5.25.2014

117. El profesor anónimo

Han pasado muchos meses desde que escribí mi último post en un blog que no solo me dio estabilidad emocional, sino que me ayudó a poder entenderme a mí mismo. Lo cierto es que me han pasado muchísimas cosas desde entonces buenas y malas, lo cierto es que no me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé en su momento, un buen amigo me dijo que las decisiones forman parte del pasado, no puedes hacer nada al respecto, solamente seguir adelante.

Ha terminado el verano y en él he podido al fin entender qué es lo que tanto buscaba y con ello pasar a una nueva faceta en mi vida, quizás para algunos este pensamiento sea tonto o muy obvio, pero para mí ha costado mucho poder entenderlo porque dentro de mí y seguramente dentro de muchos guardan un pasado que contiene heridas abiertas o rumbo a cicatrizarse.
Siempre me pregunté en todo este tiempo o al menos desde que tengo uso de razón ¿Qué es la felicidad? Pues traté de ubicarla en mi familia, muchos problemas; traté de ubicarla entre mis amigos, muy banal; traté de ubicarla en novios o chicos que conoces en una noche o en algunos meses, mala decisión y al final, nunca encontraba nada. La verdad es que en la búsqueda de respuestas lo único que encontraba eran más interrogantes y ninguna salida.

Hay veces en la vida que cuando uno menos lo piensa y en el lugar menos indicado encuentra las respuestas que estuvo esperando por mucho tiempo. Resulta que en el verano me matriculé a un par de cursos en la universidad, mi intención era adelantar cursos para poder llevar pocos cursos en mi último ciclo de la universidad, así que me levantaba cuatro días a la semana muy temprano para llegar a mis clases que empezaban a las siete de la mañana.

-          Chicos quiero empezar diciéndoles algo muy importante  - dijo mi profesor, de quien sospechaba que era gay, pero quizás no lo sea, no importa.
-          ¿Sobre el examen? – preguntó un atractivo morocho de ojos profundos.
-          No, lo que quiero decirles es que nunca olviden que la felicidad nunca es absoluta, la felicidad son pequeños momentos en el día, mientras más momentos felices tengas en el día, serás una persona más feliz. Estoy inspirado hoy.

Y ahí en una clase de Dirección Financiera, pude encontrar lo que tanto estaba buscando, nunca nadie me lo había dicho y lo cierto es que no me lo dijo personalmente, pero lo escuché y me pareció tan extraño porque siempre pensé que no era feliz, porque siempre había algo que “malograba mi día feliz” y lo cierto es que no existen días felices perfectos. Mientras seamos nosotros mismos y aprovechemos hasta el último segundo del día para crear nuestros momentos felices, todo irá bien. Hay veces que debemos de esperar hasta el último ciclo de nuestras carreras para entender el potencial que todos tenemos, vivir no solo es cubrir necesidades, sino hacer experiencias más gratificantes tanto ti como para los demás.


Entendí fácilmente qué es la felicidad en una clase de la universidad, quizás no haya sido el mejor alumno de la clase, pero estoy 100% seguro que entendí cada una de las enseñanzas que me dio aquel profesor. Nunca más supe de él, es más ni siquiera fue la entrega de notas, al parecer viajó a otro país por trabajo, espero verlo algún día de estos.


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