12.28.2014

121. La amistad y el dinero no se mezclan

En el mundo donde vivo las ilusiones suelen ser una manera de desfogar los sentimientos que tenemos contenidos en lo más dentro de nuestro ser, muchas veces suelen ser correspondidos, pero lo "normal" o por lo general estas ilusiones terminan en saco roto, quizás en uno más roto de lo que pensabas.

Llevo casi tres meses sin empleo y mi situación financiera pinta, por primera vez en mi vida, peor que mi situación amorosa y es que después de romper una relación lo único que te queda son dos cosas resignación o el capricho de seguir con algo que quizás nunca va a volver. En mi caso, existe una tercera opción, según mis circunstancias y el contexto, siempre aparece la clase de chicos que para impresionarte quieren apoyarte en absolutamente todo, inclusive en lo financiero y es que yo, en particular, siempre he sido de los que nunca acepta una invitación al menos que esta sea formalizada con un "te invito" y es que en donde vivo el que menos quiere aprovecharse de la generosidad, a veces desmedida, de esta clase de chicos y como yo no quiero dejar una mala imagen de mi mismo lo que hago es proponer devolverles todo lo que me invitaron o dieron en algún momento. 

En este caso, el chico se llamaba Esteban, habíamos salido varias veces y pensaba que posiblemente me iba a quedar con él y poder hacer una relación bastante aceptable, esto se llama "hacerse ilusiones tontas", pues había química y uno se da cuenta cuando te gusta o no estar todo el tiempo con aquella persona. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar y mi situación financiera no ayudaba a hacer posible algunas cosas que teníamos planeado, así que en algunas oportunidades él me ayudaba. Finalmente el vaso se derramó y terminamos con la corta relación, por mi parte le hice la pregunta que usualmente hacía al haber recibido ayuda, pues hasta el momento nunca había recibido un "devuélveme todo lo que te di" más aún si estaba en una situación en las que a simple vista no podía devolver nada, pero esta vez no fue así, no salió de mí pedirle lo que él en su momento me dio sin condiciones, sino salió de él que yo se lo devolviera. 

- Te juro que no puedo creer que se haya quedado hasta con el vino y la gaseosa a medio tomar que compramos, inclusive me ha pedido la mitad del hotel, es increíble, es decir no hemos terminado mal, terminamos de la mejor manera, pero al parecer a él el romance o la ayuda no le interesa - mientras hablaba con Jerly, quien había viajado hace poco a Cusco con un hombre del que seguramente ya olvidó.
- Yo siento que en parte es justo que compartan los gastos, es decir entiendo que no tengas dinero porque no estás trabajando, pero si no tienes para salir entonces mejor no salgas con nadie - dijo con algo de cinismo Jerly.
- He compartido los gastos y no me quejo de compartir gastos, sino me quejo que hubieron gastos como el hotel, vinos o tragos que él por su cuenta decidió invitar, pero que me esté cobrando...
- En eso tienes razón si él quiso dártelo en un inicio, pues no tiene sentido que te lo esté pidiendo... Lo siento mucho Pablito.. - respondió Jerly muy cariñosamente, seguramente el hombre con quién viajaba estaba al lado suyo.

Lo cierto es que ese mismo día saqué los pocos ahorros que tenía y le pagué cada una de sus solicitudes sin chistar y es que prefería que él se lleve una buena imagen de mí y yo llevarme una mala imagen de él, pero no lo contrario. Hay veces en la vida en que uno debe darse su lugar para evitar que tus buenas costumbres y educación no se vean mermada. A la semana siguiente estaba comenzando a salir con otro chico, pero lamentablemente tuve que frenar las salidas porque el presupuesto de los dos siguientes meses estaban en déficit y es que últimamente el conseguir un empleo se está volviendo un poco complicado, pero más que eso, la presión de los padres que en muchos casos te ayudan hasta cierto límite.

- Espéreme un segundo, déjeme ver su historial crediticio... - dijo la funcionaria del Banco.
- Acabo de pagar todas las cuotas de mis tarjetas de crédito - interrumpí para impresionar.
- Usted tiene apenas S/.600 en ahorros... y está pidiendo un préstamo de S/.5000. Además, me cuenta que aún no tiene empleo...
- Mire Cristina, por lo que veo usted es casada y tiene una hermosa hija, el punto es que no solo es el problema financiero, acabo de terminar una relación y tuve que pagarle algunas cuentas...
- Déjeme ayudarlo, pero ¿usted no tiene otro medio de ingreso que no sea el apoyo familiar en estos momentos? ¿Quizás alguna propiedad a su nombre, bonos o acciones?
- No, en realidad no... pero estoy en varias entrevistas de trabajo actualmente -  respondí ingenuamente.
- Disculpe Sr. Pablo, pero usted aún no es un candidato deseable para un préstamo en nuestro Banco.


En ese momento me di cuenta que tenía que cambiar mi costoso estilo de vida, al menos hasta que las cosas se estabilizaran de nuevo. Así que me reuní con los chicos para contarles mi tragedia del momento y quizás conseguir alguna otra alternativa, dado que propuestas en un momento complicado a cambio de dinero en este mundo sobran y no quería pedirle nada a mis padres y mucho menos a mis hermanas. Felizmente recibí el apoyo de todos, excepto el de Guillermo, quien prefería no hablar de temas de dinero porque la amistad y el dinero no se pueden mezclar. Al día siguiente en el cómodo departamento, sin deudas, de Guillermo conversamos a solas.

- ¿Por qué no me ofreciste el dinero? Tu sabes que yo no lo hubiera aceptado...
- Los amigos y el dinero no se mezclan, Pablo
- Guillermo, no estamos hablando de amigos y dinero, estamos hablando de mi amigo Guillermo y tu amigo "yo"... y para que sepas, sí es verdad, yo he cometido algunos errores en estos meses, pero Guillermo tu también has cometido algunos errores también y cuando los has cometido, yo he sido el primero en invitarte una tasa de café para conversarlo, apoyarte, escucharte y buscar la mejor salida... y no mirando a otro lado, tratando de evitarme la mirada para que al final me dijeras ¿la amistad y el dinero no se mezclan?
- Pablo, yo te quiero, pero no es mi trabajo arreglar tus finanzas, eres un hombre de más de 23 años, necesitas hacerte responsable de estas cosas, necesitas ser más independiente.
- ¿Guillermo? ¿Qué es lo que tienes en la mano? ¿calmantes? ¿y me pides que sea más independiente?
- Puedo tomarlos si es que yo quiero, mi psicóloga me lo recetó además. 
- Esta bien, es cierto, necesito ser más independiente y responsable... y me iré caminando a los paraderos de buses con estos zapatos, que sabes que adoro y se pueden malograr, pero prefiero ahorrar S/.10 soles del taxi y esperar al bus a estas horas de la noche, a tener que pagar esa cantidad que para mí en estos momentos es bastante.

El siguiente fin de semana Guillermo me invitó a cenar, conversamos de todo, inclusive de problemas financieros y como solucionarlos. Guillermo me prestaba el dinero íntegramente, yo le decía que se lo devolvería, que tomaría algún tiempo, pero finalmente él confiaba en mi, que prefería prestárselo a un amigo que dejar que el Banco siga ganando intereses con él.

Era un poco complicado tener que usar los mismos zapatos que adoraba tres veces por semana, pero el esfuerzo lo valía, poco a poco mi vida se estaba recuperando.


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1 comment:

  1. Estoy de acuerdo con eso de no combinar la amistad con el dinero, ya que por más amigo que alguien sea de ti, eso no lo hace un buen pagador.

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