3.13.2011

8. Supervivir en Lima

Es sorprendente lo que hace la tecnología en nuestros tiempos, es media noche y luego de comer algo ligero, es decir, arroz y carne, estuve conversando con Diego Vera, un nuevo amigo que conocí hace poco y con quien he pasado muchas cosas desde un debate público con testigos de Jehová, hasta incendios en discotecas de ambiente; Diego Vera, a comparación de mi tiene cuatro años menos y a pesar de ello es uno de los chicos más conocidos en el Downtown, la disco de ambiente más grande en Lima, esta disco es tan popular y grande que hasta se ha formado un “Cultura Downtown”, existen grupos con nombres como las “Divis”, quienes son los veinteañeros con una posición económica más o menos respetable; las “lolitas”, es obvio que son los más chibolos de la disco, que por obra del destino o del espíritu santo han logrado entrar a esta discoteca; en sí hay un sinfín de grupos, que yo no conozco, pero que gracias a un comentario del grupo de las “Lolitas” (donde pertenece Diego) he podido escuchar. La verdad es que ir al Downtown para muchos es casi una adicción y esta tiene tantos seguidores que hasta existe una radio que puede intercomunicar a los que, por alguna razón, no han podido ir. Realmente la tecnología es sorprendente.


Hoy en la mañana, después de regresar a las 6 a.m. de la disco que les comenté, fui a la playa y me puse a ver fotos que tenía guardadas, me percaté de una en especial, que había tomado la noche anterior.

Esa noche era el cumpleaños de Alessandro Tudela, un buen amigo con quién salía hace algún tiempo, confirmé mi asistencia algunos días atrás y trate de ir lo más presentable para que se lleven una buena impresión de mí, algo que al final no logre hacer, la reunión era en Chacarilla. Mi cabeza esa noche estaba puesta en tratar de dejar una buena impresión a todos, dado que no conocía a la mayoría, lo cierto es que cuando llegué, la unida reunión que pensé que iba a ser término siendo una reunión donde nadie se conocía, en ese momento pensé que era un punto a mi favor, finalmente lo fue. Conocí a gente, lamentablemente por el alcohol y otros factores, no pude pedir alguna dirección de contacto, pero me quedó la experiencia vivida y la seguridad de que aquel Pablo que en algún momento fui, aquél tan alegre y divertido, había vuelto. Todo estaba saliendo bien, los tragos gratis, la gente amable, diversión y felicidad; hasta que pasó lo que nadie previó, uno de los grupitos que aparecieron en la aquella gran casa en Chacarilla, tuvo la brillante idea de correr cerca a una mampara y estrellarse con ella, lo cual le produjo una gran herida en la pierna, una de sus amigas quién parecía que iba a dar a luz, no por lo subida de peso que estaba sino por lo tanto que gritaba y alterada que se puso, lo ayudó para que se suba a un taxi, mientras que la empleada del hogar tuvo la difícil tarea de limpiar todo el desastre, siendo más específicos, la sangre desparramada por toda la casa. Con aquel panorama decidimos irnos todo a aquella discoteca miraflorina que les comenté y a la cual todos ya tenían pensado ir, dado que era una reunión claramente gay. Willy, Marcos, Christian, unas lesbianas a las que conocí y que tenían un contacto con los chicos de la Católica, los demás invitados y yo; fuimos por unos taxis rumbo a Miraflores, pero como es clásico en toda reunión gay, no puede terminar sin antes tomar unas cuantas fotos del recuerdo, fue en ese momento que todos sacaron sus cámaras y para no sentirme fuera del grupo saque mi celular, yo sólo tome una foto en la cual aparecía una de las parejas más linda que he conocido, Rodrigo Rossi y Renato La porta, abrazados y sonrientes mientras que atrás de ellos una gran mancha de sangre en el piso les iluminaba la noche. Yo no quería aparecer en ninguna foto; sin embargo, la insistencia de mis amigos o mejor dicho el alcohol hizo que sonriera en alguna.

Una vez que llegamos a la disco, todos se esparcieron por todas partes y sólo me quede con Marcos, quién era un amigo del MSN a quién nunca pude ver en persona, pero que por cosas del destino pude reconocer en aquella reunión, él estaba en gileos con Willy; el segundo, quién es un buen amigo de mi universidad y Christian, a quién tenía como amigo en el FACEBOOK y había hablado alguna vez en el MSN. A penas entramos en la zona electrónica, Christian desapareció y ello me empujo a que me quedara con la melosa pareja, Willy y Marcos, como la incomodidad era muy fuerte para Marcos, dado que quería estar a “solas” (raro porque estábamos en una disco) con Willy, buscó a Christian con la escusa que estaba un poco ebrio, lo encontraron a unos pasos de nosotros, bailando con unas chicas, yo no le preste importancia porque pensé que se había ido por mi culpa, dado que al estar Marcos y Willy emparejados, él tenia la obligación de bailar conmigo; sin embargo, dejo a la chica a un lado, se me pegó y me besó, sin ningún permiso, tengo que aceptar que me gustó porque cuatro horas después seguíamos en el mismo plan de besos y abrazos. Lamentablemente, la magia terminó cuando Christian me pide ir a “otro” lugar (eso en cristiano es ir a un hotel), algo que yo no iba a aceptar, fue ese el momento en que reacciono y me doy cuenta de lo hacía agarrando con él en la primera cita, si así se le puede llamar a eso. La verdad es que eso no fue todo, después de mi negativa de ir a un hotel, fuimos al baño, específicamente a los orinaros, el me pidió que me parara cerca a los demás y yo se que significa “pararme” cerca a los demás en un urinario de hombres; esa fue la gota que derramo el vaso, el intento pedirme disculpas, pero le dije que me soltara y que en realidad el que tenía la culpa era yo por haber pretendido ser alguien quién no era esa noche. Luego me encontré con Marcos en la barra junto a Willy y le pedí que rescatara a su amigo que aún seguía en los baños, mientras tanto hablé con Willy.

- Yo me doy cuenta de las cosas, a pesar de estar ebrio – dije con una tristeza en el alma.

- Lamento lo ocurrido, pero él está ebrio, tienes que entender – respondió Willy, comprensivamente.

- Por favor, Willy, no dejes que Christian se me acerque – contesté, seguro de mí mismo.

A los tres minutos, después de que llegara Christian, estaba besándome otra vez con él, la verdad no sé que pretendí esa noche, pero después de que ellos se fueron y de que encontrara a Gino Gallegos, quién es uno de los chicos de la Católica, con unos amigos y decidiera quedarme, me besuquee con dos más, algo que no hubiera hecho nunca, pero que a la vez no había experimentado y decidí hacer esa noche. Fue divertido, pero peligroso, fue excitante, pero inmaduro. Después de despedirme de todos y salir de la discoteca casi a las seis de la madrugada, en el taxi me puse a pensar ¿con esto podre encontrar al amor de mi vida o sólo encontraré diversión y una mala imagen? Tal vez el conocer a nuevas personas ayude, pero ¿dejar que prueben el plato sin antes haber leído la carta?, creo que no. Lo cierto es que no me arrepiento de lo hice esa noche, es más diría que fue una de las mejores juergas que he tenido en mucho tiempo; sin embargo, aquella noche no pude hacer mi tarea completamente, no conseguí ni una dirección de contacto de las personas que me simpatizaron y sólo invertí mi tiempo en besuquearme con gente a la que recién conocía; sin lugar a dudas, hay que cambiar la metodología. Son más de la una de la madrugada, he terminado de conversar con Willy sobre todo lo sucedido anoche, inclusive el momento en que Marcos deja solo a Willy por algún momento; además, que aún sigo sorprendido por las dos cosas en las que estuve reflexionando; la primera, los avances tecnológicos y la segunda, lo bien que besaban los desconocidos. Willy me comprendió completamente.




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