11.09.2013

114. La ciudad y los tragos

Había dejado de escribir muchísimo porque simplemente el trabajo, los estudios y los amigos me absorben demasiado. El cansancio y la flojera me invadieron por algunas semanas y lo cierto es que a veces llega momentos en la vida en donde simplemente uno quiere tomarse un break de todo y de todos.

He dejado las citas con chicos y todo lo que se relaciona a ello para llevar una vida como el común de las personas llama “normal”. Salidas con gente heterosexual, que suelen durar hasta las dos o una de la madrugada, a comparación de mis largas y a veces sexuales salidas que duraban hasta las mañanas de los días siguientes.

Entonces cuando comienzas a tomar rumbos diferentes y tratas de adaptarte a este nuevo giro en tu vida, el miedo a fallar es uno de los principales factores para no mostrarte tal cual eres. Eso fue lo que me había ido pasando en este tiempo con la gente que salía que solía ser gente de mi propio trabajo.

Este fin de semana se realizó un evento en el Pent House de una conocida editora de una revista de modas que invito a las personas con quien suelo salir en mi trabajo y como siempre, decidimos ir juntos. Nada tendría de particular este suceso si no fuera por las cantidades de tragos que se expendían en el lugar, lo cierto es que recuerdo la gran parte de lo ocurrido esa noche, lo que no recuerdo es el retorno a la casa de Giacomo ¿cómo aparece él en esta historia? Pues la idea era seguir la noche en una discoteca, junto a Giacomo y Gerardo, mis dos mejores amigos. Lo cierto es que nunca se dio y yo salí demasiado ebrio, vomitando por todas las pistas de Lima, en el mismo taxi con Mariana, Malena y  Carolina, unas compañeras de mi trabajo, que se ganaron con el papelón y una escena de modelo pirata que hice al llegar a la casa del amable Giacomo que me recibió en ese estado, quien boto a un hombre que se había quedado a dormir por su mejor amigo. Aún la duda persiste en mí ¿vomite en el Pent House? Nunca lo supe y es que tanto en relaciones públicas como en recursos humanos, las apareciencias son más valoradas, inclusive más que la propia vida, nadie iba a comentar lo sucedido y quizás nunca sepa que pasó esa noche al momento que borré el casete.

Lo peor pasó al día siguiente, domingo, dado que me matriculé a clases de diseño en una conocida institución y tenía mi examen final, felizmente lo di estupendamente, lo malo es que continuaba vomitando, felizmente solo fue un momento y mi saco Christian Lacroix, tapaba todas las impurezas del interior.
Recomendación, pues nunca tomen en una reunión donde haya gente del trabajo hasta el punto de olvidar todo lo que hacen.

-          ¿Pablo? Hoy he salido con tres hombres, uno me penetró.
-          Giacomo ¿cuál es la novedad? – contesté.
-          Pues nada que el que me penetró me gusta y quiero vivir con él por siempre…
-          ¿Dónde estás ahora?

-          En los baños… - respondió Giacomo, ese mismo domingo por la noche.


Share:

0 comments:

Post a Comment