5.11.2014

Mariano

Era una noche calurosa del verano del 2011. Lucero y Gonzalo habían pasado el día en la piscina y, luego de tomar una siesta cada uno en su casa un par de horas, se dispusieron a salir a la discoteca gay más emblemática de Lima: El Downtown Vale Todo.

No era la primera vez que Gonzalo pisaba ese lugar, pero todo parecía un poco novedoso porque no iba desde hace cuatro meses.

Como todos los sábados, la discoteca estaba repleta y apenas había espacio en la pista de baile. Lucero no dejaba de mover los pies, su sonrisa reflejaba alegría y sorpresa.

El humo cubría por algunos momentos sus pies, y tras el típico espectáculo de drag queens a las 2 de la mañana Lucero vio desde la distancia una cara conocida.

Gonzalo también había visto antes a esa persona. Un muchacho un año menor que él, no muy alto, de tez blanca, cabello corto y oscuro y pestañas rizadas. Lo vio en los recreos del colegio varias veces, pero nunca habló con él.

Lucero no dudó en acercarse a él. Lo saludó efusivamente y aunque no fue correspondida con la misma intensidad sí le ofrecieron tiempo para una pequeña conversación.

-¿Cómo estás Mariano?
-Bien Lucero ¿Tú qué tal?
-Bien, aquí un rato ¿Conoces a Gonzalo verdad?
-Sí, lo vi algunas veces en el cole.

Mariano y Gonzalo hablaron casi toda la noche, era como si hubieran esperado demasiado tiempo para conocerse. La semana siguiente quedaron para volver a encontrarse e ir a la discoteca. Como vivían en el mismo barrio tomarían el mismo taxi.


Share:

0 comments:

Post a Comment