5.17.2014

116. El tercero no es tu rival

Muchas veces escuchamos que en la vida todo regresa, que como un disco las cosas giran y muchas veces lo malo que hacemos regresa como una estrella fugaz para hacernos pagar lo mal que nos portamos, muchas veces cierto, muchas veces falso el comportamiento humano se ha caracterizado por ser sorpresivo y a veces inexplicable.

Hace unas semanas Jerly había salido con tres chicos, todos con algo interesante que los caracterizaba, nada tendría de malo el número de amantes nocturnos de mi mejor amigo si es que él no lo supiera manejar de manera adecuada. Lo cierto es que hubo uno en especial que despertó interés en Jerly, pero que por la falta de un interés financiero del mismo, Jerly prefirió dejarlo a su suerte, miradas por Facebook van y vienen, pero en el camino no se detienen, hasta que el susodicho terminó en el mío, como es sabido mi Facebook siempre aparece en privado, excepto la foto principal, a la cual aquel personaje le dio un “Like”.

-          Es increíble como nuestro léxico pudo haber cambiado en tan corto tiempo, pensé.

Lo cierto es que al ver el perfil de Carlos, aquel personaje siniestro del “Like”, decidí aceptarlo, sin saber que era el ex de mi mejor amigo. Sin duda, conversamos, al parecer hubo una atracción y yo como gaviota que detecta las sobras de la pesca, decidí cogerlo. No sé si habrá sido telepático, un favor o simple conexión tonta del momento, pero Jerly quedó agradecido de que le quitara un pequeño peso de encima.
Salidas, insultos de parte de Jerly por teléfono a Carlos, catapultaron mi entrada en su vida, sin embargo algo que él no sabía era que jamás iba a entrar a la mía.

Salimos, nos besamos, nos tocamos un poco, bailamos y seguimos saliendo. Me recogía puntualmente de la universidad, instituto francés y otros lugares. Llamadas todos los días, mensajes y demás, realmente parecía interesado y es que hace mucho que no sentía ese valor e importancia ¿qué puedo decir? Me gustó, lástima que había un gran problema de fondo era el ex de mi mejor amigo y a pesar que a Jerly no le importaba, pues no sabía cómo lo iba a tomar.

Carlos, por su parte, tomó la excelente decisión de contárselo y pues aunque no me gustó la idea y creo que quería de una u otra manera tomar revancha de lo maltratado que lo había dejado, jamás hubo ni una sola señal de malestar entre mi mejor amigo y yo.

-          Jerly, dejaré de ver a Carlos en un tiempo, pero tu siempre serás mi mejor amigo, no quiero que nuestra amistad se vea afectada – dije por teléfono.
-          ¿Por Carlos? Tu sabes que no me peleo por huebadas, a la próxima cuéntamelo antes tu para reírnos juntos para cuando vengan a querer cagarnos.
-          Totalmente de acuerdo.

El punto final fue que la fecha de caducidad del producto venció y todas las salidas invitadas y largas llamadas se acabaron el mismo día del cumpleaños de Guillermo. Luego de una salida al teatro con Carlos y sus amigos, salir a tomar, conversar con los mismos y creo que pasarla como nunca lo habíamos hecho, Carlos decidió ponerse de mal humor.

-          Bueno dime qué pasa… - dije extrañado.
-          Nada, hablamos mañana.
-          No dime ahora… ¿quieres dejar de salir cierto?
-          No es eso, no te quiero hacer daño.

-          No dime, es eso ¿verdad? Está bien, si no lo decías tu, al final lo iba a decir yo – respondí y es que era cierto, él tenía un nivel de intensidad y densidad que jamás iba a soportar, mi libertad peligraba y es que es lo que soy, un ser libre.

-          No quiero que te sientas mal y quiero que te diviertas.
-          Carlos, obvio que me voy a divertir y no me voy a sentir mal - me paré y me fui al Club.
Mientras me iba susurraba
-          No vales tanto como para deprimirme…


En el cumpleaños de Guillermo en el Club Los Leones en Miraflores, lo único que hice fue bailar, mirar muchísimo y dejar los besos para una noche apasionada con el rubio de ojos celestes que me miraba desde al fondo, parece un cliché la descripción, pero al parecer le gustaban mis ojos tristes, mi cabello ensortijado, mis labios delgados y lo tierno que puedo llegar a ser cuando estoy con alguien a solas. Gian, Jerly, Guillermo y demás estaba tomando y fumando en el patio trasero, mientras yo me dejaba mover por la música y pasión. A lo lejos el chico de la cachetada me saludaba, ya éramos amigos, no sé si sea inmadurez, locura o simplemente dramatismo, la vida siempre vuelve a la vida a los fantasmas, sin llegar a ser redundante. Sin duda, la pena no es dejar a Carlos sino de dejar esas vivencias prestadas de cuando tenía relaciones amorosas de adolescente a las que extraño, pero a las que he dejado de un lado por un momento o al menos hasta que encuentre a alguien mejor. Nuestro léxico ha cambiado muchísimo, lástima que las personas no mucho.


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