3.25.2012

58. Reconciliación con la Noche

Lo peor de tener que entrar a páginas web gay cuando prácticamente estas obligado a tener que convivir con heterosexuales al lado, no es entrar, sino la vergüenza que pasas cuando ellos se dan cuenta que hay muchos penes en esta.

En estas últimas semanas me he dado cuenta de algo muy importante para mis futuras decisiones y es simple, hay personas que sirven para el campo o en todo caso, funcionan mejor en el campo y otras que funcionamos mejor en la ciudad. Es simple, soy un chico de ciudad, soy un chico independiente, que no necesita de un compañero de piso para sobrevivir o de alguien que se ocupe de mí, pero sobre todo soy un chico que no puede esperar veinte minutos por un bus con un frio antártico, parado en medio de la noche.

Digamos que todo este tiempo he permanecido oculto en la oscuridad de mi cuarto, que mi vida ha sido un eterno silencio que nadie quiere y desea porque es aburrido y que no sale a la luz porque teme no ser aceptado. Digamos que la vida acá, a pesar que físicamente la noche es eterna, mi vida no lo ha asimilado y me pregunto ¿Donde quedó Pablo? Aquella persona que  andaba como loco por las calles miraflorinas, buscando amantes todos los fines de semana. Hoy es un fin de semana en Colorado y me he quedado en casa.

Quisiera reconquistar la noche, quisiera reconquistar mi vida o por lo menos recuperarla. No puedo temer y no puedo dejar que mis emociones de pesimismo sean más grandes que mis propios deseos. La pregunta del millón es  ¿Cuándo empezar? ¿Cuando dar el primer paso para aquello? ¿Cuándo reconquistar la noche? ¿Cuándo salir al mundo?

Hace algunos días, Edgardo Vargas, uno de mis amigos de Lima que residía en Colorado también, se enteró que el dueño de la casa que había rentado, le quitaba el derecho a piso por una serie de inconvenientes con las cuatro personas que vivían ahí. Lo cierto es que la vida, se le complicó enormemente e hizo que Edgardo se alejara de su antigua vida, aquella que él sí siguió y que yo no sé por qué no continué. He tenido las oportunidades, no las he sabido aprovechar y lo peor de todo es que no sé si será por miedo o por el deseo de algo inesperado, algo que no sé si vuelva o algo que no sé si quiera.

Reconquistar mi vida y la noche, los dos nuevos objetivos. Calles que explorar, noches que conquistar, hombres que seducir y sexo del cual apoderarse como un lobo en busca de carne, porque en eso nos convertimos todos al momento de luchar por nuestros sueños y enfrentar nuestros miedos o por lo menos es la actitud que deberíamos tomar.

Con respecto a Edgardo, aún sigue alejado de su antigua vida, sin querer escuchar a nadie más que a él mismo y a sus miedos.

Mientras tanto al otro lado del hemisferio, un nuevo personaje entraba en mi vida. Alonso Sotomayor, él era un buen amigo con quien había estado conversando hace varios meses atrás y lo cierto es que lo conocí en condiciones desconocidas o inmemoriales. Recuerdo que una vez salimos, la pasamos muy buen, pero gracias a esa salida, se me perdieron mis dos celulares que recuperé dos días después. Ilusionado del amor, romántico, tierno, él es una de esa clase de chicos que ama seguir las normas y jugar a una relación poniendo bien en claro las reglas primero. Típico gay que sale con un chico, esperando que a la tercera cita tenga una relación formal con él y mientras en Colorado Edgardo y yo nos habíamos divorciado de la noche, este  nuevo personaje en mi vida recordaba conmigo, en el teléfono, claramente una noche cuando estaba sentado frente a su nueva laptop.

-       Recuerdo claramente esa noche cuando estaba frente a la computadora, me llamó, me propuso pasar la noche más loca de mi vida. Me propuso escaparme de mi casa, mientras todos dormían, me propuso vivirme… -  dijo excitadamente Alonso.
-       ¿vivirte? – pregunté burlonamente.
-       Déjame que termine de contarte. Recuerdo cambiándome en un taxi, escapándome a hurtadillas de mi casa. recuerdo que nos encontramos, él me miró. Lo miré, levantó la ceja, yo le seguí el juego, hasta que llegamos al bar gay más elegante de Miraflores donde siempre nos reuníamos para hacer más que sólo bailar.
-       ¿para más? – pregunté confundido a Alonso.
-       Para hacer más cosas que vernos, es decir tocarnos o sentir su mano sobre mi pantalón. Pidiéndomelo que me lo baje. Cuando llegamos pagó, yo sólo atiné a entrar y a bailar. Esa noche quería vivir la noche y simplemente “Casarme con ella”, hasta que después de unos Cosmopolitan después sentí que debía tocarlo. Me sentí en las nubes  cuando lo hice, me llevó a zona VIP, que está en la parte de arriba de la disco, acto seguido, nos metimos al baño privado de la zona. Afuera todos bailaban y se movían al ritmo de las luces y los alucinógenos que todos conocemos, entonces  pusieron aquella música tan sensual, que no pude resistir estar sólo mirándonos dentro de un baño y tuvimos sexo, sexo del que sólo se puede tener en el baño, inclusive rompimos el espejo.
-       ¿rompieron el espejo?... espera ¿tuviste sexo en el baño?... jajaja simplemente eres mi héroe – dije mientras me reía a carcajadas.
-       Pablo, no es broma y deja de interrumpirme, deja que termine.
-       De acuerdo. Lo siento.
-       Cuando me besaba la parte baja del abdomen, mis piernas no resistieron tanta excitación y simplemente me desplome, quede en el piso libre para lo que me quisiera hacer y para lo que estaría dispuesto a hacer, él me susurró en el oído “me encanta como besas”. Como me sacas la correa. Como me cargas, como me pides que te haga el amor. Me encanta sentirme un niño inocente a tu lado. Me encanta que me bese todo el pecho. Me encanta poder tocarlo, poder sentirlo dentro de mí, sentir que me tapa la boca para no gemir y así no nos escuchen, me encanta morderle las orejas…
-       Espera, espera, espera ¿poder sentirte dentro de mí? ¿eres activo?… si esto viniera de Jerly Castillo, posiblemente entendería que me estas explicando cómo tienes sexo con otra personas, ¿pero de ti? Es chocante…
-       ¿quieres que te cuente o no como terminó? – me preguntó enojado Alonso.
-       Sí, una vez más, lo siento  - respondí.
-       Digamos que sólo ha quedado en eso, es decir, sólo ha quedado en sexo, sexo y sexo. Lo peor de todo es que creo que estoy enamorado de él y no sé qué me sucede, dado que he roto todas las normas y reglas que me había puesto a mí mismo y que tú conocías muy bien.

¿El amor nos cambia? ¿La ilusión de enamorarse y encontrar a esa persona indicada para cada uno, rompe todas las normas o limites que nos ponemos antes de iniciar la búsqueda?
Mal o bien, rota o no rota la norma, lo cierto es que la vida nos trae decisiones importantes que tomar antes de salir a conquistar al mundo o la noche que nos hace tan feliz, para algunos son los fines de semana, para otros cualquier día en la mañana, mal o bien, cada uno sabe cómo vivir su vida, cada uno tiene su propia manera, en mi caso es la noche.
Mientras caminaba por la nieve y con un frio infernal encima, me puse a pensar en que la reconciliación o la boda con la noche es inevitable en las personas, dado que tiene una magia única, no sé si sea la oscuridad y el secreto que guarda, pero lo cierto es que hay que vivirla porque para eso estamos acá en este mundo para casarnos con la noche y aprovechar al máximo de sus beneficios y aprender de sus desventajas.


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