4.08.2012

64. Nacionalidades

Ha pasado más de una semana que he olvidado todo y a todos que me hicieron pasar experiencias que aún no sé si me marcaron o me dejaron lecciones y una mejor actitud ante este viaje.
Eran las cinco de la mañana y estaba en mi cuarto en un nuevo edificio. A Tomas lo mandaron al mismo edificio que a mí y él vivía con Raquel, nos hicimos muy buenos amigos en este tiempo y con ellos estaba saliendo últimamente. A mis dos buenas amigas, las que me alojaron en mi tiempo de exilio, aún las seguía viendo y seguíamos compartiendo de buenos momentos juntos. Pensaba en ello cuando la bomba estalló. Había colocado un comunicado para los lectores de mí blog, después del problema con Franco, en ella pedía disculpas por no seguir publicando por algunas semanas porque simplemente no me sentía en condiciones de seguir ganándome problemas, además necesitaba editar dichos post y ello me iba a tomar algún tiempo, lo cierto es que yo pensé que Franco y sus amigos se habían olvidado ya del asunto del blog, cuando lo leí. Un solitario comentario en el comunicado, completamente extraño en su escritura y completamente estúpido en lo que quería expresar. No escribiré que decía porque creo que lo único que provocaría seria risas y humillación para el anónimo personaje que lo escribió, pero lo cierto es que este personaje se me hacia sumamente conocido, sobre todo porque el mensaje del comentario era muy infantil, típico de alguien que acaba de entrar a una universidad o de alguien que acababa de terminar con una gran pelea.

Sólo me reí y seguí con lo que estaba haciendo, mirando a mi buen amigo Edgardo, quien vino por unos días a visitarme y a John, mi compañero de piso con quien comparto el baño y quien se presentó amablemente a penas llegué a mi nueva habitación, este último se había quedado a dormir en mí cuarto, dado que habíamos ido a tomar a un concurrido bar muy cerca a donde vivo, mientras todos dormían, me puse pensar en los otros problemas que he tenido con personas de diferentes nacionales a la mía. Obviamente seria redundante hablar de los problemas que he tenido con chilenos. Lo cierto es que ante todo lo que ha pasado lo único que puedo sacar desde mi punto de vista  es que estas personas son bastante reservadas en lo que hacen, llamémoslas tradicionales o conservadoras. Tendría que llenar casi una hoja entera con los nombres de las chilenos con quien tuve graves problemas comenzando con Franco y terminando con su mejor amiga, aunque lo cierto es que nunca he tenido un problema con ella, es mas diría que me simpatizaba, Franco ante estas líneas diría que yo iba a pretender abusar de ella, como si ello tendría algún sentido, aunque el único que abusaba de la confianza de ella era él mismo, publicando ante sus amigos o compañeros de baño los mil y un asuntos sexuales de su dizque mejor amiga, además de sus más íntimos secretos. ¿Siempre me pregunté si ella sospechaba o sabia de esta realidad?

Hace algunas semanas conocí a Diana una brasilera muy alegre y buena persona quien siempre me solicitaba poder irme a vivir con ella a un complejo de edificios muy caros a unos minutos de donde vivo con la excusa que su compañero de piso se había ido con su enamorada, me pareció una muy buena idea, dado que ella me hacía referencia de precios bastante interesantes. Ella se quedaría en el país hasta inicios de marzo, yo me iría a fines de ese mes. En el edificio donde vivo pagaba algunos dólares menos de lo que ella me ofrecía, lo cierto es que los lugares eran incomparables, lo estuve pensando por unos días, pero finalmente rechacé la oferta; felizmente, porque luego me enteré que en el complejo de edificios donde ella vive, sólo habían cuatro dormitorios, ella dormía con ocho personas ahí y había estado buscando desesperada otra persona, luego que su compañero se fuera, dado que si no tendría que pagar el doble de lo que pagaba por dormir sola, es decir iba a pagar el precio real, lo que quiere decir que yo iba a tener que pagar ese precio real por el mes entero una vez que ella se fuera.
Luego que perdiera la comunicación con Diana porque ya no ponía más crédito en mi celular, me hice buen amigo de Lucia una linda brasilera con quien trabajo actualmente quien siempre me apoyó durante el holocausto liderado por Franco.

Con respecto a los argentinos, no tengo mucho que decir, sólo que tengo un compañero de trabajo que si bien es muy atractivo y sería un buen candidato para lo que mi mente pervertida desvele, este es un poco flojo y acusador de todo. Su única compañera de trabajo directa, una señora de más de cincuenta años, a quien amo en secreto, nunca dice una sola palabra sobre los que usamos sus servicios y los cuales tenemos que dejar, los de mi posición, ordenados, algo que no hacemos con frecuencia. Cualquiera, como en el caso de su compañera, simplemente recogería o completaría su trabajo, pero este señor no lo hace, sino que prefiere acusar a todos los trabajadores del área, no lo culpo supongo que también haría lo mismo, aunque esto suene muy desleal. No quiero generalizar y decir que todos los argentinos son “llorones” o flojos, dado que he estado en cientos de cuartos después de que salí de la cárcel en donde estaba al inicio, en uno de esos cuartos conocí a argentinos completamente opuestos a este señor antes mencionado, aún sigo conversando con ellos, además siempre me han parecido los latinos más divertidos, excepto uno, aquel acusador.

Podría seguir hablando de los latinos con quien estoy obligado a convivir, inclusive las mil y un cosas malas que tenemos los peruanos comenzando por escandalosos y terminando por problemáticos, pero eso sería sinónimo de tener a millones de latinos rebeldes protestando en mi ventana, lo cierto es que sea cual sea la nacionalidad que pueda tener una persona, gracias a todo lo que he tenido que pasar aquí he aprendido que no se puede prejuzgar a alguien simplemente porque tiene un pasaporte de diferente color al tuyo, porque tuvieron problemas políticos en el pasado, porque se llevaron mal o hubieron problemas que aparecieron de la nada o porque te sentiste estafado en algún momento, sino todo lo contrario, hay que ver a la persona que hay dentro de ese pasaporte y conocerlo primero, tratar de comprenderlo, tratar de escucharlo o por lo menos tratar de descifrar que hay más allá de su acento porque soy un sobreviviente de lo que la intolerancia y las mentes cerradas provocan, que es odio. Aquí hay una gran verdad somos distintos y pensamos diferente y no porque seamos de diferentes nacionalidades sino porque tenemos diferentes culturas y diferente formación, yo lo entiendo muy bien, Lima es ejemplo de esto. Sueño en que algún día los latinos podamos unirnos y ser uno solo, no soy Bolívar y tampoco soy un presidente Venezolano que no vale la pena mencionar, simplemente soy un soñador y sueño en una Latinoamérica unida, no políticamente sino espiritualmente. Suena extraño, suena imposible, al final y al cabo lo más maravilloso ha partido desde un sueño ¿o no?

Share:

0 comments:

Post a Comment