7.14.2013

107. Marcha por el Orgullo Gay – Parte 1

Había olvidado que había escrito sobre él, había olvidado que él nunca más volvería a estar en mi vida y que jamás íbamos a tener aquella sexta cita en donde tenía planeado darle aquel beso que nos dimos en la despedida. Sí, soy impulsivo, no le di tiempo, no me di tiempo y lo peor es que se me arrugaba el cuerpo entero cuando me di cuenta que me estaba gustando más de lo que yo pensaba y no quería salir lastimado, sí tenía miedo y lo peor es que no pude enfrentarlo. Dejé a Mr. RL ir y no practiqué lo que tanto le había enseñado, que expresara sus sentimientos, que si tenía que decir te amo o tenía que decir no te vayas, quédate, lo dijera. Lección aprendida, lástima que sea demasiado tarde para darme cuenta que mi impulsividad no me va a llevar a ningún sitio, pero no me arrepiento de haberlo dejado ir, a las casi tres semanas me doy cuenta que valió la pena, nunca me buscó y creo que sus palabras aquellas noches eran ciertas, no le importaba, a pesar que sus actos decían lo contrario.

Mientras tanto Mr. Special, aquel apuesto chico algo mayor que yo, volvía al ruedo de mi vida, salimos el viernes pasado, en realidad fuimos directo a su departamento, estaba cansado, desganado, no tenía ganas de nada, solo de sentirme querido, amado, al menos un poco importante para alguien, él me dio lo que necesitaba y más.

-          No pienso ir a esa marcha y no me obliguen   - dije efusivamente.
-          Nadie te va a obligar tampoco… - dijo Guillermo
-          Mejor, porque yo no me siento representado por ese grupo de gente rara que nos dejan muy mal parados.
-          ¿algo más su majestad?
-          Guillermo tú estás muy agresivo últimamente, no me parece… ¿aló?

La verdad es que no tenía ni la mínima intención de ir a la Marcha por el Orgullo Gay que se realizaría justo al día siguiente de la espectacular noche que iba a tener con Mr. Special, yo ya había dado por cerrado el tema hasta que me desperté la mañana siguiente, no me había bañado y pues tenía aún el olor de Mr. Special en cada rincón de mi cuerpo. Conocer chicos es fácil solo es cosa de entrar a una de estas redes sociales gay, hacerte el más regio, importante, sonriente, sexy, en fin seguro de ti mismo y no hablar de sexo a la primera y listo, esta mezcla da como resultado una cita.

-          Pablo ¿dónde carajo estás?
-          ¿Aló? ¿quién es?
-          A mí no me vas a confundir, perra estoy en el sauna así que mejor me contestas…
-          ¿Jerly?
-          ¿Qué harás hoy, estoy aburrido?
-          Anda a la Marcha con Guillermo, no iré…
-          ¿qué hablas? ¿no es el centro de concentración de payasas? – preguntó Jerly
-          No, es el centro concentración de gays, lesbianas y toda la diversidad sexual de este pintoresco país.
-          Ya como sea… Además no puedo ir porque me peleé con Guillermo, fue muy malcriado conmigo…
-          Ya te dije fue una broma…
El punto es que Jerly y Guillermo se habían peleado hace unas semanas atrás porque el primero había hecho comentarios fuera del lugar a uno de los compañeros del trabajo de Guillermo por FACEBOOK, lo cierto es que Guillermo le contesto en la misma publicación algo que para Jerly era humillante, en realidad a simple vista el comentario era una broma, en si todo era una broma, el que quiso darse por aludido fue Jerly. Obviamente los comentarios tenían un trasfondo sexual, el detalle es que todos nos conocíamos inclusive el sujeto en disputa quien dicho sea de paso era heterosexual.

Sin embargo esa pelea no fue nada comparada como con la que tuvo con Edgardo, justamente esa misma semana. En sí Jerly estaba peleándose con todos sus conocidos, para mí ya era algo peculiar. El punto de quiebre se dio la noche siguiente cuando nos vimos para conversar en un conocido café en Miraflores, el de toda la vida, Sama.

-          He tirado con un hombre toda la noche. Pablo los condones que me diste se me han acabado ¿tienes más? Me da miedo que mi vecino me haya escuchado. Algo muy importante, él es uno de los accionistas de Aura así que puede que el sábado vayamos ¿se apuntan? - dijo Jerly.
-          ¿No te pueden escuchar? – preguntó sin respuesta Edgardo.
-          ¡Hey! ¿Por casualidad no han ido a Zara a ver zapatos?  - pregunté.
-          Yo no, Jerly pero ya no lo vas a volver a ver ¿verdad? – respondió Guillermo.
-          No, ni sé su nombre… - respondió Jerly mientras se reía.
-          ¿cómo no puedes saber ni como se llama el tipo con quien tiras? – preguntó Edgardo
-          Me lo tiré y ya, me hizo venir 2 veces, fácil y lo vuelvo a llamar…
-          ¡Basta! ¿por qué puedes hablar del sexo de esa manera? – preguntó Edgardo, mientras alzaba un poco la voz.
-          Porque yo puedo…
-          Ok chicos, aún no llega mi pedido… - intervine.
-          Yo no puedo seguir hablando de eso de esa manera… - dijo Edgardo.
-          ¡Bien! Ya llegó la ensalada… - celebré
-          El sexo es algo especial que se supone que se da entre dos personas que se aman uno al otro…
-          O que aman al sexo – dijo Jerly
-          ¡Dios, Jerly tu eres tan…!
-          Soy ¿qué? ¿Qué soy Edgardo?
-          ¿Cuándo tú vas a aprender que no puedes tratar a la gente de esa manera o tirar con quien se te cruce por el camino?
-          Hey trompudo al menos yo sí puedo tirar…
-          Adiós – Edgardo cogió sus cosas y se retiró de Sama.
-          ¡Y puedes olvidarte de Aura! Edgardo necesita abrir más su mente y menos su boca ¿verdad Pablo?
-          No me quiero meter…
-          Yo tampoco – dijo Guillermo.
-          ¿Saben qué? No necesito esto, creo que ustedes también deberían olvidarse de Aura también.
Luego de arruinar mi noche y mi cena, fuimos a caminar un poco con Guillermo a comentar lo sucedido y discutimos un poco la idea que Jerly y Edgardo se habían convertido en “Frenemigos”, amigos y enemigos. Lo cierto es que la pelea entre ambos ya tenía algún tiempo y lo peor es que Jerly no hacía, ni le interesaba un poquito poder arreglar las cosas.

Esa misma noche Edgardo sale a divertirse con sus amigos de la universidad, quería tomarse un break de nosotros por un momento, así que decidió salir a tomar unos tragos, lo malo de esto fueron las consecuencias, luego de combinar algunas sustancias, el efecto se hizo notar algunas horas más tarde.

-          Mi vida, querido ¿cómo estás? – preguntaba sin sentido una amiga de Edgardo.
-          He estado saliendo con un chico, en realidad he estado conversando con él desde hace mucho y me interesa, pero no sé…
-          ¿qué no sabes? ¿hablas de algo sexual? – preguntó la amiga y no paró de reírse. Edgardo pensó que podía confiar en ella tanto como confiaba de nosotros, al fin y al cabo también era su amiga, a pesar que fuera heterosexual y de su universidad.
-          Creo que él no quiere tener sexo con nadie… me siento tan frustrado, luego de largas noches conversando ¿sabes?...
-          ¿Edgardo?
-          Quiero tener sexo con él, que me desvista, que me ponga duro, que me destroce todo lo que él desee ¡Dios, solo quiero tirar con él!
-          ¿Edgardo? Esto no es muy apropiado que me lo cuentes, creo que estás un poco tomado, pareces tan…
-          ¿Qué? ¿Qué parezco Tracy?

Edgardo se dio cuenta que tanto había cambiado mucho a lo largo de su carrera y que por momentos quizás Tracy se convertía en su Frenemiga y que él se había convertido en Jerly.

Mientras tanto Jerly decidió darse un break también de todos nosotros, saliendo con uno de sus antiguos amigos a los que casi nunca ve porque para más con nosotros, aquellos amigos de noches pornográficas. Con él habían decidido ir a un sauna, al Sauna Ozono, nunca lo había escuchado antes, lo cierto es que ahí al parecer practicaban orgías, algo que Jerly quería experimentar.

-          ¿Oye no te gustaría ir conmigo a Aura mañana? – preguntó Jerly a su amigo acompañante.
-          Claro que sí, pero vamos con algunos chicos, mira como los que están allá ¿vamos? – preguntó su compañero amigo.

Al mirar la orgía, Jerly sintió miedo y un poco de asco, dio media vuelta y le pidió a su compañero que también se retirara, al fin y al cabo habían llegado juntos y quizás un polvo no les iba a venir mal, no quiso.
-          Juan, ya me voy… - exclamó Jerly, mientras veía como lo tocaban. El que no le hiciera caso le enfado mucho.
-          ¿Qué sucede? Únete… para que nos vamos a aburrir los dos solos, si podemos estar acá.
-          ¿sabes qué? Me voy y ¡puedes olvidarte de Aura!

Jerly aprendió que también podía tener un poquito de Edgardo dentro y trazar aquella línea que Edgardo le pedía a gritos tener.


Continuará…

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