2.01.2015

125. No te enamores de un actor



Sé que muchas veces muchos de nosotros solemos caer en el prejuicio, en la sin razón de nuestro miedos y en el repetitivo círculo vicioso de nuestros amores o simple ilusiones pasadas. Quizás me equivoque o ya me haya equivocado muchas veces, pero hay una teoría que dice que cuando algo suele permanecer constante, por lo general no cambia.

Como es usual en mis relaciones amorosas estuve saliendo con un chico, nos conocimos por una de esas conocidas aplicaciones que se descargan al celular y no cruzamos ni dos palabras y ya estábamos tomando unos tragos en donde siempre suelo ir cuando quiero conocer a alguien y conversar un poco, Café-Café, sé que el nombre no ayuda, pero el ambiente del lugar sí. El punto es que no soy de esos chicos que les gusta conversar largas horas por teléfono o tiene infinitas conversaciones por mensajes al celular, quizás me esté volviendo viejo o sea muy flojo para escribir, pero me gustan o siempre he preferido las cosas reales, dejando de lado las cosas virtuales para los que sí tienen algo más de paciencia. 

Con Julio las cosas fluían, conversamos y creo que hicimos lo posible para que así fuera, era un chico tierno y serio, bastante complicado encontrarse con uno de ellos en estos días, más aún si era menor que yo y actor. Fue entonces que recordé, Julio tenía el mismo perfil que MAIN y no hay peor alumno que no aprende de sus bajas calificaciones. Supe que tenía que ir despacio y con mucha cautela, porque una vez más en mi vida me volvía a enfrentar a una situación que juré jamás repetir. Exactamente nos vimos cuatro veces, obviamente que había sexo y era simplemente espectacular, nos habíamos compenetrado tanto que cada vez que lo miraba a los ojos me ponía nervioso del futuro. Cuatro veces, definitivamente, excedía el promedio de veces en las que salgo con un chico, es decir había pasado la valla de dos salidas por personas y quizás eso era un buen augurio, sin embargo mis continuas salidas nocturnas al sur darían un vuelco a esta historia.

Supe desde el inicio que tenía que ir con cautela, que los actores y la gente que se dedica a las artes son por naturaleza "inestable" e incomprendida, eso lo aprendí muy bien en la Universidad de Lima, donde hay una clara diferencia entre los alumnos de negocios y los de humanidades, pues yo pertenezco a la primera. Existe el mito que un chico de negocios debe estar con uno de humanidades porque cual rémora con tiburón se complementan y lo cierto es que en mi caso este mito nunca se ha dado, lo cierto es que lo más cercano que he podido a estar a ello fueron las palabras de MAIN diciendo que se sentía presionado conmigo. Quizás no todos fuimos invitados a esa fiesta o quizás el problema no sea la fiesta sino el invitado.

La historia con Julio termina en Asia, con un beso, unos cigarrillos Marlboro Light y una gigante luna de verano. En el fondo, muy en fondo sabía que lo que viví con Julio era un corto sueño e ilusiones sin sentido que terminarían tarde o temprano porque un chico de negocios jamás podrá estar con uno de artes y creo que ya me quedó muy claro.

- Pablo, ellos se meten entre ellos ¿no entiendes? - dijo Ramiro un nuevo amigo, amigo de Arturo con quien siempre vamos a su casa en el sur.
- Sí Pablo, los chicos de artes son así, ahí ves a MAIN, de hecho ya te había pasado... - dijo Arturo.
- No es eso por lo que estoy volviendo a fumar y me ven aquí afuera viendo el mar, sino porque al menos pude volver a sentir lo que hace mucho no sentía y pensé que había perdido
- ¿Qué cosa?
- Fe en mi mismo y mi capacidad para enamorarme.

Y era verdad y es que no lo entendía o mejor aún no lo quería entender, me había ilusionado, quizás influenciado por el contexto, pero al fin y al cabo lo había hecho. No volví a ver a Julio nunca más desde esa noche, mis amigos se fueron a dormir y yo me quede caminando por el mar, recordando lo que fue y quizás nunca más volverá a ser. 

Una vez un chico llamado Fernando, dijo que mi amigo Jerly y yo éramos malas influencias y muy mala onda para cualquier chico que recién comience en esta nota gay en Lima. No sé a qué se refirió con eso, pero cuando le pedí explicaciones al respecto, la vez que me lo encontré en la Trastienda, me di cuenta de dos cosas, la primera que no iba a pedirle una rectificación sino una explicación sobre qué le había hecho pensar que por ser amigo de Jerly yo iba a tener algunas actitudes que él tiene y la segunda, que si hablaba con él a pesar que ni siquiera lo conocía y jamás había cruzado palabra con él y a pesar de eso, él se atrevió a dar una opinión de mi sin conocerme, lo hacía por el hecho de dejarme yo mismo en claro quién era en realidad. Ambas dos cosas me dieron como resultado el prejuicio de alguien que solo basa no muy inteligentemente sus opiniones en lo que el contexto o la misma situación hacen pensar. 

Fue entonces que me di cuenta que lo mismo me pasó con Julio y quizás con MAIN. A veces creemos que las personas están contigo en los peores momentos de tu vida y la llenan de amor y sonrisas, otorgándoles un juicio y un nivel que quizás no ameritan tener, quizás esas personas solo estén ahí porque tu mismo lo decidiste y permitiste que ellos llenaran tu vida de esa felicidad que por el contexto o situación pensaste haber perdido. 

Y aunque la comparación definitivamente no es buena porque de Julio nunca me enamoré, al menos le dio vuelta a mi cínica posición de no creer en el amor. Al menos trajo de nuevo a la mente a la única persona que me ha tratado y visto como algo más que un ser humano y no como un chico lindo o aplicado, tantas boludeces que alguien que solo quiere acostarse contigo te dice. Los mal pensados dirían que los actores, quizás solo actúen y no sientan realmente lo que expresan o dicen sentir, no lo sé y no importa, pero al menos MAIN con palabras boludas y sin sentido, hacía que sintiera que lo que vivía era muy real, tan real que pensé haberme enamorado.



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