8.07.2011

33. Noche Mágica

Regresaba de comprar algunas cosas importantes para un joven de veintiún años y luego de ello, recordé que ese mismo día, es decir, al día siguiente de aquel gran evento del que nadie fue, tenía una reunión a la que me invitaron por FACEBOOK, pero como ya había tengo una mala experiencia con eventos de aquella pagina, no tenía muchas ganas de ir; sin embargo, este evento era diferente, lo habían hecho amigos muy cercanos a mí, a quienes conocí en año nuevo, ellos eran “los chicos de la playa, Cerro la Virgen”, con muchos de ellos, había hecho muy buena amistad en todo este tiempo y como “los chicos de la Cato” ya se habían separado y Gian, mi ex mejor amigo, después de que le envié un mensaje queriendo arreglar las cosas por FACEBOOK y este me respondiera con una denuncia por acoso ante la página, estaba muy desganado ese día, muy apenado y estuve por cancelar todo, pero José Cárdenas me llama al celular y me pide que no falle ante el evento que había creado, cinco minutos más tarde, converso con Gian Paul Barrera, aquel personaje que se hizo muy buen amigo mío en los baños de “Cerro la Virgen”, él me pidió que lo acompañara a la casa de Willy, quien es un amigo del que ya les comenté hace varios post atrás y estudia en la misma universidad que yo, lo cierto es que iban a estar todo el grupo de chicos que fueron aquella vez a la playa; además, de Willy y Gino Ávalos, quien es uno de los mejores amigos de Gian Paul y con quien alguna vez me encontré en una concurrida avenida, en una tarde lluviosa. No tenía otra alternativa, tenía que ir a verlos, cogí unos audífonos, mochila, dinero, llaves y celular, y me enrumbe hacia la casa de Willy, mientras el bus iba a gran velocidad, me puse a pensar en la larga amistad que tuve con Gian, en las grandes momentos que pasamos juntos y los grandes recuerdos que jamás voy a olvidar, él siempre será mi mejor amigo, como le dije en aquella pequeña carta. Cuando llegué no estaba Gian Paul, como siempre, iba a llegar tarde junto con Gino, minutos después, estaba en la casa de Willy, ya había llegado José y seguramente habían estado rajando de alguien porque los encontré riéndose sospechosamente, les pregunté si habían rajado de mí y me dijeron que justo iban a comenzar hasta que toqué el timbre, pero no soy tonto, yo sé cuáles son algunos de mis defectos y de qué pueden rajar de mí, pero les contaré de eso más adelante.

Luego de unos pocos minutos llegó Ignacio Sotomayor y Martin Fuentes, quienes seguían siendo pareja, desde aquella vez en la playa, habían traído un pastel, mientras lo ponían en la nevera, tocaron el timbre otra vez, eran Gian Paul y Gino, habían traído cervezas, la pregunta era ¿Qué habían traído Pablo y José?, ¿vieron? Es de eso de lo que pueden rajar.

Jugamos mucho video juegos, reímos, nos divertimos, jugamos monopolio e hicimos entre Gian Paul y yo un pacto, pero no parecido al de la playa, sino otro algo diferente, hablamos de amor, hablamos de nosotros mismos, hablamos de lo que nos fastidiaba, de lo que nos incomodaba, éramos una familia. Lo cierto es que me divertí, la hora se pasó muy rápido, muchos tragos y un monopolio con foto incluida después, estaba en Miraflores a punto de entrar a la disco, no puedo dejar de mencionar el viaje en el taxi, cinco pasivos (dejando de lado a Martin, Gino y la mitad de Willy y yo) y un taxista después, estábamos bailando en la zona electrónica de aquella tan conocida disco, dentro, muchos triunfaron esa noche, Willy y Gino terminaron agarrando con uno de mis mejores amigos, Jerly Castillo, quien encontré esa noche sospechosamente junto con Alberto Villanueva, el segundo también un amigo de mi universidad, Martin e Ignacio, la pasaron increíblemente bien junto con los tragos y los buenos amigos, Gian Paul, bien o mal, con o sin recuerdos de amores pasados, creo que pudo distraerse y finalmente, yo, no sólo pase una noche mágica con amigos y un chileno a quien conocí aquella noche y del que contaré en otro post, sino que me di cuenta de algo muy importante, cuando una puerta se cierra, siete grandes puertas se abren, lo cierto, es que esa noche, me di cuenta de otra cosa más, a veces los amigos que conoces por Internet, puede que se vuelven tus mejores amigos por años, a pesar que sólo tienes un contacto virtual; sin embargo, a los que conoces de una manera más humana y con los que tienes un contacto más real, no sólo se vuelven tus mejores amigos, sino hasta tu familia, para algunas personas la familia son quienes los engendra, pero otras, la familia, son los que crea uno mismo.


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