10.07.2012

81. El beso y el Ademán

Nunca había estado tan avergonzado de mis puntos de vista con respecto a lo que es realmente ser gay o no. Es decir, pensaba que era una persona bastante liberal, que no me sorprendía nada porque ya había visto de todo, si bien lo último era cierto, digamos que entre contarlo y vivirlo hay un trecho bastante largo.
Mis amigos de siempre Guille y Jerly habían tomado rutas diferentes ese fin de semana, literalmente me habían dejado solo y no me molestaba, porque ya era hora de poner en marcha lo que está muy de moda en mi vida ahora, salir con nueva gente y arriesgarme un poco.
-          ¿Guillermo? Te estuve llamando, ¿vas a ir Epicentro ahora? Lo acordamos hace unos días – pregunté, preocupado porque pensé que me iba a cancelar.
-          Pablo… disculpa, justo quedé con un hombre, después te cuento. Ahí viene.
Luego de cortarme,  me encontraba plantado echado en mi cama cambiado y listo para salir. Me metí a una aplicación de celular, *** y fue cuando lo vi. En la foto salía guapo, me gustó y mucho más cuando, minutos después nos vimos. Hice lo que uno hace cuando le gusta un chico, hablarle y tratar de acordar una salida. Pues, luego de conversar largo y tendido de la vida en general, él aceptó a ir a Epicentro conmigo. Hasta ese momento no tenía la intención de nada con él porque me pareció que algunas experiencias no concordaban con el común denominador de chicos con quien había salido en algún momento. Es decir, uno sale con chicos para dos cosas exclusivamente amigos o citas, cuando es lo primero, se tiende por lo general a salir con chicos de tu misma condición sexual, mientras que cuando es lo segundo, la opuesta.
En este caso yo pensé, después de todo lo conversado antes de subir al taxi, que éramos amigos. Una vez más, me había acostumbrado tanto a salidas con mis amigos que me había olvidado que había gente que me podría desear sexualmente, además siempre tuve la imagen que en una cita el activo es el caballeroso y dominante, mientras que el pasivo, si bien no es el sumiso necesariamente, guarda ciertos modales.
Cuando llegamos a Epicentro encontré a otro personaje, Milán, un chico alto, atractivo y divertido. Simpatizamos muy rápido, a él ya lo había visto las pocas veces en las que fui a la ONG, pero no habíamos hablando y reído tanto como en ese momento. Luego de la última broma a una de las tantas personas que va, pensé “¡wow! está noche encontré muchos amigos”.
El meollo del asunto sobre la premisa al iniciar mi relato, sobre mis puntos de vista con respecto a la gente, se dieron en Lola´s Bar, cuando el grupo se trasladó de Epicentro a la disco.
Había tomado y lo cierto es que siempre se me da por hacerme el filósofo. Comencé a recordar sobre las tantas cosas que habían pasado esa noche y recordé lo que me dijo, aquél Mr. Special de la red social, atractivo y guapo antes de subir al taxi, en la conversación inicial.
-          La primera vez fue increíble, me temblaban las piernas y pues finalmente pasó lo que tuvo que pasar.
-          Y ¿no te dolió? – Pregunté estúpida e ingenuamente.
-          Pues no.
Le di mil vueltas al asunto mientras sonaban las canciones. Hasta que me di cuenta que había metido la pata toda la noche, el tipo era activo y lo había estado tratando como uno más de mis amigos. Nada tuviera de malo, si él no me hubiera estado haciendo caras y moviéndome las cejas mientras bailábamos, me preguntaba por qué, ahí tenía la respuesta.
No queda ahí, Milán, al que nombré mi mejor amigo de la noche,  fue otro que me hacía ojitos. Una vez más, me puse a analizar la situación.
-          ¿Milán?
-          Dime Pablo
-          Tengo una pregunta para ti – dije algo avergonzado luego de la gran verdad anterior.
-          Dime.
-          ¿eres Activo? – pregunté y no porque me interese la vida sexual de la gente, sino porque me gustan las cosas claras y directas, sobre todo cuando hay indicios de interés de la otra persona hacia mí.
-          Pues, que tenga ademanes no significa que no pueda ¿verdad?
En ese momento lo entendí. Lo malo no fue que ellos sean activos o pasivos, lo malo es que yo no me haya dado cuenta que querían algo conmigo desde un inicio. Lo Peor era que yo vivía permanentemente una experiencia vivencial con Jerly, mi mejor amigo, y sus “ademanes” diarios. Lo cierto es que esa noche no solo aprendí que la costumbre puede llegar a ser mala cuando comienza a paramentar tus ideas y pensamientos solamente al modelo que tus propios amigos imponen. Hay tantos puntos de vista, tantas formas de ver la vida y a las personas que solamente una definitivamente no es la correcta.
Esa noche Mr. Special y yo nos besamos, fue un beso tierno, sabroso y algo extraño. No me arrepiento, al contrario, con él no solo rompí la rutina en la que yo mismo me había metido con mis amigos, sino también pude recuperar la esperanza, dentro de una sonrisa que perduraba toda noche.
El deseo sexual de otras personas hacia ti, pero sobre todo el deseo sexual sobre ti mismo, no termina cuando acabas una relación o no se oculta porque un amigo te “opaque” en una disco, sino todo lo contrario, comienza o permanece en ti cuando tú mismo crees que sí es posible.
 



-          ¿Pablo? Una foto con todos – solicitó uno del grupo.
-          Sí, júntense y digan “David es activo” -  David es el encargado de la ONG.
-          ¡David es activo!
-          ¿David es activo? – pregunté a Guillermo que había llegado tarde a la disco.
-          Hmmm… - estuvo a punto de contestarme.
-          No, no, no. Olvídalo. No más prejuicios – luego solo sonreí.
A veces hace falta amigos para que tu imagen sea perfecta en una foto y tu sonrisa se vea realmente natural, pero ¿la amistad y un concepto sobre ti mismo perfecto? Eso solo pasa cuando editas tus puntos de vista con la mentira.
 
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2 comments:

  1. Me encantó tu publicación en el blog. ¿Puedo agregar tu blog a mi lista de blogs de temática homosexual en mi blog "Gay como Yo"? Está estupendo. Justo cae a pelo con el tema de los prejuicios que estoy tratando ahora.

    Oye, ¿qué sería de este mundo si la sociedad dejara de ser prejuiciosa, no?

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    1. Hola! gracias por seguir mi blog. Claro que sí, agrega mi blog donde desees!
      Yo creo que si la gente dejara ser prejuiciosa, me aburriría porque es muy divertido ver cuando la gente, luego del prejuicio, se da cuenta que las cosas no eran como creían y aprenden de ello. A mí me ha pasado miles de veces, pero hay que entender que las cosas son como son. Gracias & Saludos!

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