12.16.2012

90. Encuentros


La vida de un hombre gay o bisexual tiene muchos secretos, muchos de ellos terminan siendo revelados por ellos mismos, otros terminan siendo descubiertos. En estos últimos dos fines de semanas me puse a pensar en cuál era el límite de los mismos, es decir, a pesar que es obvio, muchos de nosotros no aceptamos ante los demás que en nuestras vidas existe o ha existo en algún momento un fuck-buddy o algún tipo de amigo cariñoso. La pregunta es ¿por qué? Si al fin y al cabo somos hombres. Claro, seguramente me juzgarán por el tremendo cliché que acabo de expresar, pero el mismo tiene algún grado de razón.

Genéticamente los hombre somos más sexuales que las mujeres al tener más testosterona, aunque a algunos la necesiten más, esta ayuda a que nosotros desarrollemos caracteres muy distintos al de las mujeres. Como saben la testosterona es una hormona que influye en el deseo sexual. Segundo punto; la accesibilidad, al haber tanto hombre soltero y dispuesto a satisfacer sus instintos mamíferos de “macho dominante” muchos salen al mercado y encuentran una gran diversidad de “productos”. Tercer punto; la desesperación, el no encontrar al chico ideal para poder satisfacerse pues se llega a un punto en el que se accede a páginas webs, saunas, cines y hasta discos. Digamos que la cantidad de encuentros frustrados suele ser mayor que los que realmente se llegan a dar. Muchos “plantados”, abandonados o gente que simplemente se olvida que quedó con alguien porque “el momento de arrechura” terminó por auto-satisfacciones del momento.

Por estas tres razones es que el nivel de desesperación de muchos hace más accesible a que los hombres puedan satisfacer rasgos genéticos propios de nosotros mismos.

Digamos que los tipos de encuentros que más se dan, por lo general no son coitales, digamos que la mayoría terminan solo en achuchones o agarradas de mano. Muchos ante esto suelen decir “me hago respetar” o “no tiro si no estoy con la persona” y colocan el freno antes de tiempo. He escuchado estas frases tantas veces y hasta las he usado para poder zafarme de una persona cuando no me gustaba.
Lo cierto es que el sexo es inevitable, el morbo, lo “mamífero”, vive en nosotros y no hago apología a la promiscuidad, pero sí a la honestidad. Muchos, a pesar de que sus ademanes promiscuos son obvios, sobre todo cuando van a los baños de alguna casa comercial grande o supermercados, inclusive hasta en el centro de trabajo a buscar algún acompañante de turno para desfogar pasiones, tratan de ocultar lo que realmente son ¿ocultar algo evidente? Siempre está ahí en todo lo que hace o dice, se nota.
Sin embargo a  tanta belleza, siempre se le encuentra un defecto, el gran defecto en esta historia es el lugar. Si bien muchos optan por encontrarse en saunas, cabinas de internet o discos. Muchos prefieren algo “caleta”, palabra tantas veces utilizadas por muchos de nosotros para definir un lugar privado donde no sean descubiertos  infraganti ¿hotel, casa, cuarto, gallinero (dícese del lugar o cuarto donde muchos duermen allá en la azotea de algún edificio limeño)?

Si vives solo, eres limpio y digamos no eres Freddy Krueger ¿por qué no? Eres perfecto. El problema viene cuando ambos no tienen sitio y optan por diversas medidas creativas, propias del limeño añejo. El más conocido, legendario y usado, por muchas décadas, es el baño público, he escuchado en carros, parques, barrancos de la costa verde, playas o algún lugar solitario de la ciudad y cuando todas estas se agotan por algún motivo en particular, pues el que “nunca” falla, nuestra casa cuando no hay nadie o cuando todos están durmiendo. Es el más confiable porque se supone que puedes botar a tu trivial acompañante, con la escusa de que llegará alguien, una vez culminado todo, al fin y al cabo solo es un encuentro secreto del que nadie se va a tener que enterar ¿verdad?

El gran y miedoso problema de este pseudo confiable lugar es que lleguen tus padres, muy aparte de que por lo menos debes de conocer un poquito a aquella persona porque es obvio que no vas a meter a cualquier a tu casa, puedes terminar siendo víctima de algún robo o estrangulado en algún rincón de tu habitación ¿y si llegan tus padres o se despiertan, qué escusa les pongo, con qué cara los miro?
Estamos jodidos, simplemente deberíamos dejarnos llevar por la situación el acto está hecho ¿”regresé de una fiesta”, “salí y vine con mi amigo (sin decir más)”, le debía plata o vinimos a estudiar (a pesar que ya terminaron las clases, sí claro), “pensé que era un ratero, pero era mi amigo”? Estamos jodidos, definitivamente y mi conclusión final es que antes de pensar en la última opción como la más confiable o mejor, lo mejor está en hacerlo fuera de tu casa, si aún vives con tu familia. Por último, algún hostal, no importa si pulguiento de nuestra querida y amada capital. Al fin y al cabo, los encuentros terminan siendo eso, encuentros nada formales, nada románticos y completamente vacíos si no los llevas a cabo con la persona indicada. Llegar a tu casa y sentir el aroma de aquella persona y dormir con esta, pues podría reemplazar a todos los encuentros que hayas podido tener en alguna oportunidad.

Consejo #271: Encuentros siempre fuera de casa, aunque sepas que te quedaras toda la semana completa solo, hay vecino, vigilantes y hasta cámaras.


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2 comments:

  1. El deseo sexual es algo muy natural e innato lo único que las normas en la sociedad no se han encargado de establecer bases de conducta o costumbres en lo que se refiere a relaciones homosexuales. Como que uno está libre de evitar protocolos pues nunca ha habido lo que "es adecuado". Ahora sí sabemos que lo adecuado es cuidarse, protegerse y evitar los riesgos ante posibles engaños y maltratos de gente que utiliza estos encuentros clandestinos para sacar provecho o simplemente hacer daño.

    Buenas cosas a considerar, al final, el deseo viene y va mas si se va la vida ya no regresa. Saludos.

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