10.14.2012

82. El aguantador


La pregunta es ¿Cuándo alguien realmente se le da un motivo a otra persona para que crea que me siento atraído a ella?
Es decir, he estado saliendo con chicos desde que terminé de una buena vez de hablar a cada rato y de pensar solamente en MAIN como mi única alternativa. Siento que merezco conocer a nuevas personas y que las otras conozcan como soy de verdad.
-          ¿Dónde te gusta sentir la leche?
-          ¿Perdón? – pregunté ante la pregunta tan escandalosa y directa que me hacía un personaje siniestro dentro de Epicentro.
-          Sí hijo, cuando un hombre se viene…
-          Digamos que no tengo un lugar específico – respondí, tratando de cortarlo y que no siga.
-          Pues a mí en el condón, lógico – dijo Milán a quien volví a ver en la reunión de siempre de los sábados en el Community Center.
No es por nada, pero sentía que me trataba diferente, siempre lo vi como un buen amigo. Creo que lo de Stanley y todo lo del anterior fin de semana le molestó un poco. Lo dejé pasar. El punto de la reunión no eran los fastidios de Milán sino la interesante y cultural conversación con Willy, un personaje completamente abierto con respecto a su sexualidad y abierto en muchos otros temas que no vale la pena mencionar.
-          Soy bien aguantador, bien hembra cuando un hombre me mete su pieza.
-          Interesante… - respondí.
Lo cierto es que no me fastidiaba en absoluto las formas de expresión de Willy; sentía, cuando lo escuchaba, que era una forma en cómo él se sentía a gusto y sí estaba bien para él y así se sentía feliz, yo no iba a ser un alcahuete y detenerlo.
Esa noche llevé a Julián, un chico con quien ya había estado saliendo hace algunas semanas atrás, no consideraba que era algo serio hasta esa noche en que preferí estar con él y no con mis amigos.
-          Pablo, ven rápido estoy en la fiesta de Renzo Cortés yo te pago el taxi – dijo Jerly por teléfono, lo segundo fue decisivo para animarme.
-          ¡Ya! ¡Genial!
Así que subí con Guillermo y Julián al taxi. Graso error. Se enojaron porque olvidé un detalle sobre el lugar en dónde quedaba, era algo lejos, Julián estuvo bien por un momento, pero Guillermo algo molesto. A este último se le pasó luego de la fiesta cuando estuvimos caminando por la Av. Javier Prado de regreso a nuestras casas. Lamentablemente Julián de la noche a la mañana se incomodó bastante.
-          Hijito anda a comprar la gaseosa, por favor… mi vida- dijo Jerly bien pasado en copas.
-          Ya está bien ¿vamos Javi? Antes que Jerly hable sobre los amigos que ya no ve – Pregunté.
-          Pablo, no quiero – respondió y mi cara cambió.
-          ¿Qué paso?
-          Esto ya me llegó al pincho… Por mí ya me hubiera ido hace rato, me aburrí - no pensé que iba a reaccionar así.
-          Si quieres te puedes ir – respondí, al frente de mis amigos.
Y eso hizo. Al día siguiente me llenó de disculpas al celular. Había reaccionado completamente… mal. Yo había intentado acoplarlo al grupo, pero al parecer Jerly tenía razón, el solamente quería estar conmigo y yo no había entendido sus indirectas. Error de primerizo.
Lo disculpé y lo cierto es que fue uno de los momentos más tensos que he pasado con alguien frente a mis amigos, sin embargo, aún sigo pensando en salir con él.
Esa noche me enseñó dos cosas muy importantes combinar citas con amigos no funciona, es como el aceite y el agua, si bien pueden estar juntos, nunca se llegan a compenetrar del todo. Es decir, uno no se comporta de la misma forma que cuando está con sus amigos y pueden haber malos entendidos.
La segunda cosa que me enseñó esa noche fue que si bien nadie es perfecto en este mundo, sobre todo yo, alguien tan complicado en su esencia, pues siempre voy a tener al lado a dos personitas que van a estar ahí para darme una mano de verdad y robarme una sonrisa en la desubicación en las que te pueden dejar algunas citas ¿Quiénes son esas personitas? Tus mejores amigos.
-          ¿Pablo? ¿Estás bien? – preguntaron.
-          Mas o menos…
-          Es un idiota, vamos a seguir tomando... – dijo Jerly.
-          Oye y ¿la pasiva aguantadora de Epicentro?... – preguntó Guillermo.
-          ¿Cómo? Cuéntame, cuéntame, cuéntame... yo le quiero dar, nada más te digo - dijo Jerly.
Solo atiné a reír fue gracioso, realmente lo fue. De las experiencias se aprenden y eso es lo que hago diariamente.
Posiblemente vuelva a ver a Julián este fin de semana.
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2 comments:

  1. Al final, esto queda perfectamente para un asunto similar, en mi caso. Pero el caso, es que de esta persona sí me enamoré, y al parecer, él también de mí. No creo que sea tarde para comunicarme con él.

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    1. Gracias por comentar! sí, pues la verdad es que llegué a comunicarme con él.
      Gracias& Saludos!

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