4.14.2013

95. Una idea innovadora

Cuando un limeño siente que le cortan las alas busca nuevas formas de reinventarse para poder seguir adelante con sus sueños e ideales. Todos los días, miles de limeños salen muy temprano por la mañana a comenzar su rutina de vida y llenan las calles con apresurados pasos para lograr las metas del día, algunos, salen a gerenciar una compañía, otros salen a buscar trabajo. Hoy yo era uno de ellos, dado que hace una semana atrás renuncié al cómodo trabajo que tenía para poder buscar nuevas oportunidades de desarrollo que en ese momento no habían para mí en aquella compañía. Sin embargo, como les dije a todos en mi almuerzo de despedida, no solo se agradecen las oportunidades sino el recuerdo. El recuerdo de un buen trabajador y si se puede, de un nuevo amigo. Aquella tarde, no solo me quede con las sonrisas de mis compañeros sino con lágrimas en los ojos que nunca pudieron salir, quizás porque no sabía realmente bien qué hacia saliendo de esa empresa, sabía que era bueno, pero también riesgoso. Así son las primeras veces dolorosas y te marcan para toda la vida.
Ese mismo fin de semana había ido a una de las tantas charlas que se promocionan en Epicentro, aquel grupo comunitario gay del que tanto había hablado en algún momento. Se iba a debatir sobre eventos que algunas organizaciones gay hacen para promover los derechos gay en Lima. Lo cierto es que siempre me había causado curiosidad conocer sobre aquellos temas, nunca pensé que los derechos gay en el Perú, aún estaban en pañales. En el momento que pidieron la opinión de los asistentes, callé. Ya aprendí que cuando mis opiniones son sean iguales a las del resto, es mejor analizar y buscar la mejor manera de poderlas expresar.
-          ¿Pablo? – preguntó Jerly
-          ¿Dónde estás? – pregunté
-          En mí casa ven. Quiero que salgamos -  respondió Jerly, lo cierto que salir esa misma noche no estaba en mis planes y menos hacerme cargo de Jerly cuando se embriagara. Guillermo ya había quedado acostarse con un hombre esa misma noche.
Mientras caminaba a mi casa reflexionaba con tristeza sobre lo poco que habíamos avanzado, en lo poco maduros que eran nuestros representantes y lo lejos que estamos para que la gente pueda entender aunque sea un poquito quienes realmente somos porque salir del closet, no es suficiente.
Mientras tanto trato de hacer respetar mis derechos firmemente, porque nadie nos puede hacer sentir mal, no tienen ese derecho. Hace poco un vendedor quiso ofenderme porque hablaba muy bajo, justamente después de que saliera de mi último día de trabajo “pero hable más fuerte, como hombre”, dijo. Lo miré, lo detuve porque se estaba yendo hacia otro lado y al frente del mismo grupo que se me quedó mirando como si yo fuera quien me hubiera ganado ese insulto, le dije “¿tienes algún problema con mi voz?, ¿tienes alguno?” Solamente atinó a inclinar la cabeza hacia abajo “Hay que ser más inteligente para hablar, no hay que ser malcriado” Solamente atinó a mover la cabeza afirmando mi postura. Los demás, me dijeron que estaba bien, que me tranquilizara y lo estaba, realmente lo estaba.
La verdad es que los chicos de al lado no me miraban porque realmente pensaran como el vendedor, sino porque esperaban que mi dignidad sea la que primara. Buscaban que de mí salga la hombría que parecía haber perdido luego de ese “insulto”.
El viento corría sobre mis mejillas, la luna estaba prendida como una esfera incandescente y  desde ese día la seguridad volvió a mí. No había sido un error salir de ese trabajo y lanzarme, quizás impulsivamente a buscar nuevas oportunidades porque al fin y al cabo las lagrimas se secan, pero lo aprendido queda en nuestras mentes para toda la vida. Las primeras veces sirven para aprenden de nuestros errores, yo ya aprendí.
 

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1 comment:

  1. Es natural tener miedo al comienzo, pero que bueno que eso no te detenga y puedas defenderte. Ya pasó tiempo desde esta entrada, seguiré leyendo a ver qué pasa.

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