1.04.2015

122. ¿Lo conociste bien?



Creo que en algún momento he hablado de él, pienso que en una de las melodramáticas historias que solía contar hace algunos años atrás o quizás en uno de mis momentos de ficción personal acostado en mi cama. Muchos de nosotros nos ilusionados en base a un espejismo y comenzamos a soñar, creando escenas y momentos que nunca han ocurrido, pero que al fin y al cabo nos hacen sentir un poco más vivos, construyendo situaciones y momentos que traen al presente sentimientos, deseos y hechos en realidad.

Pedro Pinasco, lo conocí cuando él tenía diecisiete y yo dieciséis, acostado en una cama se tapaba con todas sus almohadas y esperaba que yo lo besara, como era de suponerse yo lo hacía, era cosas de niños, que trataban de experimentar juntos. Pasaron los años y dejamos de vernos, no recuerdo por qué, lo cierto es que cuando quisimos retomar algo, no nos fue mejor, quizás por mí, quizás por él, quizás no fue el momento o quizás por que no le convencía por completo lo que hacía conmigo. Lo cierto es que desde esa última vez nunca más volvimos a hablar, por ahí lo volví a ver queriendo tomar un bus con dirección al norte de Lima, pero para ello no sentí más que extrañeza por el cambio que él había dado. El mismo cambió que confirmé algunos meses después.

Jerly es uno de mis mejores amigos y no solo lo es por el hecho de estar conmigo en los momentos divertidos sino porque ha estado en algunos momentos bastante complicados de mi vida, quizás es ahí donde uno puede saber quién realmente es tu amigo de verdad o mejor aún, a quién le das tu mismo la oportunidad para que se convierta en uno. Bajo ese precepto decidí darle la oportunidad a Jerly para que lo fuera y hasta el momento puedo decir que más son las quejas, que las satisfacciones que me ha dado, pero cuando una persona toma una decisión como esta, en mi caso, solo tienes dos opciones hacerte cargo del "muerto" o comenzar a ver otras alternativas, con todo lo que puede llegar a implicar este tema.

El fin de semana pasado, Jerly me llamó muy emocionado porque había estado en su habitación con uno de los tantos que conoce diariamente, sin embargo este sí tenía una real novedad, me conocía y lo cierto es que habíamos salido un par de veces, era Pedro Pinasco (PP).

El tema de salir con ex citas o salir con citas actuales no había sido tocado seriamente con Jerly, lo cierto es que siempre ha habido cierto respeto por parte de ambos cuando salíamos en grupo, pero este caso era un poco distinto, yo no tenía ningún interés por PP y en el caso de Jerly, él nunca tiene interés por nadie excepto por él mismo. En realidad a mí si me llegó a gustar mucho PP en algún momento y honestamente el tema que Jerly saliera con él sí me molestaba un poco, más que por el hecho que saliera con mi mejor amigo, fue por el hecho que sentía que había un capitulo que nunca se cerró, además yo siempre creí que fui yo quien destruyó algo que nunca empezó. Sin embargo no dije nada porque sentí que no había qué reclamar, ya había pasado mucho tiempo y mi nivel de madurez ahora es mayor que cuando tenía dieciséis. El correr de los días me darían la razón.

- A PP le gusta por atrás
- ¿Quién habla? - pregunté
- Jerly, que PP es pasivo  - respondió y en mi desconcierto...
- Pues no sabía que era pasivo, quizás un poco moderno...
- Conmigo es pasivo todo el tiempo.

Siempre me gustó el nivel de confianza que tenía con Jerly, pero esta ocasión inclusive su confianza hasta me fue útil. Yo creo que las personas llegan a tu vida con un propósito, solo hay que tener un poco de paciencia para saber cuándo en realidad estas van a marcar la diferencia, forzar las cosas nunca lleva a nada bueno. Con eso comprobé algo que estuvo rondando por mi mente cuando decidí sacar de mi vida a PP, no era el tema de compatibilidades, el hablar poco, que a él yo no le gustara  o la falta de interés, sino algo que tenía que ver más con él, el hecho que tratara de forzar una relación en donde dos personas eran exactamente iguales en opciones específicas no iba a llevar a nada bueno. A la larga el cortar con alguien a quien le avergonzaba de hablar de algo que yo posiblemente ya había hecho a mi corta edad y quizás hasta conocía el tema mejor que él, cerrando la opción de experimentar juntos en algún momento de nuestras vidas, fue una de mis decisiones más acertadas hasta el momento. 

El problema no fueron o son sus preferencias sexuales, específicamente porque le guste más hacer de pasivo, porque en mi caso, no es algo que delimite mi concepto de la gente o mi estructura mental para tener una relación, nunca ha sido ni será el caso en mí en particular, el hecho es fue que nunca se atrevió a experimentarlo o a mencionarlo o a tocarlo como tema de conversación conmigo, esas mismas de las que nunca podíamos tocar porque ninguno de los dos decía una sola palabra cuando estábamos juntos. Es cierto que también tengo parte de culpa, a pesar que estoy seguro que yo sabía más que él la última vez que salimos, pero al menos trato de desfogar lo que siento ahora, porque sé que después de unas horas este tema y PP me dejarán de importar para siempre.

Lo que me produjo esta situación al inicio fue pena porque es castillo de naipes se desmoronaba, todo lo que creí de una persona no tenía más sentido, pero al final liberaba una carga y me sacaba la espina que durante mucho tiempo tuve clavada en mis recuerdos. El punto entonces se centraba en encontrar a alguien que complemente con uno y no solo que busque experimentar por su cuenta, quizás egoístamente o quizás simplemente con intereses totalmente diferentes a los tuyos. Del PP que conocí hace algunos años atrás o posiblemente del PP que creé en mis ilusiones y sueños de adolescente melodramático poco o nada ha quedado, sin embargo siempre quedarán los momentos y las experiencias no solo vividas sino también las aprendidas. Mientras que a Jerly le quedará limpiarse bien las manos antes de comer y a PP , pues no lo sé, nunca lo conocí bien.




Nota Importante: Historia basada en ficción y parte en realidad.

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