4.28.2013

97. Incoherencias e Ingenuos


Me pregunto a mi mismo ahora sentado, mientras como unas alistas fritas que no he parado de comer desde que he dejado de trabajar. Lo cierto es que no me ha sentado nada bien andar de sedentario todo el tiempo, además de aumentar unos kilos siento que pierdo masa neuronal por el simple hecho de no estar produciendo dinero para mí mismo. Volviendo al tema inicial sobre las preguntas que me hacía a mí mismo, me puse a pensar sobre aquellas personas en las que no sabes si no se dan cuenta, no conocen el tema o simplemente se dejan engañar sobre algo que es muy obvio.
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Pablo, te cuento que toda mi leche se ha derramado y todo el salón está que apesta, están que dicen “ha sido Jerly, ha sido Jerly…” No puedo más con esta situación ¿qué hago?  - me conto Jerly una tarde luego de haberme despertado.
-          Jerly… ¿qué leche?... no lo sé, solamente anda al baño trae papel toalla y limpias todo.
-          Para ti es fácil decirlo, pero el chico cuero de mi salón está que se ríe de mi ¿qué hago? ¡ayúdame!
-          Adiós… - Luego de colgarle el teléfono, recordé que era su cumpleaños.
Esa misma noche iríamos a Picas, un exclusivo bar gay friendly en Barranco. Como es usual, Jerly cambió la fecha para el día siguiente es decir sábado. En teoría solo iríamos Guillermo y yo, como es usual, pero esta vez Jerly mencionó a su primo Giuseppe Solórzano, un apuesto chico algo pasivo a simple vista, pero muy buena onda.

-          Entonces, como te sigo explicando, yo sería un estilo de padre tipo divertido, medio estricto, pero cariñoso… el tipo papá moderno – conversaba con Guillermo en el taxi mientras él tomaba un Red Bull. Había decidido ir muy elegante esa noche, digamos un blazer marrón, botines de gamuza marrones y una camisa blanca Calvin Klein de la temporada, algo extraño en mí, no sé si por la edad o no sé si por que esperaba que algo pasara esa noche.
-          Yo creo que sería un padre más relajado, sin muchas reglas… un segundo es Jerly en el teléfono.
Como siempre Jerly estaba con un hombre de improviso, habían salido a comer al café Haití y sin mucho en particular lo llevó a su casa, ahí mismo en Miraflores. Nada tendría de raro, si es que nosotros no estuviéramos casi a una cuadra. Lo bueno es que recordó su noche cumpleañera y la situación no pasó a mayores, al menos no es ese instante.

Conversamos de temas aburridos y sin sentido con Raúl, el nuevo chico de Jerly, mientras tomábamos un vino que le habían regalado en su trabajo por la ocasión. Este nuevo chico usaba lentes un polo verde y zapatillas negras, desde el inicio me disgustó. Lo cierto es que no sé si por su forma de vestir o su forma de pensar, creo que más bien porque sabía que Jerly no lo iba a tomar en serio, al menos no como ese chico esperaba. Me molesta la gente que confía mucho en los demás porque después se anda quejando que lo engañaron o que le vieron la cara, que es lo mismo.

Ingenuidades de la vida, muchos tragos, Giuseppe y un par de vasos rotos en una de las mesas en Picas después, Raúl nos confiesa su gran interés por nuestro querido amigo Jerly.
-          Nunca he conocido a un chico tan lindo, tan sensible, tan tranquilo, tan fiel como Jerly. Lo quiero y me gustaría tener algo serio con él ¿Qué puedo hacer para que me haga más caso? – dijo Raúl. En ese momento primero pensé ¿está hablando de Jerly? Luego, me dio un poco de pena su inseguridad y es que sería lo último que yo me preguntaría cuando quisiera conquistar a un chico.
-          Sé tú mismo – dije  “sé tú mismo y cállate” en realidad pensé, dado que ya muchos asistentes estaban que nos miraban gracias al gran espectáculo del susodicho. Lo cierto es que Jerly también ponía de su parte, pero era Jerly… de él se espera cualquier cosa.
-          Ya ahora yo te pregunto Pablito ¿tú nunca te has enamorado verdad? – pregunto fríamente Raúl.
-          ¿por qué? - repliqué
-          A ver ¿Cuánto tiempo ha sido lo máximo que has durado con alguien? ¿quieres ser papá?
-          Me estás analizando psicológicamente o qué… para empezar no, no me he enamorado y sí quiero ser papá – respondí, me sentí raro al responder que no. Sentí que como ebrio podía tener más objetividad al analizarme, dado que el sujeto era psicólogo.
-          ¿por qué no? Y ¿por qué quieres ser papá?
-          Porque tengo mucho amor para dar y porque no he encontrado a la persona indicada, además tengo otros planes por el momento.
-          Me gusta tu respuesta. Sobre todo porque me demostraste que para hacer feliz a alguien debo ser como yo realmente soy – respondió, mientras me ponía a pensar ¿cuándo le dije todo eso?
Lo cierto es que tuve miedo de ser descubierto, él sabía que ante mi coraza de frivolidad y frialdad había alguien muy dócil que tenía miedo de ser lastimado, que detrás de una sonrisa cómplice se ocultaba alguien lleno de sueños y esperanzas, que podía enamorarse fácilmente y que tal vez ese iba a ser un gran problema porque quizás en el amor la ilusión termina con la racionalidad. No podemos estar soñando todo el tiempo porque soñar es perjudicial si es que nos olvidamos de vivir.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que decidiéramos Guillermo, Giuseppe y yo irnos de Picas, dado que las copas se le habían subido hasta la última gran neurona a Raúl y se le estaba chorreando por los lentes anchos en las afueras de su cabeza. Dejamos a Jerly y a Raúl en el paradero, prometiendo que no volveríamos a salir con el primero si es que vuelve a llevar a ingenuos e inseguros a una reunión. Yo me pregunto ¿es que Jerly sabe muy bien fingir o es que hay gente muy ingenua en esta vida? Esas son algunas incoherencias de las que nos encontramos por nuestro camino, inclusive aún más incoherente que esta historia.

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