3.09.2014

Retorno y despedida

Joshua regresó de viaje la última semana de febrero. Quedó en salir con Gonzalo y fueron a pasear al centro comercial de siempre.

-¿Recuerdas que vinimos en época de Navidad y estabas obsesionado con los adornos?, preguntó Gonzalo.
-Sí, lo recuerdo. Aún tenemos el árbol sin desarmar en mi casa y ya pasaron dos meses.
-¿Qué tal tu viaje?
-Bien, la pasé con mi hermana y mis abuelos. Pude salir con amigos de la infancia.
-Claro, me contaste que pasaste San Valentín con ellos.
-Sí, fue bonito
-Me imagino.
-¿Qué tal tus primeras prácticas?
-Bueno, busco información y armo cuadros estadísticos.
-Suena interesante.
-No, es aburrido.
-jajaja bueno, son prácticas.
-Encima pagan mal.

Caminaron durante una hora. No hubo silencios incómodos ni reclamos. Gonzalo quería a Joshua, pero la relación ya se había enfriado y quizás era muy tarde para revivir la chispa inicial.

No se sentaron en el mismo árbol ni fueron al mismo parque. Se detuvieron en una banca algo incómoda y Joshua dio el primer paso hacia lo inevitable:


-Estuve pensando en el tempo que estuvimos separados.
-¿Y qué piensas?
-Creo que ya lo sabes.
-Que deberíamos pensar bien si queremos continuar con esto. Es obvio que hay cosas que no están funcionando.
-Sí, así parece, esto ya no va.

Joshua solo atinó a pedir que la amistad no se pierda, y anunció que probablemente no se matricularía el ciclo siguiente en la universidad por problemas económicos. De regreso a casa, Gonzalo casi no despegó su mirada desencajada de la venta de la combi, mientras escuchaba música a volumen muy alto.


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