6.24.2012

73. No hay primera, sin segunda

Había estado esperando este fin de semana, después de la sacada de muela, tanto que llegué más temprano de lo normal a la casa de mi buen amigo Jerly en Miraflores; el plan era esperar a que terminara con un paciente en su consultorio en el mismo edificio donde está la discoteca gay más famosa de Lima y de ahí bajar a la disco, de paso esperaríamos a Guille que había ido a una boda. Guillermo y yo dos días antes nos habíamos matriculado al gimnasio que habían abierto recientemente y como hace mucho que no me ponía en forma y mi esta ya lucía algo desmejorada, decidí convencer a Guille para entrar.

La cita que yo iba a tener con el nuevo personaje a quien saludo y con quien de vez en cuando converso como hace mucho años no hacía, tuvo percances en el trabajo y tuvimos que cancelar la cita del viernes, era sábado y lo cierto es que el entusiasmo había caído, pero como tenía a mis amigos cerca a mío, pensé, nada malo pasaría. Lo cierto es que esa noche, llegué, como siempre, esperé a Jerly mientras se despedía de sus mil y un parejas de turno, pero sobre todo de Carlos Bilibio, aquél que en un primer momento trató como a todas su pareja de turno, mal, pero del que se encuentra internamente enamorado en la actualidad, cuyas dos cosas son: la primera, porque se siente culpable de lo que hizo y la segunda, porque siempre le invita una que otras cosas. La verdad es que tengo que aceptar que Jerly es de esa clase de chicos bastante despreocupado, quien ya alcanzó la independencia absoluta, se podría decir que mi mejor amigo, pero quien gusta de usar el tiempo de algunos dado que eso es lo que le sobra más, no sé si sepa qué es la amistad en una ciudad como Lima, lo cierto es que me hace reír siempre cuando estoy con él.

Para Guillermo, el amor de su vida es su trabajo y no los placeres como del primero, ofrece el cien por ciento a su trabajo y me gusta porque él si sabe qué es la amistad de verdad, no es despreocupado y ama vivir el presente. Sin duda, no todos tus amigos son perfectos. Finalmente está Edgardo, el amor de su vida y la única mujer por la que vive de verdad es su madre, creo que él quiere ser como ella, no lo sé. Lo cierto es que me he dado cuenta que todo lo que hace es para hacerla sentir orgullosa y eso es lo que me hace sentir orgulloso a mí. “Los tres tienen amores en sus vidas, aunque yo sé que no se han dado cuenta, es lógico, creo que nadie se pone a pensar en estas cosas”, meditaba mientras caminaba solo por una calle en la Avenida Larco.

Había salido de la casa de Jerly, después de que atendiera a su paciente, me dijera que estaba cansado y finalmente terminara por irme a mi casa en vez de ver su cara de aburrimiento. Caminaba y me preguntaba ¿si iba a seguir siendo dependiente de mis amigos toda la vida, si iba a seguir siendo de las personas que no puede estar sola porque se sienta como si no tuviera una extremidad? ¿Cuál era la razón por la que sigo viviendo? ¿Qué significa para mí el amor de mi vida?

Ha llegado el momento entonces de ser sincero conmigo mismo, era difícil aceptar que no había nadie en mi vida con quien compartir mis deseos, mis ilusiones, mis pasiones y placeres. Si bien una madre puede tener un hijo y amarlo, cuando tiene otro hijo ¿lo ama con la misma intensidad que el primero?
Definitivamente sí, a veces tienen un tercero y un cuarto y solo Dios sabe cuánto es el máximo ¿por qué una persona no puede hacer lo mismo? ¿Por qué no volverme a enamorar?

Era el momento de borrar las tanta líneas que había escrito para una persona que no valía la pena y nunca iba a ser como yo había soñado que sería, nunca me iba a querer como yo quisiera que me quiera, nunca iba a decir te amo o desear estar conmigo en una noche de penumbra. Era el momento de liberarme de esa carga y como ya había estado haciendo, conocer a gente que sí esté dispuesto a hacerlo y equivocarme mil veces si era necesario para poder encontrarlo, era el momento de pensar en mí, de dejar de sentirme diferente y ser como yo quiero ser, de enfrentar los problemas y de vivir el presente.

Este 30 de Junio será la marcha por los derechos gay, había pedido informes en una página del Facebook de Epicentro sobre el evento y la verdad es que ni siquiera sé si iré. Nunca he ido y tampoco me entusiasma la ida, pero si de algo no tengo duda es que aquellas personas viven el presente, son como desean ser y exigen que los demás los respeten por ello. Es una tarea larga ante una sociedad que no quiere entender, pero es una tarea que se debe de hacer.

Fue una noche fría, pesada y llena de cuestionamientos, caminaba y los conductores y peatones me comían con la mirada, pero ese no era el momento más adecuado, ni la calle más adecuada para tratar de insinuarme con alguien. Había estado esperando este fin de semana por muchos días y no sé si sirvió de algo, pero al menos pude darme cuenta que no era la misma persona de hace algunos años, era diferente. Algunas personas escapan de lo inevitable, yo he decidido enfrentarlo sea acá o a kilómetros de distancia, porque a veces la mejor manera de solucionar lo que ocasionó una primera relación, es una segunda.




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