9.23.2011

39. Destinos

A veces pienso que algunos chicos de hoy, terminarán siendo las señoras del pasado. Aquellas de vestido pomposo y sombreros enormes que solían pasear por alamedas y playas con trajes de baño más grandes que los que actualmente los hombres usan. Aquellas que quedaban en silencio y se conformaban con alguien sólo por el hecho de no vestir santos y por querer probar lo maravilloso del sexo. Aquellas que bajaban la mirada y se iban con el primer idiota que se le cruzaba por el camino que le decía dos o tres palabras hermosas y lo llamaban amor.

Han pasado tres meses desde que Pablo borró de su vida a alguien que si bien le dejó recuerdos hermosos, también le dejó un sin sabor, uno que creo que hasta ahora no ha podido quitarse del alma y que cada vez que se siente solo, lo hace reprocharse a sí mismo, pensando en por qué lo dejó ir.

Pero Pablo no se queja, se siente feliz, tranquilo y disfruta de las cosas más ínfimas de la vida como mirar hombres corriendo en la madrugada por su ventana a escondidas o soñando en mundos increíbles mientras va de camino a su universidad en el bus que lo transporta.

La vida de Pablo, sin dudas, siempre se ha caracterizado por girar 180° de la noche a la mañana y esto le ha servido para ser más fuerte día a día, algunos lo llaman frialdad, pero él lo llama fortaleza.

Hace unos años atrás, Pablo no era así, él era una de esos adolescentes escandalosos y presumidos, que sin importarle la muchedumbre se hacía oír; sin embargo, un evento trágico lo marcó para siempre y Pablo nunca más volvió a ser el mismo. Ahogado por su tristeza decidió refugiarse en su cuarto y en su soledad.
Este cautiverio, por muchos años, hizo de Pablo una persona insegura, callada, tímida y extraña; muchos pensaban sobrada, pero lo cierto es que dentro de él existían muchos conflictos de los que poco a poco se fue despegando.

La historia de Pablo no es un sinfín de historias amorosas fracasadas, todo lo contario, estas tienen un por qué y lecciones aprendidas.
***
Era una mañana fría, corría mucho viento y la gente en las calles estaba más tranquila de lo normal, Pablo tenía miedo y esto era porque ese mismo día iba a repetir aquellos momentos, que hace algunos años atrás, lo llevaron a ser tan inseguro.

Hizo la cola como cualquier mortal, le revisaron los papeles que tenía en la mano, mientras él pensaba en las palabras de uno de sus mejores amigos – Guillermo Rivarola – “todo saldrá, bien”.

Después de entrar en la gran infraestructura de cemento y fierros, miró a las personas que estaban a su alrededor, todo nerviosos, teniendo sólo una cosa en mente, salir de ahí.
Cuando lo llamaron para entrevistarse con la persona encargada, Pablo sentía como le temblaban las piernas, le sudaban las manos y las palabras salían gracias a mamotretos que habían ensayado un día atrás. Fue entonces que el encargado, que había estado serio durante toda la entrevista, lo mira fijamente y le sonríe, Pablo sabía que su solicitud había sido aprobada, en ese momento él comprendió que tal vez todos esos años de inseguridades no se lo había puesto un sello, sino él mismo.
La vida tiene barreras y pruebas que tenemos que saber enfrentar con valentía y con decisiones claras.
Pablo salió de la infraestructura no sólo con una gran sonrisa y con una solicitud aprobada, sino con una gran lección aprendida.

Así que decidió caminar, mientras que su compañera de cola le gritaba que le deseaba mucha suerte en su viaje, Pablo no podía mirar hacia atrás sólo quería seguir caminando.
El viento corría en sus mejillas y los pensamientos negativos de inseguridades que habían permanecido en su cerebro se diluían poco a poco, Pablo aprendió que la vida era una sola y que esa sensación sólo la iba a sentir una vez, así que caminó y caminó con el objetivo de que esa sensación se quede más en su cuerpo, hasta que se cansó y regresó a su casa.

A veces pienso que muchos chicos de hoy, serán las señoras del pasado, pero mientras haya sensaciones y motivos hermosos para seguir ilusionados de la vida y emocionados por el qué vendrá, aquella magia que nos ilumina y motiva día a día nunca se apagará.


"Son tiempos difíciles para los soñadores"
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