2.20.2011

2. Fantasías Derrumbadas

Para el dos de Enero, que es la fecha correcta donde se inicia el año, me desperté y comencé saludar a todos mis amigos, uno de ellos era Daniel a secas, no lo había visto desde hace varias semanas y habíamos perdido un poco la comunicación, esa misma noche fui a visitarlo a su departamento, dado que me pidió que lo haga. Salí igual de apurado porque ya era tarde para cuando acordamos y finalmente lo vi, después de tanto tiempo, lo único que hice fue sonreír y mirarlo fijamente a los ojos, entramos a su cuarto y comenzamos a conversar, luego de tomar unas copas de vino sobre la cama.

Yo: Daniel, a veces haces cosas que tal vez no quieres, pero finalmente terminas haciendo.

Daniel: A que te refieres.

Yo: A que a veces provocas en mi algún sentimiento que tal vez no quieres y ello trae consecuencias.

Daniel: sigo sin entender.

Yo: no se cómo explicártelo, seré directo.

Daniel: si, quiero que me cuentes.

Yo: Tú me gustas…

Daniel: tú también me gustas…

Yo: déjame terminar, tú me gustas y también te quiero…

Daniel: tú sabes que también te quiero…

Yo: Daniel, déjame terminar, te lo digo en serio, te quiero decir que a veces siento que te extraño y te quiero tanto que siento que estoy enamorado de ti. Lo malo es que yo se que personas como tú no darían el siguiente paso por nadie…

Daniel: suena feo eso de “personas como tú”, yo no soy de esas personas que está con alguien y se ponen etiquetas, no puedo negarte que he pensado que en algún momento me gustaría casarme sea con una mujer o un hombre, no me importa, dado que no quiero tener hijos, pero por ahora no quiero tener nada, le haría mucho daño…

Yo: eso si me sorprende, pero ¿tú me has querido en algún momento de tu vida?

Daniel: no lo sé, yo si te he querido y te quiero, pero como un amigo, como lo que somos, pero no creo que al grado de lo que tú puedas sentir por mi…

Yo: ¿eso quiere decir que yo fui un agarre para ti nada más? – me estaba alistando para irme

Daniel: no, fue distinto, Pablo yo no quiero que te vayas.

Yo: no sé qué decirte, me da mucha vergüenza a verte dicho todo esto, no es algo que haga con frecuencia, es decir, decirle a una persona que he estado enamorado de él por varios años y que esa persona nunca se lo haya imaginado…

Daniel: Pablo, yo…

Yo: no digas nada, fue mi culpa, lo sé…

Daniel: No fue tu culpa, no pienses eso…

Yo: si lo es, si no te hubiera llevado a ese lugar oscuro donde te bese por primera vez, en la primera cita, tú no hubieras pensado eso de mi, Daniel no tienes porque sentirte mal, el idiota soy yo. Sólo me quiero ir.

Daniel: No quiero que te vayas, quédate a dormir conmigo, por favor.

Yo: espero volverte a ver algún día.

Cogí mis cosas y me fui, sólo quería escapar de ese lugar, me sentía avergonzado de expresar mis sentimientos, pero me di cuenta, mientras caminaba por Miraflores rumbo a una avenida para tomar un carro de transporte público, que a veces la vida no consiste en huir sino en enfrentar la realidad. Así que en menos de una hora estaba en la casa de Daniel, no sólo porque no había carros a esas horas de la noche sino porque necesitaba un abrazo, esa noche no sólo dormí con el único amor que he tenido en la vida, sino también con un amigo.

Hay veces en nuestras vidas que solemos sentirnos solos o incomprendidos, pero tal vez no es porque realmente lo estemos sino porque estamos tan ciegos de no ver a aquellas personas que nos quieren y están con nosotros; además, de aquellas que realmente nos escuchan. Han pasado varios días desde que salí de aquel departamento de Daniel y aun cuando paso por su departamento puedo ver la maseta con la planta de marihuana que está sembrando y aun puedo ver a aquel gato con el que me desquite toda la noche por las respuestas de Daniel y quien me araño la mano. Daniel fue y es una de las personas más importantes de mi vida y como él me dijo aún seguiremos en contacto, hasta ahora no puedo imaginar cómo Daniel no se dio cuenta que estaba enamorado de él, aquí la culpa no la tiene él, eso es obvio, sino el que fomento que pensara eso y quien jamás hablo y expreso sus sentimientos e hiciera que esa situación se alargara, eso quiere decir yo. Me gustaría que Daniel me diga en algún momento de su vida un frio y fuerte “te amo”, pero eso es algo que tal vez aún siga dentro de mis fantasías.
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