12.04.2011

47.Trios y La Despedida


Después de mucho tiempo, hoy particularmente me sentía fabuloso. Había ido a comprar la maleta donde llevaría mis cosas para el viaje del jueves 8 y mis amigos más cercanos y conocidos me habían organizado una despedida en una disco bastante concurrida de Miraflores.

Toda la tarde la pase comprando ropa en liquidación, dado que donde viajaré, Nueva York y luego Colorado, tendrán un clima muy frio. Compré todo lo planificado, excepto un par de zapatos casuales, un pantalón y unos lentes Ray-Ban, diseño aviador de los que me enamoré, esos los compraría al día siguiente, dado que se me había acabado el tiempo y Guillermo Rivarola me esperaba devotamente sentado en una silla dentro de un Centro de Convenciones donde se realizaría un desfile de modas de una conocida diseñadora española.

Lamentablemente, no pude llegar puntual al desfile, llegué treinta minutos después y el desfile comenzó antes de lo previsto y no pude ver mucho. Así que salimos y decidimos ir a tomar unos cosmos en La Maquina, un conocido Louge de Miraflores, donde pasamos momentos increíbles.

-¿No vendrá Jerly Castillo? – dijo Guillermo
-Hablé con él antes de salir, está con fiebre desde ayer, no creo que pueda venir.
-Pero dijo que iba venir ¡es tu despedida!
-Espera… no es mi despedida, yo no quise una, ustedes me la prepararon, además yo ya había hecho una en mi casa.
-Sí, pero eso era una reunión, nada ostentosa. Yo sé que es lo que pasa… irá Bruno Vásquez, su abuelo a visitarlo ¿verdad? – preguntó Guillermo. El punto es que Jerly y Bruno volvieron hace poco tiempo, después de que el segundo, le estuviera rogando por extensas horas para que vuelvan, además de más de mil quinientos soles en regalos.
-Sí, te lo dije hace poco y se supone que no hablaríamos de eso, no tenemos que juzgar ¿recuerdas?
-Sí, sí, de acuerdo. No juzgamientos.

Dos Cosmopolitan, dos jengas y tres gay sentados en la mesa de la izquierda después, salimos y nos dirigíamos hacia la disco para encontrarnos con los demás. En ese instante, con cigarrillo Marlboro Light en mano, a Guillermo se le ocurre sacar su Blackberry, para revisar si tenía correos, en efecto, tenia uno, era de su hermana, lo necesitaba para que lo ayudara con asuntos académicos, así que Guillermo me dejó y prometió volver en cuarenta minutos.

Mientras caminaba solo hacia la disco, presentí que algo iba a salir mal esa noche, sentía una presión en el pecho muy fuerte, pero no le hice caso, tenía a más de trece personas supuestamente esperándome y tenía que cumplir con ellos, sin embargo, sólo encontré a tres, pero no sólo a ellos, sino también a Christopher, mi último ex, del que siempre me ha quedado un símbolo de interrogación sobre ¿Por qué estuve con él? Estaba con su nuevo novio, no juzgare si era feo o no, pero lo único que diré es que no me duele ni un poquito que se haya metido con otro, al contrario, lo saludé incómodamente y nada más. Es obvio, de todas maneras es mi ex, incomodo me tengo que sentir, creo que es normal.

Luego me encontré con uno de los amigos de la pareja del “innombrable” (este es el nuevo apelativo para alguien del que no tengo que hablar porque explícitamente me lo prohibió en algún momento). Aquella persona, digamos que no me gusta mucho, pero también digamos que no le doy la mas mínima importancia, pero como en el caso anterior, hay un pequeño grado de incomodad al momento de verlo.

Después, me encontré dos ex “Fuck-Buddies” a quienes nunca volví a ver y quienes me miraban como si fuera a hablar con ellos. Al igual que los otros dos casos, estuve incomodo, además de la tardanza de los demás.
Como ven, el inicio de la noche, fueron tiempos constantes de incomodidades, llenos de gente a quien no quería ver en una pseudo-despedida de cuatro personas. Mientras pensaba esto, se aparece Guillermo.

-¡hasta que por fin!... – exclame.
-disculpa… tú sabes, cosas de mi hermana.
-entiendo… Guillermo, me quiero ir ¿te quedas? – le pregunté, después de estar harto de los tres casos anteriores y de darme por vencido sobre la asistencia de los demás.
-Pablo, tu muy bien sabías que los demás iban a llegar a la media noche y sobre lo demás, no le des importancia… ¡es tu despedida!
- Bien… me quedare hasta que venga Edgardo Vargas y esperaré sólo hasta las doce.

Dos horas después, habían llegado todos y me encontraba bailando, tomando y divirtiéndome con trece y más.

Hasta que llegó la gran conversación con Joshua Zapata, mejor amigo de Edgardo Vargas y buen amigo mío.

-Necesito putear ¿vamos a buscar, por ahí a ver qué hay? - me dijo descaradamente Joshua.

Luego de pensarlo unos minutos y de hacerme de rogar otros minutos más, acepté. Caminamos por toda la disco, estábamos de casería, pero lo cierto es que yo no le iba poder ayudar mucho en su misión. Mi experiencia en tratos directos no era muy buena. Luego, encontramos a Carlos Quiroz, también buen amigo de Edgardo Vargas, aquel estaba acompañado de dos personas “el sujeto de polo marrón y Piero a secas”, quienes Joshua y yo estuvimos coqueteando minutos antes.

Y ahí estábamos los seis bailando, tratando cada uno de gilear a quien podía, hasta que Piero se lanza a bailar conmigo un poco más pegados, yo le correspondo y luego Joshua se queda bailando con Piero, yo le hago el habla a “el sujeto de polo marrón (ESDPM)”, él me corresponde con una sexy voz masculina y no sé de dónde mierda sale de mi cabeza lanzarme a bailarle a alguien que recién entraba en la nota (pegándome), yo no soy así, definitivamente al darme cuenta que me había correspondido al momento de hablarle, mi cerebro emitió un impulso catastrófico y demoledor. Su reacción fue intimidarse conmigo y me dijo “la cosa de las pegadas aún no son lo mío”.

Demolido, hago una de mis muy buenas sonrisas fingidas y me quedo bailando en el círculo, minutos después Joshua me pide irnos al baño para salir de ahí y buscar a los demás y estar con ellos, dado que se dio cuenta de lo sucedido. Minutos después, los encontramos y bastante desganado por todo lo que había pasado, realmente decido irme de la disco. La gota que derramo el vaso fue que ESDPM y Piero a secas regresan y le piden a Joshua, muchísimo más extrovertido que yo, que baile con ellos.

-Guillermo, ahora sí me voy – dije muy desganado a punto de irme a tirar de un balcón.
-¿Pablo?... te acompaño…
-no necesitas a acompañarme, quédate.
-No Pablo, te acompaño vamos.

Así que salimos y en el transcurso, casi me pongo a llorar, pero me contuve. No de pena, sino de cólera, cólera de que las cosas no necesariamente salieron como me las imaginara, que me encontrara con personas a quien no quería ver en una despedida y que un “sujeto de polo marrón” me choteara con la misma escusa que ponía MAIN cuando le hablaba de pareja. Es verdad, me hizo recordar a MAIN y me dio mucho coraje que aquel sujeto no me besara a mi sino a Joshua, porque lo hizo, los vi antes de salir de la disco, fue “La catarata del Niágara que derramó el vaso”.

Sin embargo, otra parte de mi, una parte muy grande de mi quería volver. Mientras conversaba de todo lo que acabo de exponer con Guillermo, pensaba si realmente lo que hacía no era huir de la situación, no era escapar de una historia de la que se supone que ya había cerrado, además ¿porque me iba a doler que Joshua haya estado besándolo? Si sólo quería algo de una noche con ESDPM, yo iba a viajar en pocas horas a Nueva York y yo no soy un chico de relaciones.

Justo antes de tomar el taxi, le dije a Guillermo que no se sacara la cinta para entrar a la disco, íbamos a volver, esa noche estaba simplemente fabuloso, entré e hice como si nunca me hubiera ido, pero para mi sorpresa eran las tres de la madrugada, encontré a Carlos junto a Piero, el segundo estaba por irse a su casa, Carlos estaba casi llorando por lo sucedió con ESDPM y después de que se fue Piero (y no me lo pude agarrar a pesar de todo), en ese momento, Carlos me cuenta la verdad.

La historia es el siguiente, Edgardo quería que Carlos esté con Joshua, Carlos quería sólo agarrar con Joshua, pero quería estar con “el sujeto de polo marrón”, dado que ya habían estado conversando mucho tiempo por teléfono, nadie sabía nada hasta ese momento que me cuenta toda la verdad, yo quería estar con “el sujeto de polo marrón”, ESDPM quería estar con cualquiera que tenga un ano a quien penetrar y Piero quería estar conmigo; Joshua, sólo quería putear y Edgardo estaba ebrio.

Era impresionante, ni bien había llegado y me dieron la respuesta a mis miedos. Si hubiera huido como tenía planeado, supongo que me hubiera echado en mi cama y deprimido hasta el cansancio, pero no, enfrenté la situación y ahora todo era diferente, pero no sólo eso, había más.







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1 comment:

  1. Me gusta la forma como escribes amigo! Saludos desde Chimbote

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