2.20.2011

3. Dios o Amigo

Tengo que aceptarlo, hay veces que quiero jugar a ser Dios y trato de cambiar la vida de las personas, pero tengo que ser realista, aunque uno quiera con toda sus fuerzas que aquellas personas que queremos tanto no sufran por los errores del pasado no somos dioses para cambiar de la noche a la mañana el destino que ellos mismos se marcaron. Hace unos días atrás me encontré con Daniel Fort quien se había peleado con André, su pareja, habían tenido una fuerte pelea que supuestamente iba a ser la última, Daniel me llama para vernos, yo había llegado de trabajar y estaba muy cansado; sin embargo, acepte verlo porque lo oí algo desesperado, me conto que tuvieron una pelea tan fuerte que llegaron a los golpes, la verdad es que no sé cual sea el límite de este par, lo cierto es que actualmente Daniel Fort tiene un gran yeso en la mano, ocasionado por el mal golpe que le dio en la cabeza a André, finalmente paso lo que imaginaba Daniel Fort reformulo su decisión y lo perdono. Esa misma noche, le pedí a Daniel Fort que no me volviera a llamar para salir de mi casa de noche al menos que realmente sea definitivo. La pregunta es si eso es amor de verdad o si es un amor enfermo, tan enfermo que hace segar a ambas partes; yo siempre he querido cambiar un poco ese “estilo” de romance que Daniel Fort lleva porque siento que no es correcto, pero ¿Quién soy yo para decir que es lo correcto o no?, ¿Quién soy yo para decir que ese estilo de romance es malo?, ¿Quién soy yo para juzgar al amor? Aquí la última palabra solamente la tienen ellos y los amigos servimos de espectadores de lo malo o de lo bueno que puede ser ese romance, luego de pensar en esto, me sentí un mal amigo en decirle a Daniel Fort que no me llamara al menos que termine con su novio definitivamente, pero finalmente decidí dejarlo así, porque las peleas entre este par son muy frecuentes y en el verano me da flojera salir de noche, mas aun si he tenido una mañana agotadora.
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