11.04.2012

84. Somos Campeones

- ah, ah, sí… más fuerte... jálame el pelo, jálame el pelo…
- ¿Pablo? ¿Puedes traerme un documento del almacén? – preguntó mi jefa, mientras yo escuchaba lo último de Jerly en el trabajo por la mañana.
- Sí claro. ¿Jerly? Después me sigues contando.
- No Pablo, espera, me falta la parte en donde me carga…
- Adiós…
- Mí pelo bien jaloneado toda la noche… no sabes… ¿Pablo?
Finalmente colgué y es que las inoportunas historias que uno de mis mejores amigos me cuenta en pleno trabajo, si bien me causan risas en algunas ocasiones, no suelen ser muy graciosas para otros, si es que la llegan a escuchar.
Últimamente me he puesto a pensar en cómo estoy llevando el ser gay y lidiar con los problemas cotidianos en el trabajo. Ya han pasado varios meses desde que estoy en mi empleo actual y nunca he recibido ni una insinuación de incomodidad sobre mi obvia opción sexual. No tendría por qué, pero lo cierto es que al trabajar uno lo hace con diferentes tipo de gente y a lo largo de estos meses, si bien no me he sentido excluido por parte de mis compañeros de otras áreas, he sabido diferenciar muy bien quien está de acuerdo y quienes no con algunas posturas con respecto a ser gay.
Desde “no es algo natural” hasta “son personas débiles”, en un trabajo se encuentran muchas visiones de los mismo ¿qué hacer al respecto? Pues yo he tratado de ser reservado con respecto a mi opinión obviamente a favor, no porque tenga miedo sino porque sé que no voy a saber cómo manejar  ciertas situaciones ante la negativa de algunas personas frente a la homosexualidad. Posiblemente me molestaría o quizás perdería los papeles. Tampoco me mantengo callado cuando me piden la palabra, sé como torear ciertas preguntas para no generar más polémica. No pretendo ocultar lo que soy en un empleo, pero tampoco pretendo hacer escándalo con el objetivo de mostrarme vulnerable ante mi condición.
Hoy por hoy siento que los gay tenemos que enfrentar no solamente una sociedad que no entiende o no quiere entender sino también el gran morbo de la gente que disfruta al saber con quién se acuesta el compañero de al lado.
-          Y el señor comenzó a hablar en el almuerzo sobre el amigo que tuvo en secundaria que había dicho a los cuatro vientos que era gay y que por ello lo aceptaban, como si tener que decir con quién te acuestas fuera la primera norma para la aceptación ¿puedes creerlo? ¿por qué a la gente le tiene que interesar si me acuesto o no con gente de mi mismo sexo?
-          Pablo, tú muy bien sabes que hay heteros volteadores… - dijo Jerly y lo cierto es que no sabía qué tenía que ver con el tema.
-          No entiendo…
-          No le hagas caso a Jerly, Pablo esa es nuestra cultura, la gente se quiere enterar y depende de nosotros qué postura tener.
 Lo cierto es que en ese momento no entendí a Guillermo y luego de almorzar con ellos, tenía clases en la universidad, así que salí rápidamente. Luego de esa clase, les había prometido a los chicos en ir a comprar los pasajes para nuestro viaje a Máncora por Año Nuevo, como siempre, me estuve peleando con Jerly porque no iba a tener el dinero esa noche para devolvérmelo, dado que había planeado un viaje corto ese mismo fin de semana con su mamá.
-          No soporto más a Jerly nunca va a madurar – dije furioso a Guillermo.
-          Tú ya sabes cómo es, por eso es que yo no le presté nada tampoco.
-          ¿Ya no te cae mucho, verdad?
-          Sí me cae, pero lo que no soporto de ese ser humano es que piense que otras personas tienen que salvar su culo sin hacer el mínimo esfuerzo, como si fuera su derecho, esa actitud no lo  llevará a nada bueno. Aún así es mi amigo y a pesar de sus grandes, pero grandes y tantos defectos lo quiero porque sé que él se preocupa por mí – dijo sabiamente Guillermo.
-          Sí tienes razón…
En ese momento lo entendí; primero, que  Jerly era un idiota, pero a la vez que era mi mejor amigo, un amigo que había estado en los momentos en donde más necesitaba el apoyo de una persona y quién era yo para juzgarlo, si nosotros somos los que escogemos a nuestros amigos entonces no él el del problema, era yo por tratar de cambiarlo. Segundo, pude comprender lo que me había dicho Guillermo días atrás en el almuerzo, en realidad no era tanto el morbo de la gente que como un lobo hambriento trata de enterarse de la vida de los demás (aunque sí sea cierto), lo que vale en realidad es lo que uno mismo encuentre pertinente contar, los actos pueden decir mucho más que las palabras que usemos para explicar nuestra condición u opción sexual con el objetivo de que no ser juzgados con la misma vara.
Mucha gente se gana el aprecio de las personas con quien trabaja, a pesar que ellos mismos conocen que uno no es como pensaban, pues puede llegar a ser mucho mejor que las expectativas iniciales. Depende de nosotros romper con las barreras culturales y demostrar que no solamente son los prejuicios los que mandan sino también las capacidades extraordinarias que tenemos para demostrar.
-          Hello Pablo
-          Hola ¿Qué tenemos para hoy?
-          Pues no mucho querido, ayer lo terminaste todo, eres increíble.
-          Gracias boss – respondí a mi jefa y me sentí orgulloso de mi mismo por el desempeño ejemplar que estaba dando.



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1 comment:

  1. Muy entretenida la forma en que narras tus historias, bueno las de Pablo :) creo que el morbo siempre estará presente pero buen punto el que tocaste acerca de cuánto es lo pertinente en contar.

    Saludos!

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