2.15.2015

127. Tu pareja no es monógama



Una de las tantas noches en las que caminaba de regreso a casa, recibí una llamada de Javier, un apuesto diseñador gráfico que vivía cerca de donde estudiaba y con quien algunas veces terminaba besuqueando en su casa. Esa llamada era más que una invitación a besuquearnos como siempre pasaba, era una invitación a cenar, no tenía que perder, las cosas en mi siempre estaban claras desde un inicio, así que acepté. Todo fue fluyendo, risas, miradas, roces y provocaciones e iba a terminar como esperaba, sin embargo, fue diferente.

Ese fin de semana, en la casa de Rodolfo un amigo que tenía en común con Guillermo, dado que este último me lo presentó, me contaba sobre su última relación, llevaba con su novio como tres meses y casi un año de conocerse. El punto es que ambos a pesar de llevar una relación aparentemente monógama, cada uno terminaba saliendo con otros chicos, sin embargo este tema no se tocó hasta hace poco, cuando la situación se hizo demasiado evidente. Podría haber calificado a esta pareja si no hubiera sabido de lo último como una "pareja gay conservadora", aquellas que siguen los mismos preceptos de las parejas heterosexuales conservadores, pero en versión gay. Sin embargo, Rodolfo tenía una versión más desvirtuada y parecía la versión de parejas gay más usada, es decir los calificaría como "pareja gay moderna", aquellos que separan el tema sexual del tema amoroso, esto quiere decir que las parejas pueden tener sexo ocasional con cualquier persona, siempre y cuando no se cree un vinculo amoroso entre ambos porque ese vinculo amoroso lo complementa con su pareja actual, que no es lo mismo que una "pareja gay open" donde las relaciones amorosas y sexuales están permitidas en toda su expresión. 

Fue entonces cuando no pude dejar de pensar en lo siguiente ¿la naturaleza gay es monógama? Pues en muchos sentidos no lo es. A menudo alguien siempre termina sacando los pies del plato en la relación y esto empeora si uno tiene una formación mucho más conservadora. Lo cierto es que por naturaleza y hormonas, el hombre suele ser más sexual y aunque a algunos les cueste aceptarlo el placer carnal será una de sus prioridades frente a una relación, sino existe química sexual, lo más probable es que uno tratará de buscarlo en otro lugar. No trato de ser superfluo o banal con esto, pero es una realidad que he ido encontrando en muchas personas, más aún si tenemos en cuenta, que la condición de gay no quita el hecho de que sigamos siendo biológicamente hombres. 

Tampoco quiero justificar la infidelidad y es ahí cuando viene a mi mente la siguiente pregunta ¿por qué la infidelidad gay es una de las principales causas de rompimientos? Lo primero que se me viene a la mente es que no se han trazado las reglas y se da por concluido que se debe ser fiel a carta cabal en cuerpo, mente y espíritu, cuando eso es científicamente imposible, no se es sincero desde el inicio o no se expresa como se debe cuáles deben ser los límites, algo que termina siendo desastroso en muchas ocasiones. Quizás en Lima esto sea más evidente porque inclusive en el mundo gay el sexo termina siendo un concepto satanizado y en muchos grupos se terminan ocultando las verdaderas preferencias de sus integrantes, algo absurdo y muy de nuestra cultura hipócrita.

Rodolfo siguió saliendo con su novio, arreglaron las cosas y desde ese tenso momento de desencanto conservador, fueron una pareja más feliz, quizás un poco más sincera, mostrándose tal y como eran en todo aspecto de sus vidas tanto el sexual como el personal, sin caretas. Ellos permitieron darse otra oportunidad y seguir con una relación donde más veían pros que contras, compartiendo su lado sexual de una manera más abierta y más honesta.

Mientras tanto yo, aquella noche con el diseñador gráfico, pues terminó como tiene que terminar cuando tienes tragos de más y a un apuesto chico al frente en una cama gigante. Sin embargo, en la casa no solo estaba él, como siempre, sino que también estaba su pareja en la cocina. Habían decidido tener una relación open, abiertos a amoríos, abiertos a todo. Nos besamos, le acepté la copa de vino, pero al menos para mi, ese era mi límite, quizás esté envejeciendo o quizás me haya vuelto aburrido. Lo cierto es que levanté mi aburrido trasero de la cama y seguí caminando con dirección a mi casa, la noche había terminado y yo la había pasado espectacular. 



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