7.21.2012

77. Un miraflorino en Nueva York II (Fin)

-          No podía dejar que te vayas – dijo MAIN.
-          ¿Qué haces acá?- respondí y lo llevé como la primera vez a un lugar más “tranquilo” dentro del aeropuerto.
-          Te estuve llamando hace varias semanas atrás, pero no tenía la valentía para decirte que no te he olvidado. No tuve la valentía, hasta que en una de esas llamadas de teléfono de número desconocido, me contestó Jerly, creo que es tu amigo, él me dijo que te ibas a ir y que ya no ibas a volver a vivir en Miraflores, me explicó sobre el día y la hora de tu partida – explicó MAIN y en mi cabeza pensaba “Jerly me las va a pagar”.
-          Sí,  como ves estoy en un aeropuerto con mi ticket en la mano – respondí, aún seguía anonadado.
-          No te vayas Pablo, por favor. Sé que fui un tonto, sé que es tarde, sé que no puedo echar el tiempo atrás y cambiar todo lo que ha pasado entre ambos, pero en estos días, en estas semanas y meses, te he extrañado… yo te amo – respondió MAIN.

Siempre de cortas palabras, MAIN había agotado toda posibilidad de un futuro con él en un país como este. Él había agotado mi esperanza, mi paciencia, mi valentía y orgullo personal ¿si lo amaba? Era una respuesta complicada de responder, más aún si tenía boleto en mano. Sin embargo, me daba la frase que encantado me hubiera querido escuchar meses atrás, aquella frase me dejó estupefacto, él era el personaje tan incrédulo del amor y tan reactivo a no querer aprender del mismo. Aquel personaje que negó una y mil veces querer enamorarse de otro hombre y que ahora, más de cuatro años después aceptó frente a mí, a unos cuantos minutos de que me vaya de este país, sin embargo, el amor no era cuestión de unos días, unas semanas, unos meses, era cuestión de toda la vida y MAIN nunca iba a estar dispuesto a dar ese siguiente paso por mí y yo nunca iba a estar dispuesto a ser su amigo porque para mí cuando amas a alguien la amistad se vuelve como un jarrón roto, puedes pegarlo, pero siempre quedan cicatrices bien marcadas.

Quizás era su último esfuerzo para retenerme y no dejarme vivir en paz o quizás se había dado cuenta que no estaba solo en este mundo y que sus impulsos que lo lastimaban podían ser controlados solo con amor, un amor sano y verdadero. No lo sé. Solo atiné a mirarlo fijamente y cogerle el cabello como siempre lo hacía, para un lado y lo besé.

-          Yo también te amo, pero quiero ser feliz - le dije en el odio, él se quedó parado en aquel sitio tranquilo, yo me dirigí hacia migraciones.

Sentado mientras esperaba la llamada para subir al avión, con los ojos llorosos, me puse a pensar que tal vez MAIN no era lo que yo creía desde un inicio, no era esa persona cambiante, adaptable o flexible como  lo es un caballo domesticado siempre lleno de vitalidad y fuerza, lleno de independencia y lealtad, tal vez esa era la imagen que yo mismo había fabricado de alguien que en realidad era completamente diferente, no era un caballo domesticado era un caballo salvaje que nunca iba a ser domado, quizás cree aquella imagen solo con la intención de no sentirme tan solo como realmente lo estaba o quizás en realidad el caballo salvaje era yo y no MAIN, y cree a alguien que nunca existió tan parecido a mí mismo.
Entonces lo entendí, quizás el problema fue que MAIN no pudo tomarme a mí, puede que algunos de nosotros no seamos domables, que necesitemos correr libremente hasta encontrar a alguien tan salvaje como nosotros, que nos acompañe.

Ya han pasado algunos meses desde entonces y creo no arrepentirme de las decisiones que tomé. Creo que fue lo mejor en ese momento y hoy disfruto de una vida como siempre he querido ¿si lloré en el avión? Por supuesto que sí lo hice ¿si me encontré a Mr. Big, aquel americano que conocí en el primer viaje a Nueva York? Sí lo volví a ver y actualmente salgo con él. No sé qué pasará, lo único que sé es que he podido conocer a gente maravillosa gracias a él y aunque no sea como el Mr. Big de la conocida serie americana, creo que es mucho mejor.

Han pasado varios meses desde que dejé a MAIN en el aeropuerto entre lágrimas. Ha pasado el tiempo y solo veo a mis mejores amigos de mi eterna y querida Miraflores, por la CAM de algunas de sus laptops. Siempre dicen que vendrán y me tendrán una sorpresa, pero lo cierto es que soy realista, esas cosas solo pasan en mis sueños, aquellos sueños de adolescente en los que pensaba en mil y un cosas antes de quedarse dormido para no tener que sentir soledad de la nada. El mundo no está hecho para soñadores me dijeron un día y me he tenido que acostumbrar a todo este mundo racional. Muchos de nuestros sueños no se hacen realidad y me di cuenta de ello a dejar solo a MAIN en el aeropuerto. No me arrepiento de la decisión que tomé y creo que ha sido una decisión de la que podré estar orgulloso en el futuro.

Hace unos días atrás, encontré a un personaje que aparecía en mi vida, justo en los momento más importantes, pero que había dejado de ver, Marco, aquel universitario que aparecía y desaparecía como la luz de un faro. Estaba tomando alguna bebida caliente en un conocido café en Nueva York, me sorprendió volver a verlo ahí en esa ciudad tan lejos de la suya, le pregunté cómo estaba y qué había sido de su vida. Él me respondió que le había estado yendo bien, pero que de la noche a la mañana, todo cambió y tuvo que cambiar de vida para buscar mejores oportunidades en todo sentido. Si no era en su país, se iba a lanzar por buscarlo en otros lares, me dijo que la vida es como un gran saco de azúcar, tiene tanto dulce en su interior, pero suele ser muy escaso, por ello debes de trabajar mucho para poder conseguir más porque no depende de ti el precio al que te lo venden sino de otros, luego de decirme que disfrute la mía y que trabaje mucho para lograr lo que quiero, desapareció. Solo atiné a caminar por las congestionadas calles neoyorquinas, pensando en los buenos momentos.

Desde que inicié está historia hasta hoy, sobre MAIN y Pablo he comprendido una sola cosa sobre el amor y la felicidad. Me he hecho tantas preguntas al respecto y luego de estar tan lejos de mis seres queridos me doy cuenta que he cumplido con lo que al inicio de esta misma me propuse, tratar de responderlas. Sobre la felicidad, que es tan corta y tan deliciosa, puedo decir que la he podido encontrar con gente que me conoce íntegramente como persona, suele ser corta o suele ser larga, pero al fin y al cabo se disfruta tanto en las pequeñas o grandes cosas que te caen de la nada. Desde una broma, hasta de los disfraces de tus mejores amigos. La felicidad es lo que alimenta nuestra vida tarde y noche, lo que nos da fuerza por medio del recuerdo para seguir viviendo e impulsa a no desgastar nuestra alma. Sobre el amor ¿el amor? Eso es algo que aún no he podido descifrar, que he creído alguna vez en mi vida haberlo encontrado y que sin duda puedo volver a encontrar, como una madre que ama a dos o tres hijos ¿por qué una persona no puede llegar a amar a dos o tres personas? ¿Y las lagrimas? Las lágrimas son un desfogue, un desfogue triste, pero necesario que sin duda son como los lápices que usamos en primaria para aprender a escribir, de la misma forma las lágrimas escriben en nuestro espíritu.


La vida está llena de retos y experiencias de las que aprendemos y de las que nos hace cada día más fuertes y hoy a miles de kilómetros de distancia puedo decir que sigo aprendiendo. Sigo creando nuevas interrogantes a responder y justamente ello es lo que me da las fuerzas para sentirme vivo porque no es una persona la que da sentido a tu vida, sino la relación que llevas contigo mismo y si encuentras a esa persona que te amé y la amas, qué más fabuloso que eso. Con respecto a MAIN, nunca más lo volví a ver y ninguno de mis amigos supieron más de él, ni de sus llamadas, recuerdo que lo borré de toda red social y contactos. Aún así, solo espero que esté bien en donde esté. Algunas personas aparecen y otras desaparecen de tu vida tan rápido, que solamente las que realmente te marcan de verdad, son las que se quedan impregnadas en tu corazón y memoria.

Han pasado varios meses desde entonces y he podido descifrar que a lo largo de mi vida historias como esta u otras nunca acaban, siempre tienen algo nuevo, a pesar que nunca se publiquen, estas terminan siendo tuyas y ese es el gran motor de experiencias y aprendizajes que te impulsan a seguir adelante.

-          ¿Pablo? – preguntan a las seis de la mañana.
-          ¿Quién es? – pregunto, estaba con Mr. Big al lado mío, ambos semi desnudos.
-          Somos Jerly, Guillermo y Edgardo, estamos en Nueva York. Te tenemos una sorpresa.

No tenía cuerpo para meter mi asombro. ¿Volvía a soñar o esta vez sí era de verdad?

Cree La Historia de Pablo para dar a conocer mi historia y poder ayudar en algo a las personas que la leían y ahora que termina, no me arrepiento en absoluto de lo que tal vez pude aportar… ¿y tú, ya hiciste la tuya?

Las historias nunca acaban, sino que crean un precedente y siempre, a pesar que crees que terminaron y aquellos sueños de los que crees que solamente son eso, sueños vagos, pueden convertirse en realidad si realmente haces algo para cumplirlos, y tú historia vuelven a comenzar una vez más.

JFINJ

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1 comment:

  1. Me gusta el final, es lo que se debió hacerm ignorar al que viene solo en el último momento

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