6.09.2013

103. Psicólogos


Siempre he dicho que son una raza diferente, son personas que con solo una palabra pueden hacerte cambiar de opinión, cambian tu visión del mundo o hasta tienen el poder de transformar hasta las personas más reactivas de este complicado mundo y justamente por ese motivo que no les tengo confianza, siempre he creído que las palabras son importantes en cualquier relación humana, pero cuando hay un resultado de por medio, lo cierto es que esta semana una persona de aquella especie me hizo dar cuenta de muchas más cosas de las tantas que había analizado en mi vida y por ello les dedico este post, a los psicólogos.
Algunos padres los usan para poder “cambiar” a sus “invertidos” hijos, ellos creen que los psicólogos son una especie de exorcistas, que pueden quitarles el demonio porque este se les ha metido adentro, lo cierto es que no hay mejor cómplice que un psicólogo para apoyar nuestra opción y hacer que nuestra vida, siendo como somos, sea más llevadera, así que cuando sus padres hagan que vayan a un psicólogo, pues no se asusten están con uno de los suyos. Lo bueno o quizás lo malo es que mi madre nunca me llevo a uno cuando se enteró que era gay, quizás lo intuía. El que fue porque tenía algunas cosas que poner en orden dentro de su cabecita fui yo mismo.

Hace algunas semanas atrás había sacado una cita con un respetado psicólogo  de Lima era conocido por algunos casos famosos dentro del medio, sacar una cita con él me iba a demorar como casi dos meses, la verdad es que gracias a que una persona canceló su cita yo pude acceder más rápidamente, era una señal. Me preguntaba por qué iba a sacar una cita con un psicólogo, inclusive un amigo muy cercano me preguntó si tenía problemas, tuve que mentir, le dije que era para una consejería sobre Recursos Humanos. Quizás no quería que se entere ni lo que yo mismo sabía y pues sí, tenía problemas.

Una persona en la vida universitaria se puede dar cuenta de muchas cosas que en la infancia y en la adolescencia uno adquiere, defectos, miedos, virtudes, pre juicios, en fin tantas cosas que ya ni vale la pena mencionar, pues estoy seguro que muchos no me creerían sobre los mismos, al fin y al cabo los miedos creados en la niñez terminan siendo un caldo de cultivo para aspectos por mejorar en el futuro, no está mal tenerlos, sin duda todos tenemos uno o varios. En mi caso y estoy seguro que el de muchos, el temor de que no nos acepten por ser gay es un miedo latente que quizás nunca va a poder eliminarse del todo. Los efectos de estos miedos pueden ser básicamente comunicativos, más aún para una persona que siempre ha estado acostumbrado a comunicarse y ser el centro de atención. Mi psicólogo lo llamaba ansiedad social.
 Términos técnicos o no, pues lo cierto es que existe y ello hasta te puede generar depresión. En la cita, descubrí que no solo te abren un panorama sobre ti mismo sino que también el psicólogo está preparado para los desfogues emocionales que puedes tener, ya no hablas contigo mismo, sino que alguien te escucha y sientes que ya está trabajando sobre el problema, más aún cuando el psicólogo sabe que lo que quieres es efectividad y no solo que te llene de más dudas.

-          No me arrepiento de haber ido.
-          ¿cómo le pudiste haber dicho que eras gay? – dijo Jerly
-          Pues quería que me ayude…
-          Aún no me has dicho en qué.
-          No te diré tampoco, lo único que sé es que estoy más tranquilo. Puedes creer que me dijo que tenía que salir aún más del closet con todos, que necesitaba expresarme y ser como realmente era con todos. Además que debía ser más humanista y menos materialista, no lo necesitaba, mientras tenga cosas buenas que dar.
-          Preciso y que tal era…
-          Moreno, alto y anciano.
-          Pingón entonces… ¿número?
-          Me voy, hablamos luego.

Mientras dejaba a Jerly con dudas, guardaba unos números que el psicólogo me había recomendado llamar para seguir un tratamiento terapéutico cognitivo conductual, según mis investigaciones esto sirve para saberme comportar ante la sociedad tal y como soy, pues esos fueron los números que le pasé a Jerly.


Mientras tanto, creo que ya había tenido mucho de psicólogos, sin duda seguiré las recomendaciones del doctor hay cosas que tienen que cambiar en todos nosotros, tolerancia, perseverancia, análisis, tantas cosas que enlistar. Lo cierto es que ante los cambios del mundo, la evolución es lo que nos hace sentir más vivos, el reconocer que estamos mal o que estamos bien, a pesar de no necesariamente ganar es lo que nos va a hacer tener una mejor calidad de vida. Nos podrá gustar que muchas cosas cambien en el mundo o en nuestras vidas en todos los aspectos posibles, lo cierto es que solo es eso un gusto y mientras lo veamos como una aspiración o algo por lo que luchar, estoy seguro y reafirmo que la vida y los tropiezos serán más fáciles para todos. No hay que tenerle miedo a los psicólogos, quizás ellos nos den el empujón para ver ese mismo mundo complicado de otra manera, una manera quizás más pro activa. 


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