7.01.2012

74. Copa de Amigos

Siempre he sido de las personas que piensan que empezar con una historia a publicar es más complicado que terminarla. Últimamente he estado leyendo libros y lo cierto es esa es una de las principales conclusiones que he podido sacar.
El fin de semana pasado, me reuní con algunos nuevos amigos de Guillermo y Edgardo, en un centro comunitario gay donde ofrecían charlas, ayuda y otro tipo de incentivos con el que gente, como la mayoría que lee este blog, se podría sentir cómodo. La gente fue muy amable y me hizo sentir como en casa, pasaron algunas horas y fuimos a cenar y como estaba un poco aburrido decidi llamar a Jerly. Nada de esto tendría por qué parecer extraño o interesante, si es que no tuviéramos en cuenta que Edgardo y Jerly estaban peleados por cosas del pasado o cosas del presente, no lo sé; igual lo invité porque no pensé que iba a ser tan malo para alguna de las partes, además quería tenerlos juntos. Lamentablemente, todo terminó mal. Ambos terminaron incomodos y Jerly como siempre comenzó con sus impertinencias, a primera vista, puede caer odioso, lo cierto es que no lo hace por mala persona, sino porque él cree que el tipo de bromas que él hace puede caerle bien a todas las personas, lamentablemente no todos tienen la mente tan abierta para comprender que no todos son perfectos.

Regresando a casa con Guille, estuvimos conversando.

-¿sabes qué cosa es lo que más me molesta de todo esto? – preguntó Guillermo.
- ¿Qué? – respondí.
- que hagas como si no supieras que este inconveniente iba a pasar.
- la verdad es que no sabía…  es decir, sabía que estaban molestos, pero nunca creí que tanto. Simplemente quería que todos estuviéramos juntos como antes – repliqué.
- Pablo, tu puedes tener todas las mejores intenciones del mundo, pero esa clase de personas que quieren juntar a todo el mundo, si no lo manejan bien, terminan viviendo solas. Así que lo mejor que decidas.

Aquella respuesta me dejó pensando ¿realmente me debo poner en esa situación, realmente terminaré quedandome solo? Luego que nos despedimos no pude dormir por algunas horas. Así que después de pensar, llamé a Guillermo.

-          No creo que me deba de poner en esa situación – dije, luego de llamar a Guillermo en la madrugada.
-          ¿Quién es? Son las tres de la madrugada – preguntó Guillermo.
-          Soy Pablo, Guillermo, no creo que me deba de poner en esa situación porque no es mi culpa que ellos se hayan peleado, pero es verdad tampoco es culpa suya juntarse por mí, a pesar que no se soporten, como sea, me molestó que dijeras que las personas como yo, morimos solos.
-          Pablo, nunca dije eso… tengo que trabajar mañana, hablamos luego.
-          Sí dijiste eso, mira Guillermo, yo… - lamentablemente colgó y no pude terminar.

Al día siguiente iba a ser la Marcha Gay donde todos los años cientos de gays, lesbianas, transexuales y toda la diversidad sexual que exite en este país, sale a protestar para pedir y reivindicar sus derechos. En un primer momento, acepté. Sin embargo, llegado el momento desistí. No salí. Simplemente porque no estaba preparado aún, no estaba dispuesto a correr el riesgo de que mi familia se entere por un medio masivo, sin que yo se lo haya dicho antes, pero no puedo negar que me hubiera encantado ir y protestar junto a padres y madres que buscan que el estado reconozca que existimos y que podemos aportar inclusive más que cualquiera que se hace llamar “normal”.

Así que para no sentirme mal, esa misma noche salí con Jerly, Guillermo y Arturo; este último un antiguo compañero de la universidad, fue una noche increíble. Lamentablemente, Guillermo tuvo que faltar a su trabajo, no se sintió bien, luego de la cantidad de alcohol que tenía en su cuerpo, nunca hablamos de la llamada que mantuvimos noches atrás. Jerly y Arturo terminaron obviamente en el departamento del primero y con respecto a mí; eran las seis de la madrugada, cuando salimos de disco y como no había tomado nada aquella noche le dije a Jerly que iba por una copa de vino, tenía que llevar a Guillermo a su casa, él seguramente iba a comerse a Arturo. Con respecto a Edgardo, estuvo molesto por unos días más, luego olvidó todo el problema, con respecto a Jerly, lo olvidó el mismo día que sucedió.

Con respecto a mí y luego de dejar a Guillermo, dejé de un lado la idea de una vida solo y preferí dejar de engañarme con respecto a mis amigos, al fin y al cabo eran solo eso, cada uno marca su propio destino y no somos quién para tratar de cambiarlo, para tratar de meternos en sus problemas o hacernos de la vista gorda como si todo estuviera bien, cuando en realidad no es así y lo sabemos. Así que preferí dejar de engañarme una vez más a mi mismo, comer algo y tomar una copa de vino en la mañana.

-¿viene acompañado? – preguntó el mozo.
- No solamente yo, gracias  - respondí y se llevó los otros cubiertos.

Así que me senté en aquella silla, cuya mesa estaba en las afueras del restaurante con una copa de vino en la mano, solo, sin hombres, sin gente, sin amigos, sin engañarme.

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