5.04.2014

Lucero


Gonzalo no veía hace cuatro años a Lucero, pero recordaba perfectamente su sonrisa contagiosa y sus cortas minifaldas. Fue su mejor amiga en la secundaria y su pareja de promoción.

No solo eso. Ella le robó su primer beso un día cuando estaban saliendo de clases en quinto de primaria. En esa oportunidad, Gonzalo no atinó a decir una sola palabra, todo fue muy rápido.

Cuando salieron del colegio, se distanciaron, como es natural cuando las personas toman diferentes rumbos en su vida. Pero Gonzalo siempre percibió que Lucero era muy esquiva. Siempre suposo que la razón era que ella no se sentía cómoda estando con él porque sus entornos eran cada vez más distintos.

Gonzalo estudiaba en una universidad particular, aunque sin pertenecer a ningún grupo elitista, y Lucero -luego de medio año de indecisión- ingresó a estudiar turismo a un instituto.

Una tarde Gonzalo recibió su solicitud de amistad en Facebook, y dos meses después un mensaje. Lucero quería verlo para una larga charla y ponerse al día.

Gonzalo aceptó casi sin dudar. El día del encuentro ella se sinceró y reveló la verdadera razón de su actitud esquiva: Nada había sido igual desde que sus padres se separaron.

Su padre se mudó y ella se quedaba con él por temporadas, hasta que por fin decidió establecerse con su madre. Gonzalo correspondió a la honestidad de su amiga.

-Ya que yo he sido sincera contigo ¿Estás saliendo con alguien?
-No, nada que ver.
-¿En serio?
-Bueno, hay algo que quiero contarte.
-Dime, aprovecha que estamos en confianza.
-Soy gay.
-¿En serio? Qué chévere, yo tengo otros amigos gays, debemos ir a bailar o algo así. Siempre he querido ir a una disco gay.

Gonzalo estaba gratamente sorprendido, pero lo que vendría después sería mucho más inesperado para él.


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1 comment:

  1. Veremos que pasa con esa confesión. Bueno será motivo para ponerme al tanto de la historia.

    Primera vez que te visito. Saludos.

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