4.24.2011

16. Batalla Perdida

Algunas semanas atrás comenzaba a ir a la universidad y estaba listo para conocer a las nuevas personas con quién compartiría seis meses de mi vida en estudios universitarios. Ese fin de semana había salido con mis amigos de la “cato” a unos de los bares más conocidos de Lima, Lola´s Bar. Lo cierto es que tuve un fin de semana muy divertido. Comencé las clases en mi universidad muy entusiasmado, no sólo porque estaba decidido en conocer a nueva gente, sino también porque le había escrito a Mr. Main para volvernos a ver.


Mientras esperaba la respuesta de él, yo seguía con mi vida y las clases, Mr. Main demoró en responder, pero finalmente lo hizo, me contó que estaba trabajando y que por eso sólo tenía disponibilidad los lunes, yo le pregunté qué significaba eso, porque siempre había tiempo para mí, el tiempo nunca fue un impedimento; pero para saber su respuesta, tuve que volver a esperar, llego el Jueves y el mensaje se lo escribí el martes, él aún no me respondía.

Ese mismo jueves, no pude asistir a una clase de la universidad de las siete de la mañana, porque me quedé dormido, pero sí pude ir a la segunda clase que era a las nueve; llegué tarde, para eso, el profesor había pedido a todos formar grupos con el que haríamos trabajos en todo el ciclo, yo me había sentado en los últimos asientos, porque eran los disponibles.



-Por favor, espero que todos los grupos estén formados – dijo el profesor.

-Yo aún no tengo mi grupo – exclamé.

-¿Cómo se llama, señor? – preguntó.

-Pablo, profesor – respondí algo tímido.

-Por favor necesito a alguien que acepte a Pablo en su grupo… ¿levante la mano algún grupo que le falte un integrante?, ¿nadie?, me parece una falta de compañerismo que nadie quiera aceptarlo – dijo el profesor algo molesto.



Nadie levantaba la mano y yo quería que la tierra me trague, no por ser rechazado en los grupos, sino por la vergüenza que esto originaba, es decir, podía conllevar que un grupo no me acepte, porque habían muchos motivos para que esto se haya dado, pero ¿el papelón que el profesor auspició?



-¿Cómo se llama, usted? –volvió a preguntar el profesor.

-Profesor, mejor lo hago solo y la próxima clase, vemos a quién le falta uno con la lista de integrantes – respondí.



Salí de la clase raudo hacia el baño, dado que quería desaparecer en ese momento, pero luego me acordé que tenía una tercera clase en el día, donde posiblemente vea a algunos de mis compañeros de mi otra clase. Me armé de valor y camine decidido a mi otra clase, para ello uno de mis mejores amigos del colegio, Luis Salinas, me había dicho que estábamos en la misma clase, con ello, por lo menos me aseguraba tener, un grupo de trabajo para ese curso. Sin embargo, la historia dio un giro cuando escucho mi nombre en los sitios de atrás, eran un grupo de chicas de mi otra clase que me pedían estar en su grupo, es decir, no levantaron la mano cuando debieron, pero no importaba, ya no iba a tener que darle mi trabajo completamente solo al profesor y lo peor, tener que pasar la humillación de buscar al frente de todos a qué grupo meterme. El punto es que no sólo había conseguido un grupo de trabajo para ese curso, sino también para el actual, con ello, mis problemas universitarios se acabaron, fui re aceptado. Lo cierto es que si me hubiese suicidado ante la gran presión de ser rechazado por un grupo de personas, jamás hubiese descubierto que otras personas me aceptaban en el futuro, con ello saco la conclusión, que la vida no es solo cosa de un momento especifico, tenemos que esperar para saber qué sorpresas más nos trae la vida.

Mientras me ponía a reflexionar eso, había visto que Mr. Main se había conectado al MSN infinitas veces, con ello, sacaba otra conclusión, él había leído mi correo, sobre qué significaba el que no tuviera tiempo para vernos, fue entonces que llamé a Alonso Castillo, con el que hable sobre Mr. Main hace unas semanas y me recomendó que lo volviera a ver, porque creía que me quería, a pesar que éramos incompatibles.



-Mr. Main no me contestó, después que le pregunté “¿eso qué significa?”, cuando me dijo que no tenia disponibilidad de tiempo – precisé.

-Entonces, no – me dijo Alonso, después de darme una sonrisa de compasión.

-¿entonces no, qué? – pregunté.

-entonces ya fue, Pablo, lo siento, pero es la verdad – me dijo Alonso, sincerándose conmigo.

-eso ya lo sabía desde un inicio, la verdad ni siquiera yo sabía que hacía en el departamento de Mr. Main, ya me canse de todo, si no me quieren en los grupos, menos me querrá una persona – dije molesto.

-No seas dramático Pablo, sí te aceptaron en la universidad, pero tal vez nunca lo hubieras sabido si te ibas a tu casa ese día a llorar, tal vez nunca hubieras descubierto que alguien sí quería integrarte, tal vez si no te hubieras armado de valor, jamás hubieras solucionado ese problema. La vida es un campo de batallas donde tienes que aprender a luchar, si no descartas lo que te afecta, ello bajara tus defensas y posiblemente puedas perder – me dijo Alonso, filosóficamente.



Sin embargo, aunque cueste aceptarlo era verdad, la vida es un campo de batallas llenas de castillos, llenas de leyendas, llenas de caballeros y en muchas ocasiones llenas de princesas, llena de muchas cosas inimaginables; después de tanto tiempo, tuve que aceptar esa realidad, esta batalla no sé si con Mr. Main o no sé si conmigo mismo la había perdido para siempre, pero aún no había perdido la guerra, aquella de buscar a esa persona que vuelva a robar mis pensamientos; como me dijo algún profesor en algún momento “detrás de un fracaso se encuentra una gran oportunidad para ser aprovechada”, no sé si lo de Mr. Main fue un fracaso, porque lo que viví con él nunca tuvo ni siquiera un inicio, siempre fue un sueño, siempre fue irreal, siempre fue exactamente lo que yo no buscaba en alguien. Hoy por hoy, puedo decir que he podido desatarme de los pensamientos que me hacían daño, he podido desatarme de ese recuerdo que en mí representaba Mr. Main y pude quitarme el dolor que este inyectaba en mi cerebro. Tal vez perdí una batalla, es verdad; tal vez, como me dijo uno de mis profesores exista una gran oportunidad a punto de ser descubierta; tal vez, exista alguien para mí en algún lugar; tal vez, qué hubiera sido de mi vida si no hubiera conocido a Mr. Main ¿me hubiera enamorado?, ¿seguiría en Lima?, ¿no hubiera conocido a mis amigos?, nadie lo sabe, la vida es un mar de sorpresas, las personas van y vienen de esta y lo único que te queda, no sólo son los sentimientos vividos, sino también los recuerdos que siempre estarán contigo; a pesar de todo, es confortable saber que a los quién amas o amaste en algún momento en tu vida y ya no están ahí, siempre estarán en tu corazón y tal vez con mucha suerte, los vuelvas a encontrar para bien.


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