11.19.2011

42.Baños Públicos


Juan Carlos era un joven común y corriente que vivía en la gran Lima. Salía todos los días a trabajar, era soltero, tenia algunos años encima, no era nada feo, al contrario, en mi opinión, diría que era muy sexy.

Tenía un cuerpo de dios y no puedo negar que era muy buen besador. Habíamos salido a tomar unos tragos una noche algo calurosa de primavera, mientras reíamos y recordábamos el pasado, el quedó en silencio, lo miré extrañado y él comenzó a contarme una experiencia que tuvo, que hasta ahora trato de asimilar.

Juan Carlos estuvo saliendo con Francisco Rossi un compañero de estudios del que nunca había sospechado antes que podía ser gay, pero lo cierto es que lo era, siempre quise saber cómo así se conocieron y gracias a mi insistencia, Juan Carlos me lo contó, nunca los volví a ver de la misma manera.

***

Unos tragos y cigarrillos después de una apasionada cena con su cita de toda la vida, Juan Carlos estaba de pasada por un conocido supermercado de la Av. Benavides en Miraflores, dado que tenía que hacer hora  para ir a trabajar, mientras veía los productos en los anaqueles, se pudo percatar que al lado suyo había un joven de talla mediana, castaño, guapo y muy masculino, no le dio importancia y fue a la caja a pagar, para esto, Juan Carlos no se percato que el apuesto joven lo había estado observado de pies a cabeza.

Juan Carlos se dirigió al baño y fue a hacer lo que cualquiera hace ahí, se colocó en el urinario y veía a gente inquieta en los cubículos de los urinarios, fue extraño y después de un rato, se quedo solo, pero para ello el apuesto joven de los anaqueles, subió también, al parecer se dio cuenta que Juan Carlos había subido y ante la ignorancia de Juan Carlos de lo que sucedía en los baños todas las tardes, se aprovechó y se puso junto a él, Juan Carlos se asustó un poco, pero al ver que era el mismo joven que había visto en los anaqueles sabía lo que tenía que hacer, sin vergüenza alguna, mostro aquella parte de su cuerpo que dios le había dado y aquel joven sin desparpajo hizo lo mismo, para esto no había nadie en aquel caliente baño porque habían esperado que los demás salieran y el encargado de limpieza estaba escondido al lado de la puerta, sin miedo alguno, siguieron con lo que tenían en mente y al percatarse de la presencia de un intruso, al de limpieza no le quedo más remedio que salir de su escondite y decir “sigan no más”.

Mientras el encargado de limpieza cerraba la puerta y los dos antes mencionados hacían lo suyo, la escena se ponía cada vez más cadente, un encargado de limpieza usando su morbo y sus manos, y dos desconocidos disfrutando del sexo en un baño público en una ciudad tan conservadora como Lima, sexo sucio, pero sexo al fin y al cabo.

Al terminar, se dieron sus números y obviamente se volvieron a ver, aquel joven de los anaqueles, era mi compañero de clases.

Algo perturbado, después de la historia y de agradecer los tragos a Juan Carlos, regresé a mi casa y tuve que pasar por la Av. Alcanfores, estaba muy cerca de aquella tienda, así que decidí ir a ver, compre unas galletas y un agua de mesa, subí a los baños y al no ver a nadie sólo al morboso encargado de limpieza, decidí salir de ahí, sin embargo, en la puerta choco con un joven alto, guapo y extremadamente sexy, me sonríe, yo le sonrio, le pedí permiso y salí de ahí, minutos después, compre un cigarrillo y seguí mi camino, esas cosas no son para mí.

 

 
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