11.26.2016

134. Ángel en Miami


Mientras estaba en el avión en una de las tantas propagandas que colocan en los asientos en la parte de atrás, encontré una revista, en ella habían muchos artículos sobre comidas, lugares, viajes al rededor del mundo y ofertas de siempre sobre ropa de diseñadores que uno sueña con tener en algún momento de su vida. Mientras veía en la revista, en uno de los apartados, muy pequeño, encontré un artículo minúsculo que hablaba sobre los ángeles y la ayuda que muchas veces ellos nos daban cuál destellos de sorpresa que caen en un atardecen. El artículo me impresionó mucho y a pesar de ser pequeño en contenido, el mensaje que dejó en mi subconsciente caló y no dejé de pensarlo hasta unos días después, mientras estaba echado en mi cama dentro del Hostel que renté por la semana que me quedé en Miami.

El artículo trataba sobre que en la vida algunas personas gracias a su pasado, a sus experiencia de vida, a sus decisiones malas o buenas o en fin a ellos mismos con todo lo que esa frase encierra están destinadas a ser ángeles, que con la fuerza de su palabra bendicen ciertos momentos difíciles o fáciles que otras personas pasan en la vida. Estas personas pueden convertirse fácilmente en un soporte emocional necesario para afrontar momentos difíciles con su palabra, con sus acciones o simplemente estando en ese momento. Algunos se transforman en héroes, otros simplemente en mudos testigos del éxito de otras personas, entendiéndose como éxito el afrontar y pasar de página determinadas experiencia de vida. Algunos los necesita, otros simplemente se convierten en sus propios ángeles, motivando su subconsciente y encendiendo las fuerzas de lo más oculto de su ser.
Lo cierto es que no recuerdo su nombre y es que nunca he sido bueno para recordarlos, lo cierto es que desde que lo vi por primera vez sabía que en su mirada ocultaba secretos y sentimientos que necesita mostrar, fue cuando me saludó y comenzamos a conversar, sin importar edad, nacionalidad o apariencia, simplemente conversar y no paramos hasta varias horas después. La verdad es que en ese momento no me sentía muy bien tenía ciertos miedos, ciertas inseguridades, a lo largo de la conversación los mitos se iban rompiendo y quizás era el impulso que necesitaba en ese momento se estaba dando naturalmente. Mostraba tanta confianza en si mismo y parecía que sabía que le creí, igual lo que necesitaba saber, ya lo sabía, quizás no era igual a los demás o quizás él comenzó a hablar primero, lo cierto es que me abrí y rápidamente nos hicimos amigos de la nada. Estoy casi convencido que creo que los dos necesitábamos de ambos y es que mi falsa seguridad y su falsa fortaleza hacían un buen conjunto, igual él solo tenía cuatro semanas en el país. Aquella fortaleza que él mostraba simplemente otros no la tenían y sin ella no hay falsa seguridad.

Los días pasaron y la amistad se fortaleció, un día antes de su partida, salí a correr por la playa, esa tarde cayó una lluvia de verano en toda la playa, nunca antes había visto un tormenta tan intensa con gotas de agua tan gruesas como la de una canica, lo cierto es que estuve en cautiverio por unos minutos dentro de unas escaleras hasta que la lluvia parara, ya que era imposible seguir con mi recorrido con tanta agua corriendo por mi cabeza como una regadera. Cuando la lluvia terminó, por fin pude llegar a la playa, hubo mucha gente que a pesar de la lluvia siguió en ella y fueron los primeros en ver el enorme arco iris que apareció en el cielo, entonces lo entendí muchas veces nosotros vemos solo la fachada desagradable o negativa de las cosas, pensando quizás en un resultado inmediato y no lo positivo que nos puede dar el camino, que a pesar de no ser lo que nos imaginábamos puede en efecto traernos un resultado distinto, pero increíblemente superior al inicialmente pensado y pues si, era cierto, ese día decidí no correr por donde siempre lo había estado haciendo, sino escogí una ruta totalmente distinta, los resultados al terminar esa ruta, fueron increíbles, no esperé que los paisajes y que ese lado de Miami fuera tan hermoso, la postal en mi memoria es indescriptible y quizás sea una de las pocas cosas que sin duda no podré tener las palabras para poder contarles a más detalle.

Cuando terminé la ruta, llegué al hotel y mi amigo estaba ahí. Me había echado en una cama que no me correspondía para controlar mis gastos, esa noche era la última y la necesidad en sus ojos de querer comunicarse se notaban a kilómetros de distancia. Lo saludé y no paramos de hablar hasta varias horas después, lloró, se emocionó, se enojó, se controló, desnudó su mente e hizo que desnudara la mía. Colocó en vitrina lo que necesitaba en este momento, una persona que pudiera hacerme sentir escuchado, a la que podría decirle "tengo miedo del futuro, de mis decisiones y quizás de mi mismo", necesitaba una persona que sin importar mis prejuicios y excentricidades pueda captar mi atención y sentirme seguro, no fue amor, fue una bendición. Habló claro, habló honesto y aunque sé que no es la mejor persona del mundo, compartió conmigo el mismo sentimiento de incertidumbre ante lo desconocido y aventurero. El mensaje que dejó en mi a pesar de no querer comprender, fue crucial para definir su actuación en este momento de mi vida. Él era mi ángel, él era la persona que había estado necesitando durante este tiempo a kilómetros de distancia de mi país y aunque no sé si pueda confiar tanto en mi como el resto e inclusive él confía en mi, hoy creo tener un poco más de seguridad de seguir adelante, aquella que antes no tenía.

Mientras veía su avión partir y recordaba el abrazo de despedida que le dí, leía un revista, una que trataba sobre ángeles y pensé en él, en que algún día lo pudiera volver a ver y poder saber que sus sueños se hicieron realidad y que sus miedos quedaron en el pasado, mientras yo le decía que mejoré y que al fin pude enamorarme una vez en la vida.

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133. Disparos al Pecho





Cuando era niño mi madre siempre me decía "Pablo, la felicidad no llega sola a la puerta; hay que salir a buscarla y pelear por ella". Nunca supe realmente qué significaba esa frase hasta cuando terminé mi carrera y comencé a trabajar en lo que creí había sido educado y aunque nunca estuve completamente conforme con la vida "tradicional y segura", supuse que como todos seguían ese camino, lo que hacía era lo correcto, al fin y al cabo, mi padre, un hombre formado con la rectitud de antaño, sentía cierto orgullo por el hecho que sus hijos iban por el buen rumbo. Entonces me quedé perplejo pensando al respecto ¿si voy por el "buen camino" por qué nunca he sentido que hago lo correcto?

Hoy en la mañana desperté luego de un sueño aterrador, soñé que había recibido seis balazos en el pecho, sangraban mucho, pero no sentía dolor alguno, podía manejar el dolor y es más cuando en el sueño la ambulancia llegó para llevarme al hospital yo mismo subí. En el mismo sueño estaban muchos de mis amigos y todos formábamos parte de una banda que hacía de las suyas en la ciudad, sin embargo en una batida, yo caí herido y con el instinto humano de huir del peligro, todos escaparon y me dejaron echado en nuestra guarida, que estaba siendo atacada por los policías, los mismos que al verme herido no me llevaron, al poco tiempo llegó mi familia y un puñado de desconocidos que cuidaron de mi hasta la llegada de la ambulancia. 

Este sueño me dejó muy inquieto y comencé a buscar respuestas sobre todo porque en mi cabeza aún estaba la pregunta inicial. Encontré un análisis bastante completo de este sueño, significa fragilidad, vulnerabilidad, un sentimiento de desprotección a un nivel familiar y emocional. Entonces lo entendí.

Hace algunos meses atrás mientras salía de mi cómodo trabajo, aquél que hacía sentir orgulloso a mi padre, caminaba por las estrechas calles de San Isidro por el paso obligado de los grandes parques, lleno de novios besándose sin ningún pudor, era como abrir los mares de parejas y pasar cuál Abraham en el centro, quizás no es el mayor momento de desprotección, pero al menos si de soledad y es que esa es una tara que sentí haber vencido hace mucho, pero que hoy volvía a renacer y aunque no me da miedo de estarlo, si me daba miedo perpetuarlo. El punto es que por diversos motivos de mi vida ese día, había decidió ya no trabajar más en esa empresa, no renovar y enrumbarme hacia lo que yo en ese momento llamé mi exilio, quería irme muy lejos del país, dejar a mi familia, amigos, historias, amores, comodidad, estabilidad y protección para dejar de vivir de "buenos caminos" o caminos ya trazados por muchos y comenzar a mi vivir el mío mismo.

Siempre he creído que la juventud te da la valentía de tomar decisiones inesperadas, arriesgadas, en donde no siempre puedes salir victorioso, pero siempre te deja lecciones de vida que compartir. Opté por esta opción por el mismo hecho que quise viajar por el mundo un año atrás, a pesar de los consejos de mi padre sobreprotector que hablaba de lo muy negativo del mundo de hoy y de las infinitas bondades del calor de mi hogar. Un profesor me dijo un día "Pablo, nunca apuestes por algo que ya tienes, mejor apuesta por algo por algo nuevo, eso enriquece". La verdad es que yo ya sé como es seguir acá, en Lima, con restricciones, con lo previsible, con la poca de tranquilidad que aún queda, sin embargo yo sé y muchos saben que aunque le rece a todos lo santos y encuentre al amor de mi vida en el Perú, aún muchos se esconden y las taras en esta sociedad no permiten ser plenos y eso no me gusta porque durante todo este tiempo busqué libertad en todo sentido, pero nunca la hallé hasta cuando viajé fuera.

Yo sé que ante los ojos de muchos estoy yendo por un mal camino, el irme, el dejar amigos, un trabajo estable, una vida cómoda a comparación de muchos otros en este país y no tener fecha de regreso es un decisión que me puede costar bastante tiempo valioso a nivel profesional y económico, pero estoy tratando de construir mi propia vida en base a mis decisiones y en base a cómo yo quiero ser realmente como persona y no ha sido fácil. Si bien no es el camino correcto, al menos es mi camino y es el mismo que quiero seguir construyendo ¿inseguridad? quizás, pero con la convicción de que mi camino sea la puerta para que muchos otros puedan seguir también el suyo y no solo sigan por un camino ya trazado por otros.

Ahora lo entendí, el sueño era solo un presagio de lo que quizás viviré más adelante inseguidad, desprotección, soledad, confusión, es solo un poco de las cosas negativas que colocó mi padre en mi cabeza, lo cierto es que lo que hizo solamente fue ablandar el suelo para no dejarme sorprender más adelante con esos sentimientos, que en alguna medida también he vivido acá, sin embargo lo que aún me entusiasma y llena mi cabeza de curiosidad es saber qué cosas me depararán ¿lo positivo? por ahí escuché algunas cosas buenas, pero la gente nunca te las cuenta a profundidad, solo las menciona porque no quieren causar la impresión de ser fanfarrones. 

Sin más alisté mis maletas, solucioné mis pendientes y enrumbé a lo inesperado. La verdad es que no solo salí mi zona de confort, como me mencionó un amigo, sino también decidí irme del país, no le dije a nadie, quise que sea solamente mi momento, quizás un poco egoísta de no compartirlo, pero el sueño lo dice todo, he aquí lo que siento al emigrar, he aquí que cuál disparos en el pecho que sangran, pero no duelen, convierten este momento en un hito en la vida de cualquiera, no es fácil, pero sé que cuando sea mayor, quizás un poco viejo y volteé la mirada hacia atrás recordaré a este como uno de los momentos más locos e inesperados de todos. Tantas historias, personas y lugares que dejaré, pero tantas otras que comenzaré a conocer, ese es el camino que tracé para mi y que comenzaré a compartir porque la felicidad no llega alegre a tocar la puerta, hay que salir a buscarla y pelear por ella.






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4.26.2015

132. Él tiene el corazón duro



Era sábado en la mañana, todos se sentaron en la mesa, en teoría iba a ser una sorpresa, la misma que ya había sido descubierta. Cerraron las cortinas, prefirieron las luces artificiales, cerraron los ojos, leyeron el enorme periódico y luego de conversar, regresaron a lo suyo. Sin embargo, a uno se le ocurrió lanzar un comentario sobre el más serio, el más complicado y más parco, alguno lo llamaban "orientado a resultados", otros lo llamaban "el sin amigos", mirada de tristeza o quizás una mirada analítica, pues la mayoría de serios del mundo prefieren no mostrar su sonrisa al menos que encuentren la llave ideal para abrirse, en mucho de los casos es la sonrisa del que tienen al frente suyo. Cuando todos callaron el comentario que como bala entró en el frágil cuerpo de los introvertidos, perpetuó el silencio e hizo sacar un poco al dragón que llevaba dentro, al fin y al cabo él vivía en un mundo donde las personas llevaban sus huesos por dentro, pero él los había expuesto dejando mostrar lo duro por fuera y guardándose para el mismo lo blando por dentro.

- Él tiene un corazón frió - condenó y sentenció como muchas veces lo había hecho.
- No creo ¿tu tienes un corazón frió? - preguntó su modelo a seguir y tantas veces amiga incondicional. Él no supo qué contestar. No supo porque sabía que en algo era cierto. No supo porque sabía que para el resto de la gente que vivía con él, su corazón, lo blando, tenía que estar expuesto siempre, jamás estar guardado entre flancos de hueso y fuertes resistencias. Era así como se debía de ser y era así como se tenía que ser, por mandato de no sé quién, por mandato de algo celestial quizás o por que al ser todos así, esa era la norma que se tenía que cumplir. Él no supo que contestar, ya lo sabemos ¿Qué contestar? si la gente primero juzga y luego analiza la situación, el contexto o los porqués, si es que realmente se toma el tiempo para hacerlo, sin importarle si lo que juzga es realmente cierto, no escucha, no amilana su criterio.
- No seas idiota  - respondió, era una respuesta sabia y que una vez más encubrió algo que era muy obvio. Él no sabía, no podía mostrarse, no podía dar a conocer todo lo que sentía tan abiertamente porque iba a ser una vez más, sin ninguna evaluación posterior, juzgado y criticado. No era miedo, era defensa.

La misma defensa que había decidido tener y que ya se le había hecho costumbre, pues no era fácil vivir entre tanto expuesto, no era fácil vivir así y sentirse solo, pero esa era la vida que le había tocado ¿Qué se va a hacer? muchos se preguntan, otros deciden escapar e irse. Él luchaba por tener la segunda, lamentablemente no todos tienen las mismas oportunidades o quizás algunos no son lo suficientemente fuertes para enfrentarlo. 

Cuando todos se levantaron de la mesa esa espina en el pecho que fue corriendo como un cometa sobre su garganta y explotó como una super nova, fue una vez más retenida, se convirtió en un hoyo negro, se convirtió en lo típico en su vida, una piedra de las muchas que se acumulan en su cabecita, entre tantas otras que había dejado pasar, simplemente no quería llorar, eso podía en tela de juicio una vez más lo que él mismo pensaba sobre si ¿Ellos tienen razón, realmente tengo un corazón tan frío como para no sentir el dolor, la alegría, la pena o la preocupación? Ya casi el resto le había hecho creer algo que no era, ese el problema de la gente que lanza juicios, a veces te los hace creer.

Se echó en su cama y se ponía a pensar en lo sucedido, no paraba de meditar y de especular de eventos pasados y es que la norma dice que no solo hay que ser, también hay que parecer, como si todo girara en mundo lleno de apariencias y de lo que los otros creen, pero era así, así era el mundo de donde él provenía, tan idiota como la que le preguntó si su corazón era realmente frío. Lamentablemente en su mundo si no te subes al tren, te quedas a esperar a que algún día uno te recoja, algunos simplemente lo pierden y este ya no vuelve jamás. "Era lo mejor" dicen, como si pudieran saber a ciencia cierta qué es lo que le esperaba al bajarse de ese tren, pues jamás, nunca lo sabrán porque nunca se subieron y prefirieron quedarse. Él siempre se sube a todos los trenes que se pasan a recogerlo, pero cada vez que lo hace se baja solo, sin embargo otros siempre logran hacerlo con alguien, los chicos como él prefieren decir "Al menos aprendí del viaje", como si eso tuviera algún sentido al momento con contrarrestarlo a los resultados que él predica.

En la tarde dejó de pensar al respecto, tomarse una copa de vino y usar lentes de sol en pleno cielo nublado, al lado de los fumadores, porque él se sentía uno sin serlo. Pidió al mesero que quitara los otros tres cubiertos de la mesa y al igual que el juez de los primeros párrafos leyó el periódico. La imagen era extraña él sentado en una mesa al lado izquierdo del restaurante en donde están los fumadores y el otro a su espalda sentado al lado izquierdo del restaurante en donde están los libros viejos y fumadores, ambos tomando vino, leyendo periódico y solos, ambos encerrados en si mismos, ambos usando lentes de sol, ambos esperando a alguien a quien amar. En ese momento él decide irse, pero su cilla golpeó al otro, el otro volteó, él se quitó los lentes mostrando su dulce, pero triste mirada, el otro lo miró y él lo había cautivado, él como siempre atinó a abrir su gran boca y a decir la primera peor cosa existente en esta tierra para espantarlo y ahuyentarlo de su vida, él quiere seguir aprendiendo para no bajarse acompañado 

- Te sentaste muy atrás, me golpeaste - dijo, cuando en realidad él lo había golpeado.
- Fue sin querer, disculpa - respondió amablemente y se quitó los lentes. Él vio sus ojos como se reflejaban en el del otro, lindo ojos verdes imborrables de cualquier memoria.
- No hay problema - se volvió a poner los lentes, así como cuando un soldado se pone su armadura, pero al voltear su enorme periódico golpeó la cabeza del otro. Definitivamente no era un buen día para el otro.
- Gracias por el golpe - el otro sonrió ¿esa era la señal? ¿esa era la llave que necesitaba él para abrir su coraza?  Pues él también sonrió 
- Que linda sonrisa, te ves mejor cuando sonríes.
- O sea que no me veo bien la mayor parte del tiempo - el otro rió a carcajadas, él lo siguió.

La conversación duró horas, las copas de vino se habían terminado y él en un abrir y cerrar de ojos ya se había enamorado muchísimas veces del chico de los ojos verdes, ambos sin lentes, ambos sin coraza, ambos subidos al tren. La historia termina cuando él le pregunta al otro sobre unos parches en su brazo derecho, pues era fácil la respuesta, el otro tenía una larga historia que contar, tan larga que volvieron a verse varios días seguidos en el mismo restaurante, todos los días a la hora de almuerzo, cuando el otro llegó al final, él sabía que también su historia con el otro, el final no era nada bonito, él pensaba que a pesar de lo trágico de su historia, pues no podía llorar, ni sentir ni un poco de pena, los minutos pasaban y él no sentía nada, se acercaba el final, faltaban pocas palabras y él no tenía pena, ni un solo sentimiento, pensó que los tendría, pero no. Cuando el otro terminó, él se despidió, el otro lo abrazó, sabía que no se volverían a ver, él no quiso despegarse, pasaron más minutos de los que normalmente uno toma para abrazar a otra persona, él no quería dejarlo ir.

- Déjame ir.
- No.
- Déjame ir
- No.
- Por que?
- No quiero, quiero volverte a ver de nuevo. No te vayas - los ojos de él se ponían borrosos, su pecho y garganta se encogían se ponían chiquititas, chiquititas y ya casi no podía ver, se había puesto borroso todo, entre transparente y borroso, pues él estaba llorando.
- No te pongas así, claro que nos vamos a volver a ver, solamente quiero ir a traer más dinero del cajero, mañana volvamos a almorzar juntos ¿te parece?

Él había malinterpretado las cosas, su falta de comunicación le había jugado una mala jugada. Al parecer él no tenía el corazón tan duro como parecía, solo necesitaba las llaves correctas para abrirlo, quizás un poco de vino, un periódico enorme, una sala para fumadores, mesas muy juntitas y unos lentes oscuros. Él esa noche, mientras miraba el techo tratando de buscas figuras, sonreía, no porque no tenga el corazón duro y haya encontrado a un chico con quien bajarse de un tren en particular, sino porque él siempre estuvo en lo correcto, siempre fue un chico especial, no era como el resto, así que todas las normas no se aplicaban en él, apreciaba su particularidad y esa era una de las sensaciones más placenteras en el mundo que él mismo había creado.




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4.05.2015

130. Madurar es Barato



Cuando uno es niño, es inevitable imaginar cómo será nuestra vida en algunos años, en ese proceso algunos creamos realidad fantasiosas, llena de aventuras, drama y quizás acompañados con el chico o amor platónico. Cuando llegamos a la adolescencia todo este castillo de naipes  sale de las nubes y día soleado maravilloso, para chocar contra el suelo, mostrarnos la realidad, para algunos este proceso es más complicado que el de otros y para otros este proceso nunca acaba, siguen viviendo en un sueño, en las nubes, con un día soleado maravilloso y lo mejor es que siempre siguen como niños, creyendo en su inocencia de fantasía, sin esperar en algún momento conocer la realidad para chocarse con el suelo y destruir su castillo de naipes. Sin embargo, los adolescentes que logran salir de este escenario, la gran mayoría, conocen otro mundo y los beneficios del mismo, algunos con mucho miedo del riesgo en caer sobre alguna consecuencia negativa y otros simplemente dejan fluir sus instintos para vivir el momento. Cuando llegamos a ser jóvenes ya conocemos y hemos pasado por momentos en la vida suficientes para andar solos y arriesgarnos, el miedo disminuye y las estrategias cambian, nos sentimos independientes y seguros de tomar la decisión correcta, a pesar que a simple vista algunas decisiones son equivocadas. Lo cierto es que todo es un constante de aprendizaje, no hay manual y no hay guía, ni siquiera la experiencia de otros nos sirven a veces para poder saber qué decisión es la correcta.

Semana Santa, no había planeado nada, el trabajo y los estudios habían copado todo mi tiempo y mis energías. El gimnasio estaba congelado y los Marlboro Lights habían vuelto de nuevo por mis labios. Salí temprano de mi trabajo, miércoles, ese día no la pase muy bonito. Regresaba a mi casa con todas las intenciones de ir a dormir, pero una llamada me conectó, era un número desconocido así que pensé que serían uno de esos Call Center que te llaman con la única intención de venderte una tarjeta de crédito, como recién había salido y la caminata iba a ser larga, la tomé.

- Pablo ¿Cómo estas? a los años...
- Disculpa ¿con quién hablo?...
- ¿Ya no te acuerdas de mi? no pensé que mi voz había cambiado... soy Jack
- ¿Jack?
- Jack, la última vez que salimos fuimos por unos tragos con mi novio y te presenté a un amigo, la cosa es que ya terminé con él, ahora estoy viviendo con Eduardo ¿te acuerdas?
- Claro Jack... wow hace mucho... - lo cierto es que en ese momento, aún no estaba seguro de si era la persona que creía.
- ¿Por donde andas ahora?
- En San Isidro...
- ¡Pablo, yo también! estamos tomando unos tragos en el Westin ¡ven, te quiero presentar a un amigo! - desde que mencionó a hotel y a amigos, de inmediato lo relacioné, era Jack Terrones, un viejo amigo al que le gustaba hablar mucho, la buena vida y los "buenos chicos".

Bajo otras circunstancias me hubiera negado, Guillermo siempre me decía que Jack era uno de esos chicos que tienen mucha suerte y terminan saliendo con gente de mucho dinero y poder. Lo cierto es que dejé de frecuentar a Jack porque no podía costear su estilo de vida, además siempre me daba mucha pena que él o sus novios pusieran todo. Sin embargo, no tenía planes, estaba aburrido y acababa de pelear con mi jefa ¿qué tenía que perder?, de todos modos ya había encendido un Marlboro y necesitaba hacer un alto para fumar en paz.

En el hotel, Jack, como siempre, con una risa enorme en su cara, me abrazó y enseguida me presentó a su novio y al amigo de su novio, habían llegado a Lima por la temporada, eran franceses, llegaron acá para ver de paso si colocaban unos negocios, huyendo un poco de la crisis que ha sumergido a Europa, no sé si lo del negocio fue verdad, pero al menos aparentaban. Jack y Maurice se conocieron, como hace cualquier gay que quiere conocer a un extranjero, por internet. Llevaban hablando durante meses, en teoría sus intenciones eran quedarse, pero como él mismo dijo "solo la suerte, lo dirá", con aquel acento francés tan romántico y cautivador. La conversación fluyó y terminamos en una tienda de ropa, la verdad es que no debí decir que no estaba vestido para la ocasión porque Jack y Evans, mi acompañante de la noche, de enseguida decidieron llevarme para que me cambiara. Los tragos los continuamos en Barranco. Con aquella luna que iluminaba la noche, las calles empedradas, el puente que cruza la alameda, los faroles que encandecían las calles, un Marlboro en mis manos y un francés que me susurraba en el odio, un acento que exprimía el cerebro de cualquier cínico del amor, solo necesité unos minutos para poder enamorarme y entregar mi corazón, lo entregué y amé, amé el dulzor del cosmopolitan y el aroma a madera del tabaco. 

Las horas pasaron, las risas, las miradas, los tragos se acababan, el viento corría sobre mi rostro, al parecer era la hora de despedirnos, yo no me quería ir, me quería quedar ahí, me quería quedar con él. Sin embargo, el tiempo es cruel y no perdona.

- Pablo, me gustaría poder volver a verte, eres encantador - él decía, mientras yo imaginaba la escena en una pantalla a blanco y negro.
- Veámonos entonces.
- Mañana salgamos, vamos al sur, no te preocupes por todo, yo estaré contigo.

Definitivamente acepté y horas después estaba en un carro rumbo al sur, hablando en francés y fumando compulsivamente como cualquier parisino en angustia. La tarde en la piscina, el sunset en la playa, la primera noche juntos.

- No quiero que pienses que hago esto con personas que no conozco bien - dije tratando de aparentar cinismo e ingenuidad, después de todo, ya habíamos salido dos veces.
- Eso veo - dijo y me besó.

Nunca la había pasado tan bien en mi vida, definitivamente me estaba enamorando, definitivamente estaba siendo y pensando estupideces, pero era semana santa, era mi castillo de naipes, era mi sueño de la niñez, haciéndose realidad. Fue un fin de semana increíble, nos regresaríamos el viernes, porque el sábado era el cumpleaños de mi mejor amigo, Jerly. No podía fallarle. Aquella noche hicimos el amor, me entregue en cuerpo, alma, espíritu, religión e idioma. A la mañana siguiente, desperté desnudo, él estaba cambiado y sus cosas ya no estaban, le pregunté a dónde se iba. Me dijo que tenía una emergencia y que adelantó su vuelo a Francia, que le habían dicho que la panamericana sur se congestiona y pues lo informaron bien. Había dejado pagado mi taxi de regreso y un desayuno en el cuarto.

- Han sido unos días increíbles contigo, te voy a llamar cuando esté de regreso.
- Espero tu llamada...

A penas volví a taparme y el cerró la puerta de la habitación recordé que él no tenía mi número de teléfono y yo el suyo. Sobre la mesa que daba a la gran mampara, había dejado una nota con un sobre, dentro del sobre había una carta y efectivo. Mi primera impresión fue la de "wow no sabía que dos noches conmigo valieran tanto". Mandé un mensaje de emergencia para saber si había uno de mis amigos cerca al kilometro 97.5 de la panamericana sur, felizmente Jerly estaba cerca, me hizo prometer que le pagaría el taxi, obviamente acepté, ya estaba pagado. Sabía muy bien que me quedaría con el dinero, tenía algunas cuentas que pagar, lo que no sabía muy bien era si Jack se había confundido conmigo o si yo me había confundido con él, en el sentido que creo que Guillermo si tenía razón, Jack es un chico con mucha suerte y creo que quería que yo también la tenga.

Para mi buena suerte, la camisa que me compraron días atrás estaba dañada y como la iba a usar para el cumpleaños de Jerly, esa misma tarde fui a cambiarla. En el trayecto, recibo una llamada, era Jack, me dijo que Evans había quedado encantado conmigo y que ambos regresaron al medio día a su país, estaba confundido, pensé que eran novios, sin embargo la respuesta que me dio fue que él tenía muchos. Me invitó para que ese mismo viernes por la noche saliéramos por unos tragos, iban a llegar amigos, chilenos, que habían invertido en Ica en viñedos, acepté. Me quedé por San Isidro hasta las siete de la noche, pero esta vez ya no estaba en el Westin, estaba en uno cerca al centro empresarial. La noche siguió su curso, me regalaron una muestra de los vinos que exportaban, eran exquisitos. Nos invitaron para pasar el resto del fin de semana en sus viñedos, no puedo negar que tener esa vida llena de lujos, comodidades y des-complicaciones, me tentó por uno momento, pero el vivir en un sueño, en un castillo de naipes sobre las nubes y en un día soleado maravilloso, no era para mi, yo ya me había chocado con el suelo hace mucho tiempo atrás, además soy de los que prefiere el drama, el dolor y las complicaciones, me da material sobre qué contar, no creo en la suerte, creo el valor que pongo en las cosas que hago. Así que no acepté la tentadora invitación, tomé el vino que le regalaría a Jerly por su cumpleaños y regresé a mi casa, pagando mi taxi con la ropa que yo mismo financié. Definitivamente no soy un niño o un adolescente para creer en castillos y días soleados, cogí mi aburrido y viejo trasero y lo coloqué en mi cama, de donde no se debió haberse movido estos dos días, dos días en que enamoré por un segundo y subí de nuevo por un ratito a las nubes. Algunos podrán llamarme tonto por no aprovechar esta "oportunidad", sin embargo, yo lo llamo madurar.



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3.22.2015

129. ¡A volar Cometa!



Era de madrugada, todos sentados yendo a diferentes lugares, todos iban acompañados, algunos por su propia voluntad y otros obligados. El cielo comenzaba a desmoronarse y él, mientras tanto, en su centro, miraba a los demás, miraba como se desplazaban, desde un lugar que no sentía suyo, desde un lugar en donde no sentía que fuera parte. Miraba a todos los lados, buscando a dónde pertenecer, sin embargo, no encontró respuesta. Fue en ese momento, cuando decidió renunciar de su centro, a ese cómodo lugar en el cual todo giraba a su alrededor, decidió dejar de mirar para comenzar a involucrase, dejó de permitir que se desplazaran para comenzar a formar parte del grupo, se dio cuenta que el cielo no se desmoronaba como pensaba, ni que su centro era la única alternativa como eje de su destino, sino que él había creado un mundo donde todo giraba al rededor suyo, donde él era el protagonista y nunca el actor secundario o al menos eso quería creer. Nunca aprendió a girar entorno a otros centros, quizás el miedo al rechazo o el miedo al colapso a lo que él denominaba "normal" se superponía y prefería envidiar mundos fusionados o hacer creer que había encontrado la respuesta matemática a lo incoherente que muchas veces suelen ser estas fusiones. Desde su apartado mundo prefirió tomar la posición de satélite, protegiendo otros planetas, a pesar que esto significara su propio desgasto. Por lo general los satélites, suelen ser solitarias, incomprendidas o a veces un poco inciertas. No hay satélites para los satélites, así que el esfuerzo es doble, pero a él eso no le importaba, no era un peso que se sentía y el universo es tan basto que todo puede suceder o descubrirse. Tenía fe, pero no creía en ella, era absurdo, pero sucedía. 

El destino de los satélites es ir alejándose de sus planetas a quienes protegen para después perderse por el espacio hasta encontrar un lugar en donde sentirse cómodos y quizás encontrar otros satélites que igual que ellos, incomprendidos y complicados tanto así que deben desaparecer de vez en cuando y reaparecer relucientes un sábado por la noche, brillando para ser admirados, puedan desarrollar una órbita con sus congéneres. Es un camino largo, no es un camino fácil, en el trayecto los satélites sufren fuertes colisiones con cometas y asteroides. Muchos no lo superan, muchos se quedan en el camino y terminan convirtiéndose en asteroides también, vagando por el espacio hasta colisionar con algún planeta que los reciba o a quien destruir. Mientras que los cometas se encargan solamente de destruir satélites y siguen su camino, algunos se dividen en dos, por lo que se podría decir que aquel satélite se convierte en un cometa también, buscando a qué mundo destruir, sin embargo la particularidad de estos entes es que a pesar de su naturaleza destructiva siempre brillan, todos siempre quieren ser ellos. Es una decisión complicada para los satélites salirse de su destino, sin embargo él tomó un camino distinto, él siendo satélite siempre quiso ser una estrella, desde su apartado lugar en el universo, las admiraba en secreto, tan bellas y seguras, tan predispuestas y admiradas por todos, pero tan solitarias a la vez. 

Cuando el resto de los mundos le decían "nunca serás una estrella" sabía que era cierto, pero a la vez sabía que él había nacido de una así que tenían los mismos componentes, las imitaba, era ridículo, pero funcionaba. Los demás comenzaron a confundirse, crearon un concepto erróneo de él, nunca había sido una estrella, solo era un satélite, pero ya era demasiado tarde, él ante los demás era un estrella, así que comenzó a mentalizarse como una. Tan brillante y admirado, algunas veces envidiado y otras amado, comenzó a formar una personalidad de estrella cuando sabía que su naturaleza era otra, no le importaba, la aceptación de los mundos podía más, sin embargo nadie le quita al Cesar lo que es del Cesar y las cosas caen por la gravedad. Se generaron conflictos en su cabeza, mientras esto sucedía un cometa se avecinaba, finalmente terminó colisionando con el satélite en mención y todo se desmoronó, se levantó el telón y pudieron observarlo tal y como era, un simple satélite, sus esfuerzos por ser una estrella había caído en saco roto. Lo lamentable de esta colisión fue que habían colisionado a un satélite con mente de estrella. No había otra opción para él que transformarse en cometa también, no había satélite y no había partes de la colisión porque esta había sido muy violenta. Desde ese entonces nuestro amigo vaga por el universo colisionado con otros planetas, algunos los ha destruido, pero no encuentra a un planeta fuerte con quien colisionar y que lo llegue a soportar en sobremanera para finalmente alojarse o quedarse en ese planeta para siempre.

La última vez que conversé con mi amigo sobre su historia, me decía que era lindo viajar por el universo, me decía que había conocido a muchos cometas amigos y satélites, inclusive que con algunas estrellas se habían hecho mejores amigos. Se sentía feliz, después de todo. Su historia era interesante de contar y quizás un poco triste. Lo comprendí. A pesar de destruir planetas a su paso, quizás todos en este basto universo estamos un poco solos, uno nunca sabe con qué cometa, asteroide, satélite, planeta o estrella te iras a topar. Me sentí aliviado.

- Hey Cometa, no vuelves muy alto, que vas a provocar histeria sexual en muchos... - decía mientras me despedía.
- No te preocupes, que eso ya lo vengo provocando desde hace mucho, ya están acostumbrados.
- ¿Cometa?
- ¿Pablo?
- ¿Las cometas se enamoran?
- Por supuesto, como todos en esta vida...
- ¿Tu te has enamorado?
- No o quizás si, pero eso no importa al final, lo que importa es lo que has vivido. Es la huella que dejaste en alguno de los mundos, el recuerdo nadie te lo quita, solo el tiempo con algo de suerte.
- ¿No tienes miedo de quedarte solo en el universo?
- Llevo miles de años sin colisionar, quizás ya sea el momento de hacerlo, pero ¿sabes? eso no importa, sino el camino, aquel camino que me ha permitido conocer a planetas con cometas o dos planetas juntos, o planetas con estrellas... en el universo todo se puede dar, no pierdo las esperanzas, las posibilidades son infinitas... ¿Pablo y tu, te has enamorado? 
- No lo sé, quizás muchas veces o quizás nunca ¿por qué?
- Tienes las marcas de un cometa sobre tu órbita.
- Nunca colisionó...
- Entiendo, no digas más, es que dos cometas no pueden estar juntas ¿tu has sido estrella?
- No soy tu querido amigo cometa, pero en una época fui planeta, con muchos satélites protegiéndome, luego decidí ser satélite y ahora no sé que soy... ¿cometa? 

Esa noche regresé a mi casa luego de conversar con él, la había pasado muy bien, prendí un cigarrillo, después de mucho tiempo de no hacerlo y al terminarlo, fui a descansar. Había sido una larga noche, en el universo junto a mi amigo el cometa.



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3.08.2015

128. La vida es muy corta



Cuando eres niño y llegas a la pubertad las cosas cambian y se supone que debes de comenzar a encontrar un punto de equilibrio entre la madurez y las nuevas responsabilidades. Cuando llegas a la adolescencia se supone que ya sabes cuáles son tus responsabilidades y debes de asumirlas con madurez aunque esta no haya llegado del todo, sin embargo cuando eres joven ambos tanto la madurez y las responsabilidades llegan a un nivel de equilibrio y no hay manera de excusarte, solo queda asumir tus decisiones. Es esto lo que aprendí la semana pasada.

Después de varios meses de espera y mucho esfuerzo llegaron buenas noticias para mi, puede decirse que las cosas se comenzaban a ordenar. Era lunes y como siempre salía un poco tarde de mi casa, lo que significaba soportar el tráfico de las mañanas de Lima. Gracias al calor, llegué casi sudando al trabajo y hasta ese entonces todo parecía normal. Una semana atrás había decidido dejar de salir con Jorge un joven universitario, que vivía cerca de mi casa, el motivo era simple. Yo había sido víctima de los encantos de mi "fuckbuddy(FB)", suele ser absurdo ilusionarse del mismo, pero cuando hay motivos siempre todo es posible. Grave error. 

Luego de decidido, comencé a salir con Manuel, luego de que viniera a mi casa un viernes por la mañana y se quedara todo el día junto conmigo sonseando en mi cuarto. Lo cierto es que hubo química y el tiempo pasó sin que nos diéramos cuenta. Era uno de esos chicos con proyecciones que a pesar de ser distinto en muchos sentidos a mi, hacía que me sintiera seguro y tal vez algo querido. Ambos nos dimos la oportunidad y las conversaciones los días posteriores fluyeron bastante bien, por lo que decidimos salir. Hacía mucho tiempo que no salía de esta forma con alguien y ya casi me estaba olvidando que se sentía. Mi yo cínico me decía que iba a ser corto, rápido y que no me ilusionara tan rápido, a pesar que con mi FB me ilusioné en la segunda visita, pero de una u otra manera era lindo soñarlo y sentirlo, aunque sea por poco tiempo, al lado mío. 

Manuel se ha vuelto una persona importante para mi y aunque haya pasado poco tiempo y mi yo cínico siga pensando en que ser soltero es la mejor opción o estatus en esta etapa de mi vida, al menos no me gustaría que se alejara. A veces me pongo a pensar que oculta cosas o que trata de no contarme todas las partes de una historia por miedo a que me disguste o que piense que lo obviamente distintos que somos me espante. Si ese fuera el caso, ya me hubiera alejado, sin embargo lo comprendo porque en algún momento estuve usando esos mismos pantalones.

Era viernes por la mañana y Manuel se regresaba a su casa, habíamos pasado una noche linda, hablando de todo un poco, riéndonos, mirándonos, besándonos y demás. En la noche saldría con mis amigos, después de muchos fines de semana sin salir, era el último fin de semana de verano y todos saldrían hacia el sur para despedirse. Así que acepté cualquier invitación a cualquier casa de playa no importaba lo cercana a Lima que pueda estar, finalmente decidí ir a la de toda la vida, en realidad fue el único plan que salió y sábado por la noche, me encontraba con mis amigos de siempre, en el lugar de siempre y tomando el mismo trago en base de vodka de siempre.

Llamé a Manuel antes de que el vodka hiciera efecto en mis arterias, su celular estaba apagado, luego le envié un mensaje al celular, minutos después recibí una respuesta, estaba con sus padres, no podía contestar. Salimos de la casa rumbo al boulevard, pedimos unos tragos en el mismo bar que da hacia la calle, al lado de la disco de siempre en donde habíamos conseguido lista gracias a Jerly y luego de entrar en confianza con otros grupos que también se dirigían al mismo destino, pasó lo inimaginable. 

No sé si lo soñé, pero lo poco que recuerdo es ver a Jorge besándome en el baño de la disco, con copa de Martini en mano, salí a pedir un cigarrillo, era una salida de amigos y una historia que no iba a volver a leer. No me dejaron salir con la copa, lástima, porque se hubiera visto muy sexy, cuando siento una mano en mi hombro, por detrás, era MAIN.

- Así que sigues fumando Marlboro Lights... pensé que lo habías dejado.
- Lo dejé, pero hay cosas que se retoman - respondí, con una pequeña sonrisa.
- ¿inclusive las que te hacen daño?
- Inclusive las que me hacen daño - asintiendo con la cabeza.
- Pablo, te vi y sabía que eras el único que podía confiar, en realidad me acerqué a ti porque necesito tu ayuda -  MAIN me conocía muy bien, me gustan las cosas directas desde un inicio.
- ¿Qué pasó?
- Estuve tomando, perdí la noción de todo, cuando la recuperé no estaban mis amigos y he estado deambulando por acá desde entonces. Tengo un dolor de cabeza insoportable y creo que algo de fiebre.
- ¿Estás volviendo a tomar esas porquerías?
- No, solo fumé, pero no sé que le echaron... 
- Vamos a la casa de mi amigo, no creo que se moleste.

El resto no fue como lo imaginan y es que MAIN siempre fue bastante reservado para esas cosas. Nunca fue uno de esos chicos desesperados que encuentras en Grindr. Para cuando llegamos a la casa, MAIN estaba realmente mal, le quité los zapatos, la correa y lo recosté. Nunca había hecho algo así por alguien y menos dejar a mis amigos por alguien. No encontré medicamentos en la casa, así que solo le di de beber agua fría. Creo que se sintió mejor con eso.

- Pablo... gracias - acomodando la capucha que estaba usando, que tapaba mi cabeza.
- De nada, mejor duerme, mis amigos no van a llegar hasta dentro de algunas horas.
- Pablo, eres un ángel ¿lo sabes verdad?
- No nada solo hago lo que haría con un amigo...
- Pablo, hablo en serio... ¿Qué estamos haciendo? Hablo de los dos, la vida es muy corta - me cogió la mano y me acomodó a su lado. Me quedé pensando y respondí. 
- No lo sé - MAIN me sorprendió, había pasado tanto tiempo que nunca supe lo desbloqueado que su corazón estaba, quizás algo más abierto al amor.

En la mañana mis amigos llegaron, estaban muy ebrios para darse cuenta que había alguien más en la casa, para esto los ubiqué estratégicamente de tal manera que no se dieran cuenta de la presencia de MAIN, luego de eso volví a la cama con él, ya eran las nueve de la mañana para esto y sus ojos ya estaban abiertos.

- Hey ¿hace cuánto que estás despierto?
- Hace algunos minutos nada más.
- Creo que ya no tienes fiebre  - le toqué la frente, pero él me sacó la mano.
- Estoy bien, me levantaré para llamar a un taxi.

Esta actitud no me sorprendió. Conocía mucho a MAIN y habían pasado muchas cosas como para saber lo imperceptible que podía ser para él, pero al menos sabía que el corazón de él estaba de nuevo en el ruedo. Quizás lo vuelva a abrir en otros dos o tres años o quizás nunca más lo abra, no lo sé, pero ya estoy muy viejo para las incertidumbres y estoy sumamente consiente que esto no es suficiente para mi. 

- ¿Quieres algo para desayunar? - pregunté.
- Sí, por favor un juego está bien.

Hace algunos años me hubiera puesto a llorar o le hubiera tirado el jugo en la cara, pero han pasado muchos años y cosas en mi vida que han hecho que la madurez y las responsabilidades se equilibren. La vida es muy corta.

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2.15.2015

127. Tu pareja no es monógama



Una de las tantas noches en las que caminaba de regreso a casa, recibí una llamada de Javier, un apuesto diseñador gráfico que vivía cerca de donde estudiaba y con quien algunas veces terminaba besuqueando en su casa. Esa llamada era más que una invitación a besuquearnos como siempre pasaba, era una invitación a cenar, no tenía que perder, las cosas en mi siempre estaban claras desde un inicio, así que acepté. Todo fue fluyendo, risas, miradas, roces y provocaciones e iba a terminar como esperaba, sin embargo, fue diferente.

Ese fin de semana, en la casa de Rodolfo un amigo que tenía en común con Guillermo, dado que este último me lo presentó, me contaba sobre su última relación, llevaba con su novio como tres meses y casi un año de conocerse. El punto es que ambos a pesar de llevar una relación aparentemente monógama, cada uno terminaba saliendo con otros chicos, sin embargo este tema no se tocó hasta hace poco, cuando la situación se hizo demasiado evidente. Podría haber calificado a esta pareja si no hubiera sabido de lo último como una "pareja gay conservadora", aquellas que siguen los mismos preceptos de las parejas heterosexuales conservadores, pero en versión gay. Sin embargo, Rodolfo tenía una versión más desvirtuada y parecía la versión de parejas gay más usada, es decir los calificaría como "pareja gay moderna", aquellos que separan el tema sexual del tema amoroso, esto quiere decir que las parejas pueden tener sexo ocasional con cualquier persona, siempre y cuando no se cree un vinculo amoroso entre ambos porque ese vinculo amoroso lo complementa con su pareja actual, que no es lo mismo que una "pareja gay open" donde las relaciones amorosas y sexuales están permitidas en toda su expresión. 

Fue entonces cuando no pude dejar de pensar en lo siguiente ¿la naturaleza gay es monógama? Pues en muchos sentidos no lo es. A menudo alguien siempre termina sacando los pies del plato en la relación y esto empeora si uno tiene una formación mucho más conservadora. Lo cierto es que por naturaleza y hormonas, el hombre suele ser más sexual y aunque a algunos les cueste aceptarlo el placer carnal será una de sus prioridades frente a una relación, sino existe química sexual, lo más probable es que uno tratará de buscarlo en otro lugar. No trato de ser superfluo o banal con esto, pero es una realidad que he ido encontrando en muchas personas, más aún si tenemos en cuenta, que la condición de gay no quita el hecho de que sigamos siendo biológicamente hombres. 

Tampoco quiero justificar la infidelidad y es ahí cuando viene a mi mente la siguiente pregunta ¿por qué la infidelidad gay es una de las principales causas de rompimientos? Lo primero que se me viene a la mente es que no se han trazado las reglas y se da por concluido que se debe ser fiel a carta cabal en cuerpo, mente y espíritu, cuando eso es científicamente imposible, no se es sincero desde el inicio o no se expresa como se debe cuáles deben ser los límites, algo que termina siendo desastroso en muchas ocasiones. Quizás en Lima esto sea más evidente porque inclusive en el mundo gay el sexo termina siendo un concepto satanizado y en muchos grupos se terminan ocultando las verdaderas preferencias de sus integrantes, algo absurdo y muy de nuestra cultura hipócrita.

Rodolfo siguió saliendo con su novio, arreglaron las cosas y desde ese tenso momento de desencanto conservador, fueron una pareja más feliz, quizás un poco más sincera, mostrándose tal y como eran en todo aspecto de sus vidas tanto el sexual como el personal, sin caretas. Ellos permitieron darse otra oportunidad y seguir con una relación donde más veían pros que contras, compartiendo su lado sexual de una manera más abierta y más honesta.

Mientras tanto yo, aquella noche con el diseñador gráfico, pues terminó como tiene que terminar cuando tienes tragos de más y a un apuesto chico al frente en una cama gigante. Sin embargo, en la casa no solo estaba él, como siempre, sino que también estaba su pareja en la cocina. Habían decidido tener una relación open, abiertos a amoríos, abiertos a todo. Nos besamos, le acepté la copa de vino, pero al menos para mi, ese era mi límite, quizás esté envejeciendo o quizás me haya vuelto aburrido. Lo cierto es que levanté mi aburrido trasero de la cama y seguí caminando con dirección a mi casa, la noche había terminado y yo la había pasado espectacular. 



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2.08.2015

126. Conserva a tu mejor amigo



Existe un ejercicio mental que muchos solemos hacer para deprimirnos, recordar o simplemente para volver a vivir momentos que deberían haberse quedado en el olvido, pero que de vez en cuando a muchos nos ayudan para contestar preguntas que quedaron en nuestro interior y que nunca salieron por miedo a hacer más extenso el dolor imparable de la desilusión.

Este fin de semana volví a pasarlo en el sur con mis amigos de siempre. Sin embargo, regresamos el sábado temprano para salir en la noche a una de las discos gay de toda la vida, en los previos con algunos nuevos amigos conversamos sobre lo inevitable, los ex.

- ¿Por qué estamos hablando de esto? - pregunté
- Que no tengas nada que decir sobre un ex no culpa de nosotros... - dijo Arturo
- ¿Habrá vivido quién no ha amado? - replicó el otro Arturo
- Por dios, Arturo ya cállate -  y reí.
- Yo voy a hablar de una relación de Pablo  -  dijo Jerly
- ¿Qué vas a decir? 
- Jerly mejor no digas nada porque vas a salir en su blog - respondió una de las amigas de Jerly
- ¡Ah verdad! en tu blog tu me destruyes... 

Regresando hoy por la mañana a mi casa, me puse a pensar en lo que me había dicho Jerly en la reunión. En el fondo sabía que no le importaba y que quizás hasta le gustaba que hablara de él, pero siempre habrá gente que preferirá mantenerse inexistente o simplemente envidiará la relación tan cercana que puedes tener con uno o dos personas y las que crees importante en tu vida. Existen muy pocos amigos o personas que realmente tienen un interés real en tus cosas sin esperar algo a cambio y no porque no seas interesante o particularmente atractivo, sino porque la gente prefiere quedarse en sus parámetros de siempre, restringiendo mostrarse tal y como es solo a unos pocos, quizás por miedo a ser rechazado o quizás para evitar la fatiga. El no mostrarte tal y como eres, así como cuando estamos encerrados en nuestros cuartos, bailando o metidos en la ducha, no es hipocresía, sino un arma de defensa, algunos la usan más y otros menos, el punto es que todos la usamos en algún momento, no está mal hacerlo.

Esa noche salimos los amigos de siempre a tomar, mientras los demás estaban bailando, jalé a un lado a Jerly y le invité unos tragos. Le agradecí por estar y no estar conmigo en cada momento "hito" en mi vida, apoyándome o enseñándome, alegrándome o aconsejándome, o quizás solamente estando ahí. Y bailamos, y no porque la canción sea particularmente entretenida sino porque es mi mejor amigo. Algunas personas no creen que la amistad entre dos hombres gay exista, pero esas personas son distintas, no tienen hermanos o se sienten tan solas que se les hace tan difícil entender algo tan simple. 

Jerly no es solo la persona de la que a veces escribo, quizás "destruyéndolo" o quizás "exponiéndolo", no lo sé, yo solo escribo sentimientos o fantasías y aunque a veces hemos coincidido en salir con los mismos chicos, sé por buena fuente que su interés en nuestra amistad superó cualquier estúpida riña. Sé que es difícil entender, que lo que escribo no se confunda con enamoramiento, pero cuando entiendan el sentimiento de hermandad, podrán entender lo que ocurre. 

Esos momentos en los que dejas de pensar y te das por vencido, sabes que tu ex amor ha compartido más que la felicidad y sabes que tu reloj ha parado de marcar la hora, pero es muy pronto para dar por ese amor, la vida. Lo único que te queda es cual hijo pródigo ir donde tu mejor amigo, bailar, brindar por él y hasta que salga el sol de verano, olvidar y dejar de llorar, hasta volver a sonreír con las tonterías que hace esa persona que tiene como principal escudo el echar a la soledad de tu vida. La misma que es larga, sin olvidar que estos golpes del amor, se olvidan, si es que te han herido el corazón, no importa, porque sabes que después de cada noche, sale el sol.

Esa noche sentí que no era necesario contar sobre una de mis relaciones, era mejor contar sobre qué hacía Jerly, mi mejor amigo, después de cada una de mis ilusiones fugases o enamoramientos de dos meses. Espero que mis ex, tengan a alguien al menos un poco parecido a él y sean felices, porque con mis amigos y luego de la ruptura, yo lo fui.




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2.01.2015

125. No te enamores de un actor



Sé que muchas veces muchos de nosotros solemos caer en el prejuicio, en la sin razón de nuestro miedos y en el repetitivo círculo vicioso de nuestros amores o simple ilusiones pasadas. Quizás me equivoque o ya me haya equivocado muchas veces, pero hay una teoría que dice que cuando algo suele permanecer constante, por lo general no cambia.

Como es usual en mis relaciones amorosas estuve saliendo con un chico, nos conocimos por una de esas conocidas aplicaciones que se descargan al celular y no cruzamos ni dos palabras y ya estábamos tomando unos tragos en donde siempre suelo ir cuando quiero conocer a alguien y conversar un poco, Café-Café, sé que el nombre no ayuda, pero el ambiente del lugar sí. El punto es que no soy de esos chicos que les gusta conversar largas horas por teléfono o tiene infinitas conversaciones por mensajes al celular, quizás me esté volviendo viejo o sea muy flojo para escribir, pero me gustan o siempre he preferido las cosas reales, dejando de lado las cosas virtuales para los que sí tienen algo más de paciencia. 

Con Julio las cosas fluían, conversamos y creo que hicimos lo posible para que así fuera, era un chico tierno y serio, bastante complicado encontrarse con uno de ellos en estos días, más aún si era menor que yo y actor. Fue entonces que recordé, Julio tenía el mismo perfil que MAIN y no hay peor alumno que no aprende de sus bajas calificaciones. Supe que tenía que ir despacio y con mucha cautela, porque una vez más en mi vida me volvía a enfrentar a una situación que juré jamás repetir. Exactamente nos vimos cuatro veces, obviamente que había sexo y era simplemente espectacular, nos habíamos compenetrado tanto que cada vez que lo miraba a los ojos me ponía nervioso del futuro. Cuatro veces, definitivamente, excedía el promedio de veces en las que salgo con un chico, es decir había pasado la valla de dos salidas por personas y quizás eso era un buen augurio, sin embargo mis continuas salidas nocturnas al sur darían un vuelco a esta historia.

Supe desde el inicio que tenía que ir con cautela, que los actores y la gente que se dedica a las artes son por naturaleza "inestable" e incomprendida, eso lo aprendí muy bien en la Universidad de Lima, donde hay una clara diferencia entre los alumnos de negocios y los de humanidades, pues yo pertenezco a la primera. Existe el mito que un chico de negocios debe estar con uno de humanidades porque cual rémora con tiburón se complementan y lo cierto es que en mi caso este mito nunca se ha dado, lo cierto es que lo más cercano que he podido a estar a ello fueron las palabras de MAIN diciendo que se sentía presionado conmigo. Quizás no todos fuimos invitados a esa fiesta o quizás el problema no sea la fiesta sino el invitado.

La historia con Julio termina en Asia, con un beso, unos cigarrillos Marlboro Light y una gigante luna de verano. En el fondo, muy en fondo sabía que lo que viví con Julio era un corto sueño e ilusiones sin sentido que terminarían tarde o temprano porque un chico de negocios jamás podrá estar con uno de artes y creo que ya me quedó muy claro.

- Pablo, ellos se meten entre ellos ¿no entiendes? - dijo Ramiro un nuevo amigo, amigo de Arturo con quien siempre vamos a su casa en el sur.
- Sí Pablo, los chicos de artes son así, ahí ves a MAIN, de hecho ya te había pasado... - dijo Arturo.
- No es eso por lo que estoy volviendo a fumar y me ven aquí afuera viendo el mar, sino porque al menos pude volver a sentir lo que hace mucho no sentía y pensé que había perdido
- ¿Qué cosa?
- Fe en mi mismo y mi capacidad para enamorarme.

Y era verdad y es que no lo entendía o mejor aún no lo quería entender, me había ilusionado, quizás influenciado por el contexto, pero al fin y al cabo lo había hecho. No volví a ver a Julio nunca más desde esa noche, mis amigos se fueron a dormir y yo me quede caminando por el mar, recordando lo que fue y quizás nunca más volverá a ser. 

Una vez un chico llamado Fernando, dijo que mi amigo Jerly y yo éramos malas influencias y muy mala onda para cualquier chico que recién comience en esta nota gay en Lima. No sé a qué se refirió con eso, pero cuando le pedí explicaciones al respecto, la vez que me lo encontré en la Trastienda, me di cuenta de dos cosas, la primera que no iba a pedirle una rectificación sino una explicación sobre qué le había hecho pensar que por ser amigo de Jerly yo iba a tener algunas actitudes que él tiene y la segunda, que si hablaba con él a pesar que ni siquiera lo conocía y jamás había cruzado palabra con él y a pesar de eso, él se atrevió a dar una opinión de mi sin conocerme, lo hacía por el hecho de dejarme yo mismo en claro quién era en realidad. Ambas dos cosas me dieron como resultado el prejuicio de alguien que solo basa no muy inteligentemente sus opiniones en lo que el contexto o la misma situación hacen pensar. 

Fue entonces que me di cuenta que lo mismo me pasó con Julio y quizás con MAIN. A veces creemos que las personas están contigo en los peores momentos de tu vida y la llenan de amor y sonrisas, otorgándoles un juicio y un nivel que quizás no ameritan tener, quizás esas personas solo estén ahí porque tu mismo lo decidiste y permitiste que ellos llenaran tu vida de esa felicidad que por el contexto o situación pensaste haber perdido. 

Y aunque la comparación definitivamente no es buena porque de Julio nunca me enamoré, al menos le dio vuelta a mi cínica posición de no creer en el amor. Al menos trajo de nuevo a la mente a la única persona que me ha tratado y visto como algo más que un ser humano y no como un chico lindo o aplicado, tantas boludeces que alguien que solo quiere acostarse contigo te dice. Los mal pensados dirían que los actores, quizás solo actúen y no sientan realmente lo que expresan o dicen sentir, no lo sé y no importa, pero al menos MAIN con palabras boludas y sin sentido, hacía que sintiera que lo que vivía era muy real, tan real que pensé haberme enamorado.



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