1.25.2015

124. Borra tus aplicaciones



Una vez leí en una de esas tantas aplicaciones gay que existen en nuestros celulares como Grindr, Scruff Gay Romeo, Hornet, Tinder, Gay.com, Skout, GuySpy, Mister, etc., lo siguiente:


“Si un mosquito nace a las siete de la mañana y su tiempo de vida es máximo hasta las cuatro de la tarde ¿cómo puedes pedirle al mosquito que entienda qué es la noche? ¿cómo puedes hablarle a alguien de amor, si nunca se ha enamorado?"


Recordé esa frase mientras caminaba de regreso a mi casa el fin de semana pasado. El viernes por la mañana, alistaba mi maletín porque ese fin de semana la pasaría en la casa de playa de Arturo, los planes sobraban y el bronceado de los fines de semanas pasados aún perduraban. Todo quedó perfecto y solo tocaba llamar al taxi para que me dejara en la casa de Arturo en Lima, dado que de ahí partiríamos, pero decidí ahorrarme el dinero del taxi para poder comprar más trago a la llegada. Así que decidí tomar el metropolitano porque era el medio de transporte público que me dejaría más cerca a su casa y sin ni siquiera pestañear, lo vi sentado en los sitios de al fondo, con el mismo corte de pelo que usaba la última vez que conversamos de amor, aquel corte y mirada intensa de la que creo haberme enamorado y jamás fui correspondido, era MAIN. No me reconoció, pues me acababa de cortar el pelo antes de alistar mis maletas, quise que el cambio fuera radical y que me hiciera ver mayor, me dejé la barba y me rapé por completo.

Solamente pensaba en dos cosas en ese momento, si ese sentimiento de vacío en el pecho era normal y cómo le estaba yendo, si era feliz en su relación o si había podido cumplir con las tantas metas que me contaba mientras estábamos recostados en su cama. Solamente pensaba en que si realmente había sido correspondido como yo en alguna oportunidad no pude serlo, solamente pensaba en si realmente hoy por hoy él realmente sí cree en el amor, pues el amor en mi nunca llegó.

El bus paró y mientras pensaba todo esto, los minutos se esfumaron así como lo hicieron mis sentimientos en varias oportunidades. El fin de semana en la playa fue fantástico, conocí a gente nueva y pude tener el bronceado dorado que tanto esperaba, el paseo en el yate me causó nauseas y juré nunca volver a montarme en uno. De regreso, el amigo de Arturo me dejó cerca a mi casa y no recordaba el momento inoportuno que viví en secreto conmigo mismo mientras miraba de reojo y orgullosamente aquel chico que nunca me dio la oportunidad de tener un amor correspondido. Arturo siempre me dice: "¿Cómo que nunca has tenido una relación seria en tu vida? ¿habrá vivido quién no ha amado?"

Y lo lamentable de esas preguntas no son el hacerlas, sino el no saber qué contestar. Mientras estábamos en la casa de un chico que conocimos en la playa y hablábamos de nuestras relaciones, esperaba con muchas ansias que no me preguntara sobre las mías porque no han sido, ni son un ejemplo que contar. Sin embargo, esta vez lo encaré.

- A ver Pablo, las reglas son las siguientes... tienes que hablar de una relación seria que hayas tenido, es decir mínimo una relación de un año para arriba - dijo el apuesto chico, dueño de la casa. Iba a mentir en mis respuestas, pero decidí contarlo todo, algo que nunca hago.
- Pues no he tenido ninguna, pero he salido con un chico por cuatro años, nunca estuvimos porque no nos interesaba, eramos felices así viéndonos esporádicamente, pero decidí enfrentar el tema y lo que recibí no fue muy bueno. Él no quiso estar conmigo - No fue difícil decirlo, pero acepto que me dolió escucharlo de mi mismo.
- Pero no entiendo ¿qué paso con él después de eso? ¿por qué no estuvieron? - preguntó.
- Simplemente era su forma de hacer las cosas... - respondió por mi otro de los que nos acompañaban.
- No sé si era nuestra manera, solo sé que ahora está con alguien y espero que le vaya muy bien... Yo hice mi vida, no es que los cuatro años hicieron que mi vida se detuviera - respondí.

Todos se quedaron callados, luego al observar lo tenso que se ponía el asunto, Arturo decidió intervenir y cambiar el tema. No sé si eso se llame encarar o volverse transparente sobre lo austera que ha podido ser mi vida amorosa, pero al final me hizo sentir más tranquilo.

De camino a mi casa no pude dejar de pensar en el tema y de aquellos sentimientos que antes no podía expresar y que de camino a mi casa pude identificar la causa de los mismos, no vale la pena comentarlos, pero sé que tienen una raíz en lo más profundo e inicial de mi vida. Momentos que no tienen que ver con el amor de tu vida sino con el amor inicial que uno puede tener ante lo "más sagrado", situaciones que te marcan y que si bien nunca podrás sacar de tu memoria, son circunstancias que te permiten, años después, entender que el problema nunca lo tuviste tu, sino la falta de amor y estabilidad que los otros te hacían pensar que tu no tenias y que hizo que crearas fuertes corazas solo con la intención de poder sentirte un poco más defendido, dado que los que te deberían defender llegaron a ser tus mayores verdugos.

Madurez aparte, hoy es posible entender que el miedo al amor o a fallar en el mismo solamente son repeticiones de experiencias malas vividas en el pasado, que uno debe entender para no buscar a personas que te hagan revivirlas de otra manera y es justamente lo que creo que debo de hacer no revivir experiencias malas del pasado, cambiar de estrategia y no sentir miedo de expresar mis sentimientos por mas que estos sean rechazados, no importa que tanto los puedan rechazar, el punto es ser transparente y dejar en claro que también eres un ser humano que siente, que se enamora y que no pierde la fe en la mítica palabra que quita tiempo y sueño a la vez, que te ayuda a soñar y muchas veces te roba una sonrisa o quizás una lágrima, aquella palabra que no genera miedo, sino incertidumbre, la misma incertidumbre que llena de pasión las noches y de suspenso las tardes. Crece el miedo de no encontrar a alguien que me llene igual que él, pero no perderé la fe y quizás la esperanza de que exista aquella persona que me ame tal y cual soy. Esa misma noche decidí borrar todas mis aplicaciones y redes sociales gay y tratar de conocer a gente como lo hacía antes, mirándolo a los ojos.

Siento haber vivido lo suficiente para saber qué es amor, quizás sin haber tenido una relación de más de un año y quizás puedo entenderlo más que uno que dice haberlo sentido, porque si bien el amor no volvió en mi, quedó aquél sentimiento que solo espera que en algún momento alguien sí pueda corresponder.






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