4.17.2011

15. 20’s ¿un sueño adolescente?

Últimamente tengo en mi cabeza dos cosas; la primera, los intensos besos y abrazos que me di con Mr. Main en su dormitorio aquella noche que fui a su departamento y la segunda es una pregunta ¿acaso los veintes son los nuevos quinces? Es decir, yo entiendo muy bien que en este mundo, mientras menos edad tienes más apetecible eres, pero ¿Por qué volver a tener quince, cuando eres mucho más libre teniendo veinte? Me pregunté esto después de que Gian Benavente me dijera que sentía que estaba en un “sueño adolescente” mientras se besuqueaba con su actual pareja, lo cierto es que el Gian de hace cinco años no era el mismo de ahora, era peor. Gian Benavente hace cinco años solía espiar a chicos sólo por placer o no se preocupaba por las cosas del amor, que solía considerar estúpidas, la verdad es que de ese Gian no ha quedado nada, hace poco vi que en su MSN tenía un “te amo x3” y un corazón, eso fue la gota que derramo el vaso, había visto “te quiero” en algunos NICKS de mis amigos, pero un ¿“te amo x3” y un corazón?


¿Cuánto puede influir la persona a quién queremos en nuestra manera de comportarnos? Para mi buen amigo Gian parece que bastante, en su antigua relación y por lo que me contó, su ex había hecho que cambie su manera intolerante de ver las cosas por una más paciente; mientras que el actual, había hecho que demuestre su lado más sensible y cariñoso, pero si la persona a quién queremos, nos comienza a cambiar ¿eso querrá decir que no nos quiso completamente como éramos desde un inicio?

La verdad es que nadie es perfecto, tenemos muchos defectos, algunos de estos suelen ser muy notorios y otros no tanto, pero son los primeros los que tenemos que cambiar por nuestra cuenta, pero he aquí la interrogante ¿Cuándo usar a otras personas para darnos cuenta de nuestros defectos, acaso no es mejor darnos cuenta nosotros mismos y así poder estar convencidos de que estos defectos son legítimos, dado que si otra persona te los hace ver, cambiaras por compromiso y al momento de terminar, podrías volver a lo mismo?

En mi caso, yo prefiero usar dos fuentes: mis amigos y a mí mismo, yo creo que las parejas no son una buena fuente para hacerte ver los errores que cometes, es más, creo que es pésimo que influyan en tu manera de comportarte porque así degradan tú esencia como persona y luego te comienzas a preguntar ¿por qué cambié en el periodo que estuve con aquella persona?

Lo cierto es que existen personas que suelen ser más débiles en estos “problemas” de personalidad con respecto al amor; por ejemplo, mi mejor amigo Gian Benavente.



-No creí que llegaría este día en que vea en tu Nick “te amox3” y un corazón, mi buen amigo Gian - le dije cachacientamente, mientras comía una pizza.

-no te burles, estoy enamorado ¿Qué puedo decir? – me respondió.

-¿en un mes? – pregunté.

-lo sé, suena tonto, pero las cosas son así. Siempre he sido muy cariñoso, siento que esto es amor – me dijo.

-y yo siento que esto es patético, ¿tú no eras así? – pregunté.

-las personas cambian – respondió muy tranquilo.



Lo cierto es que lo único que cambian son las parejas, al fin y al cabo, las personas siguen siendo las mismas, igual pasó con Daniel Fort y André, traté de advertirle a Daniel Fort que tal vez una relación de pareja no era para él; sin embargo, el tiempo demostró lo contrario, hasta el momento. Lo único que sé es que no me meteré, ni trataré de influenciar en Gian, tampoco podría, yo ya aprendí la lección, las relaciones de los amigos son sólo de ellos y de nadie más, eso es lo bueno de aprender de mis propios errores.

Mientras tanto aquellos besos y abrazos intensos que tenía en mi cerebro con Mr. Main, me hicieron sentir por un momento que tal vez era cierto, los 20’s pueden ser los nuevos 15’s, tal vez depende con quién o tal vez depende en donde, lo cierto es que en mi caso, los veintes han hecho que reviva aquél sentimiento que pensé que tenía perdido, los veintes me han servido para reafirmar que aunque no sea Mr. Main con quien viviré una larga relación, por lo menos, fue la persona que me hizo vivir un sueño adolescente.

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