4.21.2012

65. El regreso del fantasma

Mientras escaba de la rutina y de la misma gente en un bus que me llevaría hacia un pueblo vecino a una hora de donde vivía, después de casi dos meses de cautiverio, me puse a pensar en la nueva vida que llevaba con las nuevas personas que había conocido recientemente. Hace unas semanas atrás me mudé a mi nuevo apartamento, ya había conocido a Raquel y a Tomas, mis grandes soportes de los que simplemente me enamoré y creo firmemente, ahora que viajo con ellos, que la vida te da nuevas oportunidades para recomenzar, esta es una de ellas.

También conocí a John, un americano con quien compartía los servicios del departamento, también vivía solo. Cuando recién llegué al cuarto, nunca me interesó tanto hasta después de conversar con él, si bien era muy atractivo podría decirse que la persona que había dentro de esa piel y músculos tenía un sabor más dulce que inclusive de su propia mirada.

Como buen miraflorino me presente a penas llegue y comenzamos a conversar, tomar y a pasarla genial desde un inicio, sentía que tanto él y yo viviríamos una relación amical mucho más grande de lo que hasta el momento había llevado en Colorado con otras personas, me gustó y ya no me daba miedo de decirlo, me había liberado de las cadenas que anteriores personas colocaron en mis manos como esposas de hierro que pesaban en mi alma.

Hasta ahora recuerdo una de las tantas noches en las que él se quedaba a dormir en mi cuarto, nadie se enteró de esto, pero lo cierto es que  nunca había visto a alguien dormir con tanta paz, destilando belleza desde cualquier punto. Mis otros amigos sólo se quedaban hasta una cierta hora en mi habitación, era justo en ese momento, después de sus partidas, cuando este personaje llegaba y conversábamos hasta altas horas de la noche, sin importar que tuviera que ir a trabajar a la mañana siguiente. Lo ocultaba, pero hay veces en la vida en que una persona vive el misterio de una manera más intensa de lo que podría denominarse una “manera normal”.

-       Siempre paras cansado – me dijo una vez Raquel mientras cambiamos hacia un bar donde seguramente ella trataría de conquistar a un americano.
-       Ayer me quedé hasta tarde – dije y no mentía.
-       ¿Qué hiciste? – preguntó.
-       Tuve una noche maravillosa.

Nunca trate de ocultar al americano frente mis amigos y lo cierto es que me había concentrado en no enamorarme o ilusionarme, dado que mi estadía en este país estaba por terminar. A él lo conocí cuando aún vivía con Franco y lo cierto es que  nunca imaginé que pasaría todo lo que pase con él.

Una noche de nieve espesa, después de tomar los tragos de siempre, practicaba mi inglés con él. Él siempre acostumbraba a quedarse a dormir en mi cuarto, a veces en la alfombra a veces en mi cama. Después de una larga charla sobre cosas sin sentido y de las que ahora, luego de su partida recuerdo; preparaba más tragos con los que cerraríamos la noche, fue en ese momento cuando él se acerca y me mira firmemente a los ojos y me vuelve a preguntar sobre mis romances del pasado, yo no sabía qué decir, nunca habíamos abierto el tema de roles que cumplíamos en ese campo, la conversación se torna más incómoda para mí cuando él insiste en saber nombres y sucesos del pasado. No pude ocultarlo más y le dije toda la verdad sobre mí y sobre mis sentimientos. Hablamos sin tapujos y lo cierto es que yo ya había salido al mundo desde aquella vez en la que Franco publica mi blog a todos, nada era un secreto ahora.

No tenía miedo del presente o lo que él podía hacer, tenía miedo del futuro, un futuro incierto, un futuro en donde no iba a saber cómo reaccionar y de cómo eso iba a afectar nuestra relación amical. Él sólo atino a sonreír y no sé si fueron los tragos o el ambiente tan cerrado o pequeño que había en la habitación, pero nos besamos. Siempre pensé que aquel americano nunca me iba a ver con otros ojos que los de amigo, nunca pensé que aquel americano de cabellos alborotados y muy extrovertido me besaría y que pasaría con él una de las noches más placenteras de toda mi vida. Aún no entiendo por qué soy de las personas, que como un imán a trae a personas que llevan problemas internos consigo, problemas que los expresan consumiendo sustancias que les sirven para mantener un relax en su vida, que funcionan como una puerta de salida a lo que ellos llaman “otro mundo”.

Pasaron las noches y los días… era inevitable, tarde o temprano John empezaría sus clases en una universidad al norte de los Estados Unidos, él se tenía que haber marchado hace tres, pero retrasó su partida no sé si por mí o por los momentos que vivíamos; sin embargo, su partida no se podía retrasar más.

Sólo pasaron unas pocas semanas desde aquel beso y noches inolvidables que tuvimos ante el cielo estrellado de una ciudad fría y mágica como en la que me encuentro ahora. A pocos minutos de llegar de trabajar, de encontrar una cajetilla de cigarrillos que él siempre me ofrecía, pero que yo rechazaba y de ver que John ya se había marchado, me puse a pensar en que posiblemente aquel sentimiento de amor que decíamos que sentíamos no lo era, tal vez sólo fue una ilusión más como muchas, tal vez que él se marchara era lo mejor, tal vez el que no haya habido despedidas o llantos, sin cigarrillos que soportar o sin cartas que enviar, era lo que yo realmente buscaba o tal vez buscaba sólo placer, tal vez ya comenzó el momento de que me sincere y me pregunte ¿Qué es lo que realmente busco?

Hace unos instantes, entre a la red social en la que estoy afiliado y encontré la solicitud de amistad de MAIN, sin pensarlo lo agregó. No sabía qué quería, qué buscaba o qué sentía ¿Me encontraba con alguien que estaba en mí misma situación? ¿Acaso, al igual que él, no estaba seguro de lo que quería de una persona?

Simplemente lo agregó y seguí con mi vida acá, en este país, recordando los buenos y gratos momentos que viví con alguien que no sólo me rescató de los momentos más chocantes que tuve que vivir, sino también me rescató de aquella soledad que yo sentía absurdamente, pero que él cambió por completo.

Existen muchas decisiones difíciles en la vida, existen errores que cometes y errores que las personas te estampan, existen buenos y malos comentarios sobre ti, al igual que habladurías sobre lo que te gusta o lo que haces, aquellas que hacen personas que te conocen o aquellas que hacen personas que no. Es inevitable retenerlas es inevitable que haya personas, que sin nada que hacer en la vida o sin sueños que realizar, las hagan sobre ti.

Existen tentaciones también, algunas con un fondo bueno, otras con uno malo. Algunas de estas últimas son las adicciones, aquellas tan sabrosas, pero tan destructoras  a la vez. Aquellas personas se obsesionan por algo que nunca podrán tener o por algo que llena los vacios que piensas tener. A lo largo de mi vida siempre he tratado de aprender de mis errores y de no cegarme ante lo que parece maravilloso, aún no sé si lo he logrado, lo cierto es que al agregar a MAIN y dejar pasar la oportunidad de tener una relación con John la misma duda vuelve sobre mi mente ¿soy adicto al dolor o sólo uso este ítem como mecanismo de aprendizaje?

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