3.31.2013

93. Mirada al vacío

Ese fin de semana había quedado con Guillermo en ir a una proyección en Epicentro sobre una de mis artistas preferidas. Toda la mañana había estado viendo películas por internet, usualmente mis sábados no eran tan aburridos.
Salí un poco tarde, la proyección ya había empezado. Guillermo se quedó en una sala conversando con David, el encargado del lugar. Todo transcurría como me lo imaginé. Las bebidas, la gente, una que otra mirada con alguien a quien nunca le pregunté el nombre, juegos y sonrisas. Nada fuera de lo común, hasta que se me ocurre mandarle un mensaje a Daniel, simplemente quería saber como estaba, técnicamente seguíamos siendo amigos y es que hace mucho que no hablábamos.
-Hola Daniel ¿qué haces? – pregunté.
-Daniel no está, se ha ido a comprar ¿deseas que le diga algo? – respondieron y preguntaron.
-No nada gracias – atiné a reírme ¿su hermana, sus amigos? No pasó ni un minuto y vuelve a sonar mi celular.
-Marco, dime ¿qué pasó?
-¿eres Daniel?
-Sí, es que fui a comprar - respondió y luego de unos minutos dijo… Estoy con mi flaco.
-Solo quería saber cómo estabas, cuídate.
Me quede sentado en el mueble de Epicentro ¿triste? Algo, lo tengo que aceptar y es que nunca me había enfrentado a las parejas de Daniel, nunca me había tocado estar en el lugar del odioso que llama al antiguo agarre de nuestras parejas. Supuse que su pareja le dijo que escribiera “dile que estás conmigo” porque yo hubiera hecho lo mismo. Típico de un joven menor o mejor dicho típico de alguien no muy maduro. Algo extraño, dado que Daniel prefería la gente mayor.
Fue en ese momento que lo comprendí siempre iba a ser así y aunque Daniel no quisiera lastimarme, lo estaba haciendo. Nunca íbamos a poder ser nada, por lo menos no de mi parte. Era en vano tratar de borrarlo o perder comunicación con él porque iba a agregarme cuando termine o cuando se sienta solo, quizás porque nadie quiso ir a su casa ese fin de semana, teniéndome a mí como back up.
No lo juzgo,  yo haría lo mismo. La pregunta era por qué, por qué aún exista esa mínima esperanza dentro de mí en que Daniel iba a poder dejar de quererme para poder amarme.
-Conozco esa mirada Pablo. Sé muy bien de qué se trata – dijo David.
-No para nada, estoy muy bien – respondí.
 
-Mira ya estamos saliendo a tomar unos tragos, vamos con Guillermo y conversamos por ahí.
Fue entonces que conversamos largo y tendido sobre mí, sobre él, sobre la vida y sobre mil cosas que nunca imaginé tratar con él. Hizo que reafirme algo que tenía casi muy claro, la necesidad o mejor dicho, mi necesidad por obtener algo y mi frustración por no alcanzarlo y es que a veces somos esos niños caprichosos los cuales ven como un juguete nuevo que usa el vecino y no se lo puede quitar, generándole una ansiedad terrible, amarrándose él mismo a algo que ya ha perdido. Cuando uno fue criado para ganar, el perder se vuelve casi inimaginable. Cuando uno desea muchas cosas o desea más de lo que sus capacidades pueden generar, tu alma se desgasta, David me aconsejó a que viva feliz con lo que tengo y que “poco a poco”, frase que odio con todo mi ser, pero que comenzaré a usar, no como símbolo de mediocridad, sino como símbolo de inteligencia emocional. Tal vez poco a poco, pueda a obtener aquellas cosas que están en las mentes de muchos o de todos nosotros.
El asunto de Daniel lo olvidé la mañana siguiente, es decir, mientras escribía esto. Por fin pude entender porque me fijaba en él y porque aún tenía aquella poca esperanza en un cambio favorecedor. Espero que encuentre a la persona que él busca o quizás ya lo encontró, que este nuevo personaje en su vida amé sus defectos, que amé sus vicios, que amé su rara forma de pensar. Porque yo posiblemente nunca lo voy a poder hacer, quizás ese haya sido mi defecto cambiar lo que yo consideraba malo para él. Soy de esa clase de personas que siempre busca lo que cree que es mejor para aquél que dice amar y si para ello me catalogan como dictador o controlador, pues encontraré a alguien en este mundo que le guste tal y como soy porque estoy seguro que hay uno para mí, en algún lugar de este frívolo y extraño mundo.
 

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1 comment:

  1. Esta entrada la relaciono con el nombre de tu blog y tu forma de ser :) Saludos!

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