12.21.2014

120. La muerte de mi Mejor Amigo

- Seguramente yo iría a tu funeral con un sombrero negro, una corbata de lazo y anteojos negros puntiaguados - decía mientras caminábamos en la calle de siempre rumbo a su casa. Él rió.
- Si a mi me detectan VIH en algún momento, no permitiría que mi vida sea una constante de pastillas, no lo soportaría, antes preferiría suicidarme - Decía firmemente.
- No digas eso, hoy por hoy solo tomarías una o dos pastillas. Alucina que ese evento es algo que no aún no he concebido como una posibilidad. Si a ti te pasa algo, yo simplemente me muero  - Jerly solo atinó a mirarme fijamente.

Lo cierto es que entre bromas los amigos suelen contar sus más grandes miedos y es que el tema de enfermedades o desavenencias, por lo general son cosas que uno nunca imagina o espera. Jerly ha sido uno de mis más grandes amigos con quien no solo he reído sin parar durante horas sino también he aprendido muchísimo, la verdad es que más que una relación de amistad cualquiera es una relación de ayuda mutua. En el mundo donde vivo, la amistad se compra, se usa, se presta y es que en realidad es bastante difícil poder encontrar a alguien, que sin ningún motivo en particular, logres ser al menos 1% importante en su vida. Peleas y decepciones aparte los amigos son un punto muy sensible en la vida de un joven gay en Lima, donde no solo es la familia que escogemos en algún momento de nuestras vidas sino que también son aquellas personas con quien nos sentimos un poco más comprendidos.

Al día siguiente, muy temprano desperté en la casa de Jerly como casi todos los fines de semana, sin embargo, Jerly no estaba. Lo primero que pensé fue que se había ido a buscar a algún chico o que alguien lo había invitado a desayunar. Horas después, regresa bastante tranquilo con un sobre en la mano. Al parecer la conversación de la noche anterior le había tocado y a penas amaneció fue a hacerse unas pruebas de sangre, felizmente todo fue como él esperaba.

- ¿Alo? ¿quién habla? ¿va a hablar o no? bueno entonces voy a colgar... llama a joder nada más - Jerly contestaba su teléfono. Luego de algún rato colmando la paciencia del mismo, por fin comenzaron a hablar. Jerly soltó el teléfono y comenzó a llorar.

Era la primera vez que veía a Jerly llorando en serio y es que muchas veces fingía el llanto para un reclamo o tener algo a cambio, pero estaba seguro que estaba vez era distinto. Lo único que atinó a decir era que necesitaba realmente estar solo, en ocasiones normales yo no me hubiera ido y hubiera estado fastidiando un poco hasta que se le pasara, pero la seriedad totalmente opuesta a su tan excéntrica personalidad hizo que solo atinara y saliera de su casa. Llamé a Esteban una apuesta cita con quien había estado saliendo y fui a su casa a dormir un poco más, entre otras cosas más. A las horas recibo la llamada Jerly. 

Había una persona de la que Jerly nunca hablaba, pero que era la más importante en su vida, más importante que sus padres, sus amigos, sus salidas o inclusive que el mismo sexo al yo pensaba que Jerly ponía sobre todas las cosas, esta persona estuvo con él en todo momento, sus padres salieron del país cuando él era muy niño y él se quedó con sus hermanos en casa, ella se llamaba Sonia y es que ella ha sido y fue la mujer más importante de Jerly, la que lo cuidó, lo crió, con quien nunca se sintió solo, pero que por cosas de la vida dejaron de verse, sin embargo, Sonia y Jerly siempre hablaban por teléfono y antes de contarle o confiar algo en alguien era Sonia quien lo sabía y creo que era la única a quien Jerly realmente le hacía caso y a quien ha podido amar de verdad.

Esa tarde Jerly se enteró que Sonia había muerto y tenía que viajar al norte del país para el funeral, me dejaba la llave de su departamento y algo de dinero para que hiciera los pagos que necesitaba. Como siempre quería hacerse el fuerte y no quería que nadie vaya a acompañarlo, pero mi naturaleza chismosa hizo que llamara a los chicos y ese mismo domingo viajamos todos.

- Sabía que no ibas a mantener tu bocota cerrada - Jerly me dijo desde lejos.
- Lo siento mucho Jerly... - Dije mientras lo abrazaba, todos los demás hicieron lo propio.
- ¿Sabes que es lo peor? que el cura hubiera preferido que todos los familiares hubieran tenido un acompañante y todos mis hermanos están enojados porque no he traído una chica para que me esté conmigo detrás del ataúd, no sabía que necesitaba una cita para pisar una iglesia, es decir ignoren a la difunta, mejor obliguen al gay que camina al final de la línea a ser alguien que no es, miren como muere solo... - dijo Jerly.

Luego de la misa llego el momento que Jerly nunca esperó pasar y es que en otras circunstancias él ni siquiera hubiera ido a la iglesia, pero esta vez era diferente, los familiares se pararon y comenzaron a caminar junto a las bancas de la parroquia todos felizmente casados, todos felizmente aceptados, todos felizmente con hijos, pero había una persona al fondo de la linea con unos lentes negros, un sobrero y una corbata de lazo en un funeral que nunca esperó. La naturaleza de nuestros actos hace que exista una clase de ayuda que solicitemos y otras clases de ayuda que no, aquellas donde solo existe una amistad que sin ningún motivo logra que esa persona sea en algún momento el 100% de importante en tu vida. Abracé a Jerly, aquél joven gay de la ciudad norteña, le dije que estaba con él y lo acompañé hasta donde se me fuera permitido. Después de todo, aprendí que los miedos, las fortalezas, las peleas y todo lo relacionado a una vida común y corriente forma parte de un historial que queda registrado en nuestra memoria, que crea un concepto y dejan huella en nuestros corazones. Yo tuve la suerte de encontrar un grupo de corazones amigos que siempre dejan huella en mí, inclusive en los momentos que uno nunca espera.


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