2.02.2014

Gonzalo al atardecer

Llevo dos meses en el periódico Hello Star y debo reconocer que mis expectativas fueron superadas. El mundo de la moda es muy competitivo, pero también ofrece gratas sorpresas. Las invitaciones a eventos son más recurrentes y mi vida social es más activa.

Jerly me sigue llamando casi todos los días a contarme sus historias, a veces me preocupa que pueda meterse en serios problemas por sus locas salidas nocturnas que casi siempre terminan en algún encuentro sexual.

Guillermo anda un poco distante, pero se reunió con Jerly y conmigo en Navidad para intercambiar regalos. Le pregunté si salía con alguien y me dijo que sí, pero que al parecer la otra persona no tenía un interés romántico. Me preocupa que él no tome un poco más riesgo y se atreva a invitar a salir a más chicos.

El martes pasado llegué tarde de mi trabajo y encendí la computadora. Entré al manhunt a ver si alguien interesante y disponible andaba conectado, y un usuario gonzaloh me mandó un mensaje:

-Hola Pablo, sé quién eres y no te escribo para proponerte algo sexual. Quiero compartir mi historia.
Pasaron varios días antes que contestara a ese tal Gonzalo. La intriga no me mataba, pero al final consideré descortés no contestarle.

-Hola Gonzalo. Claro, si quieres te dejo mi correo personal.
Mi mensaje fue algo escueto ¿Por qué podría interesarme la vida de un perfecto desconocido? Pero una corazonada me decía que estaba haciendo lo correcto. Unas horas después, llegó su correo con un documento de Word adjunto titulado: Gonzalo al atardecer:

Eran las cuatro de la mañana de un domingo de verano, y Gonzalo estaba afuera de ese lugar que no visitaba hace más de seis meses con un cigarro en una mano y su celular en la otra. Solo había tomado una cerveza y un par de sorbos de vodka, pero por alguna extraña razón  ya se sentía un poco ebrio.

Gonzalo había pasado dos horas dando vueltas entre la pista de baile y la cochera, que funcionaba como espacio para fumadores y ocasional punto de socialización, atontado por las luces de neón y el alto volumen de la música. De pronto, una persona de apariencia extranjera se le acercó:

-¿Tienes un cigarro?
-Sí claro.
-¿Estás solo?
-No, mis amigos están adentro, yo solo salí a fumar ¿Tú estás solo?
-No, vine con unos amigos y con mi pareja ¿Tienes novio?
-No.
-¿Desde hace cuánto?
-Unos cuatro años.
-¿En serio?¿Por qué?
-Cosas de la vida, quizás no soy una persona de relaciones
-Ya veo. 

Y entonces el extraño se despidió, acudiendo al llamado de sus amigos, con un beso en la frente. ¿Acaso soy una mascota? Pensó Gonzalo.

Su amigo Marcio, que lo había acompañado esa noche, no se comunicaba con él, así que siendo las cinco de la mañana decidió regresar solo a casa. Lo único que podía pensar en el taxi era lo mucho que le costaba ser distinto, que quizás había estado perdiendo el tiempo pensando en círculos desde hace tres años.


Gonzalo es quizás un poco duro consigo mismo porque en el fondo desea ser un animal social, dominar las reuniones y las fiestas sin temor al rechazo social, y es consciente que está lejos de lograrlo. Sin embargo, hay aspectos de su vida que han cambiado. Ahora tiene más amigos, sabe cuidarse mejor cuando sale de noche, es más seguro de sí mismo, tiene un mejor trabajo, y lo último pero no menos importante: Ya no es virgen desde hace dos años.
Share:

1 comment:

  1. Debe ser una vida extraña eso de trabajar junto a la moda, la cantidad de gente guapa que debes ver! Tengo un amigo q es fotógrafo y llama a las modelos las HUECAS superficiales, pero que ricas que están! Jajajaja Espero Gonzalo tenga suerte y encuentre a alguien que lo quiera bien!

    ReplyDelete