5.22.2011

20. Almas Gemelas


Salía como siempre con mis amigos a una disco un sábado por la noche, esta vez fue Lola Bar, uno de los mejores puntos de la noche en el ambiente miraflorino. Corría para tomar un taxi y olvidé mis Marlboro Lights, así que fui a comprar más sin pensar en los gastos extra. Sin embargo, hay algo que no puedes ni por un segundo olvidar en una noche, tus amigos.

Llamé a Gian Benavente, Daniel Fort y Alonso Castillo para saber si ya habían entrado, pues sí, lo habían hecho; como siempre, había llegado tarde, por culpa de mis cigarrillos, que no pude terminar de fumar por una nueva norma que rige en todo Lima que no permite fumar en ningún lugar público.

Esa noche pasé una velada fantástica en Lola Bar, ahí me encontré con Guillermo Rivarola, Aldo Estrada y Carlos Tudela, el tiempo pasó muy rápido, yo me quedé con las ganas de seguir divirtiéndome y mis cigarrillos de ser fumados, saliendo de Lola Bar a las tres de madrugada Guillermo, Aldo y yo conversamos.

-¿viste lo que Carlos Tudela estaba entregando? – preguntó Aldo.
-no, ¿Qué? – pregunté.
-tarjetas de presentación – respondió Aldo.
-¿así?, eso es muy de los sesentas; además, de raro – contesté.
-¿para qué entregaba eso y a quienes? – preguntó Guillermo.
- a mí qué me preguntan, no lo sé, por eso les preguntaba, porque quería saber – contestó Aldo, algo cansado de tantas preguntas que él había comenzado.
-¿no quieren regresar, para saber? – pregunté muy curioso y con una sonrisa traviesa.
- no, estoy cansado –dijo Aldo.
-¿y tu Guillermo?- pregunté.
-ya, está bien vamos – me dijo Guillermo.
- no se vayan, mejor lo llamamos – dijo Aldo.
Fue entonces, que lo llamamos y le preguntamos cuál era el motivo de dar tarjetas de presentación y a quienes se las había dado, Carlos nos dijo que estaba dando esas tarjetas con el propósito de que sus amigos lo tengan un poco más en cuenta y que cada vez que vean sus tarjeta, puedan pensar un poco más en él, como si fuera un recordatorio. Los tres nos quedamos mirándonos extrañados, era raro, era tonto, era triste, pero era comprensible. Muchas personas en Lima, necesitan ser reconocidas o necesitan ser recordadas, sobre todo, aquellas que no pertenecen a esta ciudad y que es la gran mayoría, lo necesitan porque se sienten solas, porque no creen que sólo con ellos basta o porque creen que lo lograron todo. El caso de Carlos Tudela es algo particular.
-       ¡Hey! ¿Cómo han estado? – decía Nicolás Restrepo, un antiguo soltero que pasó a las listas de los comprometidos, gracias a su nueva adquisición Lucía Salem, su compañera de clase.
-       ¡Felicidades!, espero que les vaya muy bien – contestamos  Carlos y yo, con una enorme sonrisa en la cara.
-       Les presento a Lucía, él es mi amigo Pablo y el es mi amigo Guillermo – dijo erróneamente Nicolás.
-       No soy Guillermo, soy Carlos Tudela – contestó algo confundido Carlos.
-       Lo siento, disculpa, lo olvidé, bueno estaremos en el bar, nos vemos – se despidió Nicolás.
-       ¿no se acordó de mi nombre, después de todo? – me dijo Carlos en voz bajita.
Supongo que ese fue el motivo por el que Carlos comenzara a dar esas tarjetas de presentación en esa noche, obviamente, nunca lo dije en alto, quedó en mí. Regresé a mi casa, prendí la laptop para buscar a los amigos que me presentó Nicolás en esa noche en FACEBOOK y fue cuando lo recibí de Diego Vera, el chaval que siempre para yendo a discos de ambiente, “¿estás soltero?, ¿buscas pareja?, ¿te sientes solo?, pues ya no lo estés más, ven a esta reunión de solteros como tú y encuentra a tu alma gemela”. Es decir ¿acaso ya nadie te saluda y comienzan las invitaciones con tu estado civil?, ¿acaso Lima se ha convertido en un hoyo de desesperación donde la gente sólo busca un romance de un par de años o dos meses, para después acabar de una manera caótica?, ¿acaso el término “alma gemela”, existe? En el mundo en el que vivimos tenemos una encrucijada, la primera, tengo que aceptar que la mayoría de personas necesitamos de alguien que nos reconozca y nos recuerde y la otra, que las personas que están dispuestas a hacer esto por otra persona son cada vez menos.
-¿existen las almas gemelas? – pregunté en el MSN.
-no – respuesta rápida y común de Gian Benavente.
-claro que sí, sólo que toma un poco de tiempo encontrarla – dijo Guillermo.
-en caso existiese, yo tengo muchas – dijo Daniel Fort.
¿Pero qué pensaba yo? Lo cierto es que no tenía la más mínima idea. Almas gemelas, dos palabras tan lindas, pero tan difíciles de encontrar a la vez. Dos palabras que te dicen “y vivieron felices para siempre”, que son como un sello a una unión que se ha formado por mucho tiempo y que ha pasado barreras, tras barrera; es complicado saber si existe, es complicado salir a la deriva de dios y arriesgar todo por el todo, es complicado mirar atrás y preguntarse ¿acaso dejé pasar a mi alma gemela?

Eso fue lo que hice aquella noche, mire hacia atrás y recordé a aquella persona que me había robado el pensamiento y deje pasar por miedo, por miedo a mí, por miedo a aquél, por miedo a enamorarme, tal vez. Esa misma noche, antes de irme a dormir, volví a ver mi FACEBOOK, había un mensaje y una invitación de amistad, era Mr. MAIN, me había agregado ¿será una señal? Me agregaba y me reclamaba el porqué lo había borrado, justo en estos momentos, cuando necesitaba de alguien; sin embargo, deje a un lado todo y no le respondí, no le respondí porque quise dejar todo aquel sufrimiento atrás y ese libro que jure cerrar, ya había desaparecido para siempre, no iba a volver.
Esa noche, echado en mi cama me trago a la memoria una conversación con Mary Aspíllaga, una compañera de la universidad.

-       ¿conoces a Estefanía Hadson?, aquella que está con aquél sujeto muy tonto y que siempre tiene malas notas – me preguntó Mary, mientras estábamos comiendo en McDonals hace unos días.
-       Sí, ¿qué tiene? – respondí.
-       ¿No te parece raro, que una chica regia e inteligente este con alguien así?  - preguntó Mary.
-       Pues tal vez se quieren, la verdad es que nadie se fija de quién se enamora – respondí.
-       Yo no creo que duren mucho, me he dado cuenta que en nuestra universidad, últimamente las chicas regias e inteligentes, decidimos salir con chicos tontos o manipulables – me contestó.
-       ¿Tal vez será porque las chicas de nuestra universidad son bastante posesivas? – pregunte.
-       Sí, tienes razón, soy posesiva – me dijo.

¿Acaso las relaciones o personas dispares son aquellas almas gemelas de la que tanto hablan?, ¿Por qué algunas personas que creen que la encontraron terminaron diéndose cuenta que no?, todo implica un riesgo y para saber si aquella persona es o no tu alma gemela, supongo que debes de dar ese paso de descubrimiento tu primero, a veces te equivocas y te haces daño tú mismo; sin embargo, tienes amigos que están a tú lado apoyándote.  
El día de ayer fue  sábado y salí con Gian Benavente, Guillermo Rivarola y Alonso Castillo el motivo de la salida no era divertirnos, era olvidar, olvidar a aquellas personas que nos hicieron daño en el pasado, olvidar que aunque no tengamos una alma gemela, hasta el momento, teníamos cada uno, tres almas gemelas, que nunca se iban a separar, almas gemelas que siempre iban a estar ahí para cuando relaciones o personas dispares se nos crucen por el camino.
Caminando hacia mi casa, me puse a pensar en que en unos días será mi cumpleaños, había quedado con algunos amigos salir a un Bar a tomar unos tragos y celebrar, celebrar que aún no pierdo las esperanzas en encontrar a esa persona que pueda sentir como mi alma gemela, dos palabras tan lindas, pero tan difíciles de juntar.

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