7.20.2014

La oportunidad perdida


 
La noche no prometía algo distinto a lo usual en un fin de semana en la vida de Gonzalo. Junto con Mariano y Jerry, se dirigieron a bailar a la disco de siempre, el Vale Todo.

Entre la música y el humo, Gonzalo casi se pierde en algún momento de la madrugada. Había tomado varias cervezas, pero no las suficientes como para llegar a un estado de inconsciencia.

 Llegadas las 4am, se cruzó en su camino Antonio, amigo de Jerry, quien sí parecía un poco pasado de copas. El chico de cuerpo esbelto, cabello rizado y tez trigueña se quedó con ellos hasta que a las 6am salieron del local para dirigirse a la casa de Jerry que quedaba cerca.

-Oye, tu amigo está mal, le dijo Mariano a Jerry-

-Que se quede en mi casa hasta que se le pase, respondió.

 Antonio no dejaba de hablar. Repetía una y otra vez lo mal que la había pasado esa noche. Al llegar a casa de Jerry, todos se dirigieron al mismo cuarto a descansar.

 Los minutos pasaban, y Antonio no lograba ni dejaba conciliar el sueño. Entonces, Jerry se fue a dormir a otro cuarto y, un cuarto de hora después, Mariano se echó en el sillón de la sala.

Gonzalo estaba a punto de quedarse dormido, cuando de pronto sintió que Antonio se acercó a él, lo miró fijamente y le preguntó cuál era su opción.

Gonzalo se quedó helado, y luego se dio cuenta que la mano de su acompañante tocaba sus genitales, mientras se acercaba para besarlo, pero el intento no fue correspondido.

Se produjo un minuto de silencio incómodo y Antonio solo respondió con un "Lo siento".

Gonzalo se volteó y se quedó dormido un par de horas. Luego despertó y se dirigió a su casa antes que todos los demás se dieran cuenta.

 Esa noche no la consideró una oportunidad perdida para perder su virginidad. Sintió que no era el momento y quizás lo más determinante fue el hecho que Antonio quisiera ser el pasivo.
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