12.08.2011

49. La despedida


Ha pasado exactamente cinco días desde que mis amigos y conocidos hicieron una despedida por el viaje que hoy haré a una ciudad enorme y desconocida, junto a mi compañero de viaje, Kenneth Merino.

Los días han pasado rápido y en el transcurso he recibido muchas muestras de cariño de las personas que conozco, es ahí cuando los verdaderos amigos se dan a conocer. Aquellos que te desean lo mejor y se sienten felices porque cumples tus sueños.

Ayer, mientras compraba unos lentes en la Avenida Larco en Miraflores, me puse a pensar en una persona que conocí hace poco, su nombre era Leo Bustamante, al igual que yo era estudiante. Él me contó que recién entraba al mundo gay, pero lo cierto es que ya había estado conociendo gente hace un año por internet. Al momento de preguntarle si había conocido a alguien en persona, él me dijo que aún no estaba preparado para poder enfrentar ese momento, es decir, de dar la cara a alguien y que esa persona se dé cuenta de lo que es, así como también él se dé cuenta de que no es el único en esta tierra que siente diferente.

Seguimos conversando por varios días, le cogí un gran cariño a Leo, cuyo nombre no era ese sino Mauricio Dávila, tal vez porque me hacia recordar un poco a los inicios de MAIN, no lo sé.

Lo extraño de todo era que si bien no quería conocer a nadie en persona, sí mostraba sus fotos. Ante esta situación decidí enfrentar la situación y preguntarle el porqué de esto, él me conto que ante la presión de algunas personas sobre no saber con quién conversaban, el veía conveniente mostrar su foto, dado que si no lo hacia se quedaba sin amigos en el MSN.

Me pareció tan tonta su respuesta, dado que el internet, si bien sirve para muchas cosas, no sirve para conocer gente, debido a que es un lugar irreal que no da ninguna garantía sobre cuáles son los verdaderos sentimientos de la otra persona, que sólo pueden ser identificados cara a cara, es decir, de una manera real.

Sin embargo, me hizo recordar también a una persona que comenzó de la misma forma a entrar a este mundo. Con miedo, con mentiras, con tabús, con prejuicios. Me recordó a mi cuando tenía quince años y poco a poco trataba de conocer a gente, diciendo una cosa cuando en realidad era otra. La única diferencia es que Leo no tenia quince años, tenía veintitrés.

Luego de leer todo lo que me escribió, le pregunté “¿Cuánto tiempo necesitarás para estar preparado?” Me respondió que no sabía, que tal vez un tiempo más, un tiempo indefinido.

Comprendí y entendí a la perfección que iba a ser muy difícil para él asimilar algo que no estaba en sus planes. Sin embargo, yo ya había pasado por un caso similar, había pasado por un caso, donde la otra persona no estaba segura de lo que quería, que si bien le gustaba, esta persona no iba a dar ese segundo paso que yo quería que dé por mí. Ello, me trajo a la mente los momento que pasé con MAIN y lo cierto es que ya no había nada más que decir. Una persona que no está segura de lo que quiere es una persona que no tiene sueños claros en la vida y sin sueños, no hay esperanza y sin esperanza no hay una misión por la cual vivir ¿Qué es la vida sin sueños? ¿Qué es la vida sin recuerdos? ¿Qué es la vida sin memoria?

Simplemente atiné en despedirme y no volverlo a ver nunca más. Llámenme tajante, pero hay más hombres en la tierra, que peces en el mar.

Hoy para mí es un día importante porque cumpliré unos de mis sueños. Mis amigos y conocidos me desean lo mejor y el sentimiento que me embarga es maravilloso, nunca me había sentido tan reconocido y sin lugar a dudas, es fabuloso. Algunas personas podrán despreciar tus sueños, pero mientras sean tuyos y hayas sido lo suficientemente valiente y perseverante para lograrlos, las recompensas serán mayores que las criticas que puedan haber, además no mucha gente en el Perú viaja a Nueva York y a gran parte de Estados Unidos por cuatro meses.



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