5.05.2013

98. Modelos y Mortales


Mientras miraba ese gran aviso publicitario hace muchos años atrás del gran desfile que iba a auspiciar una conocida tienda por departamentos me ponía a pensar si en algún momento yo podría ser como aquellos bellos personajes del panel.

Tenía 12 años, un niño sin duda, pero es que la vida da tantas vueltas que gracias a una coincidencia en menos de una semana luego de ver aquel panel ya estaba practicando con todos aquellos bellos modelos, grupo donde siempre quise pertenecer. Castings, fotos, videos, sonrisas fingidas, Miraflores y mucha gente pensando que teníamos la vida comprada. Nada más falso. Así como entré, también salí.
Han pasado algunos años desde entonces, kilos de más, marcas que te da la vida y tallas que te quita. Definitivamente no puedes mantenerte ahí sin seguir el estándar nunca más me llamaron de nuevo ¿cuánto fue mi estadía? Un poco menos de un año.

Hasta que volví a ver aquel panel hace unas semanas atrás, con caras que había conocido en algún momento de mi vida y recordé. Había querido olvidar ese pasado del que siempre tendré bellos recuerdos, pero lo cierto es que la vida nunca dejará que olvides aquello que tanto te marcó.
Así que me tenían de nuevo en el Jockey Club, puerta 3, muchos años habían pasado, después que prometiera nunca más volver a una pasarela, está vez me tenían de espectador, segunda fila, asiento 22. Cámara en mano, como si fuera un principiante o turista de la moda. “¿De dónde salió toda esta gente?” preguntaba una mujer rubia a un agente de seguridad, organizadora del evento. Mientras yo tomaba un vodka en la sala de espera con los demás invitados horas atrás.
En el transcurso, veía a una de las modelos cogiéndose la nariz luego de obviamente haber aspirado alguna droga “estabilizadora”. Veía a chicos muy altos y apuestos, seguramente parejas de los modelos del backstage o amigos del diseñador. A las clásicas señoras de sociedad, rubias todas, al gay musculoso al lado de todas haciendo bromas sin sentido y finalmente yo, sentado mientras tomaba uno que otro vino Rosé que regalaban en la barra.

Cuando empezó el desfile, apareció la misma modelo a la que antes la había visto drogarse con sus otras amigas sino ebrias, algo pasadas de copas que salían detrás de ellas. Los chicos, sin duda muy apuestos y muy gay algunos. Las parejitas en los asientos de al frente hacían notar que el mundo gay de Lima aún tiene esperanza, pero ahora sabía que los puedo encontrar en eventos como este. Al salir una gran calma y relax invadió mi cuerpo. Mil suvenirs del desfile invadieron mis manos y cientos de cámaras enfocaban mi salida. Recordé cuando tenía 12 años y al igual que muchos era convocado para desfile de modas para mostrar las nuevas colecciones a los proveedores, participé en tres ocasiones en una convocatoria de una conocida tienda por departamentos, sin contar las sesiones de fotos previas.

Nunca más me volvieron a llamar, luego que me diera varicela. Peor aún cuando vieron que mi talla no alcanzaba lo mínimo e indispensable para ellos. Siempre me quedó el fetiche de querer parecerme a uno de esos altos modelos que de niño veía en el backstage de adultos, de vestirme igual, de parecer tan feliz y seguro como su diseñador. La vida da tantas vueltas y quién sabe, quizás en algún momento pueda hacer mis sueños realidad, pero desde otra perspectiva, esos son los retos que te pone la vida. Tal vez el destino quiera que pueda tener mi propio desfile en donde al final, salga triunfante y seguro de mi mismo, como los diseñadores, con una gran sonrisa y parezca tan feliz como los modelos que siempre quise ser.
Mientras tanto en mi mortal realidad, seguiré luchando para que mis sueños se hagan realidad, pensaba mientras caminaba hacia mi universidad algunas cuadras más allá, vestido con un blazer marrón, los mismos botines marrones de siempre y el jean Calvin Klein que compré en liquidación en Estados Unidos. Al fin y al cabo las cosas siempre pasan por algo.


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1 comment:

  1. jajaja iba a decir justo lo que escribiste al final "las cosas pasan por algo". Ese mundo de la moda lo veo tan frívolo y somero que entiendo de cierto modo que así siempre fue, pero igual las nuevas experiencias siempre son únicas y que bueno que hayas disfrutado de eso aunque sea por un tiempo. Saludos!

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