2.27.2011

6. Show Monstruoso




Damas y “Caballeros” les voy a presentar uno de los mejores espectáculos que se repite todos los años, este tiene como nombre “San Valentín”. Adultos, jóvenes, adolescente y hasta niños; se dan encuentro en uno de los distritos más comerciales de todo Lima, Miraflores. Gente que intenta cruzar, no hay lugar por donde pasar, gente desubicada, grupitos de amigos que ocupan toda la vereda, hay un sinfín de sucesos que se juntan en el show que presentaré a continuación.


Salí temprano de mi casa para ayudar a Gian Paul Barrera a comprar unos insumos que necesitaría para poder preparar uno de los postres que hace Sandra Plevisani, que es una conocida Chef limeña. Llegamos al supermercado, compramos y comenzamos a preparar el pastel sorpresa que tendría hoy su dizque novio; justo después de terminar, recibimos la llamada de José Cárdenas, él también quería ayudarnos, pero ya habíamos terminado de cocinar, de todas maneras llego a la casa de Gian Paul para contarnos con quién iba a salir esa noche, su nombre era Enrique Orellana, a penas Gian Paul oyó ese nombre, me llamó por un momento y me dijo:

- Pablo, Enrique Orellana es al que todos conocen como el Sr. Succionador ¿recuerdas que te conté? – me pregunto un poco tímido

- ¡No puede ser!, ¿en serio?, Claro que sí recuerdo, pero no sabía que se llamaba así, pobre José – dije tratando de no reírme.

Para ello, José Cárdenas, había escuchado todo y nos pregunto:

- ¿Cómo que Enrique es el Sr. Succionador?, que horrible apodo – dijo José muy molesto.

- Ay querido es la verdad, sí, el Sr. Succionador es una leyenda, te aconsejo que sólo lo disfrutes, así que no te enamores de él, sólo tiene una sola cosa en su cabeza, los penes - dijo Gian Paul con una gran experiencia en su voz.

- Deja de decirle eso, se llama Enrique y me hace sentir muy bien y hoy saldremos. Mejor me voy porque ustedes no saben nada – se despidió José muy afectado.

- ¡Te llamo luego José! – le dije a José antes que se vaya.

Luego de ese pequeño accidente, tuve que salir rápido al ICPNA, dado que me matricule en turno de noche y no había más horarios. Mientras tanto Gian Paul esperaba impaciente a su nuevo novio, finalmente este llegó un poco ebrio y su pastel terminó en las paredes por la gran pelea que tuvieron; primer acto, parejas que pelean en pleno 14 de febrero.

Sólo para dejar en claro que Gian Paul no estaba en lo correcto, José Cárdenas decidió probar algo más esa misma noche con Sr. Succionador, lo probó el lunes, lo probó el martes, lo probó el miércoles, lo probó el jueves, lo volvió a probar el jueves y continuó con las probadas ese mismo jueves; sin lugar a dudas fue un buen jueves para José. Lo cierto es que ese mismo jueves lo llamé para preguntarle como estaba, él me dijo que había encontrado a la pareja perfecta, que lo hacía sentir como ningún otro, yo le respondí que Sr. Succionador sólo era un placer pasajero y que no debía relacionarse mucho con él porque podía ser adictivo, José no me hizo caso y al día siguiente mientras salieron a tomar unos helados el Sr. Succionador estaba muy callado, por el contrario, José no paraba de hablar, fue entonces cuando José le pregunta el por qué de su silencio y el Sr. Succionador contesta poniéndose la cuchara del helado en la boca y haciendo movimientos muy sugerentes; fue en ese momento, que José supo que Gian Paul tenía razón y que debía cortar con esa relación; segundo acto, parejas que tienen como destino el sexo oral.

Finalmente, luego de salir del ICPNA, me llama un chico que usaba lentes, a quién había conocido días atrás, él me asustaba un poco porque creía que dentro de su perfección algo ocultaba, pero como estaba cansado de pasar los 14 de febrero solo, fui a su departamento para cambiar la rutina. Esa misma noche y luego de jugar un video juego con él, salió a comprar algo para comer, dado que quedo exhausto, era ahora o nunca, tenía que buscar algo en su departamento que lo desenmascare ¿un amante?, ¿un arma?, ¿un hijo?, era el momento de la verdad. No pasaron ni cinco minutos y vi una cajita pequeña de madera, estaba cerrada, tenía que abrirla y en mi desesperación no vi que el chico de lentes entraba y me pilla queriendo abrir la caja.

-¿Qué haces? – me pregunto, extrañado.

- No sé, quería saber si tenias algo monstruoso o anormal – le dije un poco apenado, aunque en realidad el verdadero monstruoso era yo.

-Pablo en esa caja sólo hay una colección de estampas de todos los lugares a donde he ido – me las mostró, abriendo la caja rápidamente.

-Lo siento, creo que será mejor que me vaya – lo miré, pensando en que me diría que no.

-Sí, sería lo mejor – contestó.

Así que siendo las dos de la madrugada, me vestí y me fui a mi casa. Ese fue el día en que me puse cara a cara con mi lado monstruoso; además, descubrí el tercer y último acto de mi show, las parejas donde uno es un paranoico y piensa que todos deben de tener algo malo escondido que podría herirlo. La verdad es que no sólo yo o las parejas que mencioné tenemos un lado monstruoso, todos lo tenemos y sólo es cosa de descubrirlo y con ello encontrar a alguien que nos quiera con ese lado también. Estoy seguro que hay parejas en la gran Lima que pasaron felices su 14 de febrero; sin embargo, también existen algunas otras que no y he aquí mi tributo a ellos.
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2 comments:

  1. 'sex and the city' versión peruanizada y gay?
    Este capítulo no quedó muy original...

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  2. para mi esta perfecto ...todo en su punto

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