3.25.2012

56.Corazón despedido


-       Comenzarán a despedir a gente la semana que viene porque no hay muchos clientes y las reservaciones han caído en estos días – dijo Franco hace unas pocas horas.
-       ¡¿Cómo?! ¿estás seguro? – respondí.
-       Por supuesto es de una buena fuente, es decir, mi supervisora… nos vemos luego, saldré a la ciudad vecina con Betty
-       Adiós...

En un país como Estados Unidos donde todo puede pasar, aquella preocupación se me metió en la cabeza y no pudo salir, así que debido a las circunstancias mandé un mensaje a la jefa del departamento de donde trabajo para que me dé una explicación.

Mientras esperaba sentado en un conocido café transnacional, la duda sobre la sexualidad de Alberto y sobre lo que pasó aquella noche de Año Nuevo no me dejaba dormir tranquilo. No sabía qué hacer o qué decir al respecto, estaba completamente confundido no sólo sobre la sexualidad de este sino también sobre la de Franco y un amigo extremadamente raro que llevó un par de noches atrás al departamento, que a leguas se le notaba ocultaba algo entre sus piernas o entre sus nalgas.

Para mí las personas que se sentaban en los cafés con sus laptops o tabletas electrónicas a leer alguna revista o escribir algún manuscrito lo hacían simplemente por pose o cuestión de moda, pero al verme obligado a tener que ir a ese café por la inexistencia de internet en el alojamiento donde me hospedo, hoy puedo entenderlos bien y formé parte de ese grupo.

Mientras estaba sentado en aquella vitrina y me sentía como algún maniquí de la quinta avenida de Nueva York, observado por muchísimas personas que pasaban por la calle, me puse a pensar sobre si realmente lo que pasó aquella noche fue verdad o sólo lo soñé como muchas otras cosas en el pasado, pensé aquello, dado que estaba muy cerca a las calles que recorrí algunas semanas atrás en Año Nuevo con Alberto.

Fue entonces que decidí buscarlo por FACEBOOK,  para mí esa red social funciona como el juez sobre la sexualidad de las personas, dado que te muestra los amigos en común, intereses y los deseos de la gente, lo busqué y encontré mi respuesta sobre la pregunta que había dado vueltas en mi cabeza en los últimos días ¿era Alberto gay? ¿Alberto me invitó a salir porque realmente quería estar a solas conmigo o simplemente porque le di pena?

Al ver sus fotos con su novia a la que había dejado en Chile y los comentarios que ella hacía, encontré la respuesta. “Mejor encontrarla ahora que cuando una ilusión se formara” aquello fue lo que pensé en ese momento.  “Te echo de menos amor, ven pronto” fue la gota que derramó mi ilusión y todo tipo de sueño hacia Alberto y no sólo cerraba una historia sino todo tipo de comunicación con alguien, que a pesar de todo, me hizo feliz aquella noche.

Un amigo me dijo lo siguiente aquel día “conviértelo”, el problema no era convertirlo, el problema era que él cree una resistencia a algo que posiblemente le iba a gustar, es decir, no podemos cerrar los ojos y decir que un heterosexual jamás podrá ser gay, porque para mí eso es falso, todos somos humanos y somos sexuales y por ende todo tipo de estimulaciones son placenteras. El asunto crea el problema cuando la sociedad impone parámetros de lo que nos debería gustar o no y es ahí donde se crean las resistencias. Yo no iba a interferir en sus decisiones, jamás lo he hecho y la razón es simple, porque soy un ser libre y ello me impide hacerlo; además, él tiene dieciocho y yo veintiuno, tiene muchos años para decidir qué es lo que quiere hacer con su vida sin ningún tipo de perturbaciones, la verdad es que la vida puede darte oportunidades para muchísimas cosas, pero tratar de destruir un sentimiento que dos personas han formado y que hoy comprobé que había gracias a esas fotos tomadas en bellas playas de Valparaíso en Chile, antes de irse él de su país, no se comparaban con lo que yo tenía o había pensando tener con él.

Simplemente me apartaré porque no me gustaría que alguien tampoco se metiera con el amor de vida y traté de pertúrbalo. No me gustaría sentirme engañado y humillado por una persona que fácilmente trata de expresar “amor” todas las noches. Simplemente no es mi estilo y supongo que como Alberto habrán muchísimos más.

Fue así como terminó mi corta historia con alguien con quien pensé que podría pasar algo más que saludos o despidos. Sí, tal vez soñé tener algo con él, pero recapacité, no todos tenemos la oportunidad de tener a alguien tan hermoso, tan cerca.  En ese momento, mientras trataba de alejar a Alberto de mi mente no pude evitar fantasear un poco con él, llámenme morboso o enfermo sexual, pero fantasear con alguien es comprobadamente saludable y altamente creativo, había soñado en que él me tomaba entre sus brazos, me miraba fijamente y me decía que nunca me dejaría. Soñaba en su sonrisa, en su cuerpo, en sus labios, en su mirada, en sus caricias y en tener sexo con él, en ser penetrado por su memoria, por mi memoria, por sus sentimientos, por los míos, por su amor y por mi amor.
Una vez más no iba a poder tener a alguien que sí quería entre mis brazos o entre mis piernas y no era porque él no me apreciara, sino porque simplemente había otra persona en el medio. Lo dejé ir a él y a todas sus intenciones por tratar de acercarse a mí.
Una persona me dijo un día que cuando una puerta se cierra muchas otras se abren ¿ser pesimista u optimista? ¿Por cuál comenzar?

Luego de regresar a mi casa recibí un correo de la directora del departamento de donde trabajo, a quien le había enviado un correo en la tarde, ella me decía que nadie iba a ser despedido, que no había de que preocuparse, toco había sido una mentira.

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