3.08.2015

128. La vida es muy corta



Cuando eres niño y llegas a la pubertad las cosas cambian y se supone que debes de comenzar a encontrar un punto de equilibrio entre la madurez y las nuevas responsabilidades. Cuando llegas a la adolescencia se supone que ya sabes cuáles son tus responsabilidades y debes de asumirlas con madurez aunque esta no haya llegado del todo, sin embargo cuando eres joven ambos tanto la madurez y las responsabilidades llegan a un nivel de equilibrio y no hay manera de excusarte, solo queda asumir tus decisiones. Es esto lo que aprendí la semana pasada.

Después de varios meses de espera y mucho esfuerzo llegaron buenas noticias para mi, puede decirse que las cosas se comenzaban a ordenar. Era lunes y como siempre salía un poco tarde de mi casa, lo que significaba soportar el tráfico de las mañanas de Lima. Gracias al calor, llegué casi sudando al trabajo y hasta ese entonces todo parecía normal. Una semana atrás había decidido dejar de salir con Jorge un joven universitario, que vivía cerca de mi casa, el motivo era simple. Yo había sido víctima de los encantos de mi "fuckbuddy(FB)", suele ser absurdo ilusionarse del mismo, pero cuando hay motivos siempre todo es posible. Grave error. 

Luego de decidido, comencé a salir con Manuel, luego de que viniera a mi casa un viernes por la mañana y se quedara todo el día junto conmigo sonseando en mi cuarto. Lo cierto es que hubo química y el tiempo pasó sin que nos diéramos cuenta. Era uno de esos chicos con proyecciones que a pesar de ser distinto en muchos sentidos a mi, hacía que me sintiera seguro y tal vez algo querido. Ambos nos dimos la oportunidad y las conversaciones los días posteriores fluyeron bastante bien, por lo que decidimos salir. Hacía mucho tiempo que no salía de esta forma con alguien y ya casi me estaba olvidando que se sentía. Mi yo cínico me decía que iba a ser corto, rápido y que no me ilusionara tan rápido, a pesar que con mi FB me ilusioné en la segunda visita, pero de una u otra manera era lindo soñarlo y sentirlo, aunque sea por poco tiempo, al lado mío. 

Manuel se ha vuelto una persona importante para mi y aunque haya pasado poco tiempo y mi yo cínico siga pensando en que ser soltero es la mejor opción o estatus en esta etapa de mi vida, al menos no me gustaría que se alejara. A veces me pongo a pensar que oculta cosas o que trata de no contarme todas las partes de una historia por miedo a que me disguste o que piense que lo obviamente distintos que somos me espante. Si ese fuera el caso, ya me hubiera alejado, sin embargo lo comprendo porque en algún momento estuve usando esos mismos pantalones.

Era viernes por la mañana y Manuel se regresaba a su casa, habíamos pasado una noche linda, hablando de todo un poco, riéndonos, mirándonos, besándonos y demás. En la noche saldría con mis amigos, después de muchos fines de semana sin salir, era el último fin de semana de verano y todos saldrían hacia el sur para despedirse. Así que acepté cualquier invitación a cualquier casa de playa no importaba lo cercana a Lima que pueda estar, finalmente decidí ir a la de toda la vida, en realidad fue el único plan que salió y sábado por la noche, me encontraba con mis amigos de siempre, en el lugar de siempre y tomando el mismo trago en base de vodka de siempre.

Llamé a Manuel antes de que el vodka hiciera efecto en mis arterias, su celular estaba apagado, luego le envié un mensaje al celular, minutos después recibí una respuesta, estaba con sus padres, no podía contestar. Salimos de la casa rumbo al boulevard, pedimos unos tragos en el mismo bar que da hacia la calle, al lado de la disco de siempre en donde habíamos conseguido lista gracias a Jerly y luego de entrar en confianza con otros grupos que también se dirigían al mismo destino, pasó lo inimaginable. 

No sé si lo soñé, pero lo poco que recuerdo es ver a Jorge besándome en el baño de la disco, con copa de Martini en mano, salí a pedir un cigarrillo, era una salida de amigos y una historia que no iba a volver a leer. No me dejaron salir con la copa, lástima, porque se hubiera visto muy sexy, cuando siento una mano en mi hombro, por detrás, era MAIN.

- Así que sigues fumando Marlboro Lights... pensé que lo habías dejado.
- Lo dejé, pero hay cosas que se retoman - respondí, con una pequeña sonrisa.
- ¿inclusive las que te hacen daño?
- Inclusive las que me hacen daño - asintiendo con la cabeza.
- Pablo, te vi y sabía que eras el único que podía confiar, en realidad me acerqué a ti porque necesito tu ayuda -  MAIN me conocía muy bien, me gustan las cosas directas desde un inicio.
- ¿Qué pasó?
- Estuve tomando, perdí la noción de todo, cuando la recuperé no estaban mis amigos y he estado deambulando por acá desde entonces. Tengo un dolor de cabeza insoportable y creo que algo de fiebre.
- ¿Estás volviendo a tomar esas porquerías?
- No, solo fumé, pero no sé que le echaron... 
- Vamos a la casa de mi amigo, no creo que se moleste.

El resto no fue como lo imaginan y es que MAIN siempre fue bastante reservado para esas cosas. Nunca fue uno de esos chicos desesperados que encuentras en Grindr. Para cuando llegamos a la casa, MAIN estaba realmente mal, le quité los zapatos, la correa y lo recosté. Nunca había hecho algo así por alguien y menos dejar a mis amigos por alguien. No encontré medicamentos en la casa, así que solo le di de beber agua fría. Creo que se sintió mejor con eso.

- Pablo... gracias - acomodando la capucha que estaba usando, que tapaba mi cabeza.
- De nada, mejor duerme, mis amigos no van a llegar hasta dentro de algunas horas.
- Pablo, eres un ángel ¿lo sabes verdad?
- No nada solo hago lo que haría con un amigo...
- Pablo, hablo en serio... ¿Qué estamos haciendo? Hablo de los dos, la vida es muy corta - me cogió la mano y me acomodó a su lado. Me quedé pensando y respondí. 
- No lo sé - MAIN me sorprendió, había pasado tanto tiempo que nunca supe lo desbloqueado que su corazón estaba, quizás algo más abierto al amor.

En la mañana mis amigos llegaron, estaban muy ebrios para darse cuenta que había alguien más en la casa, para esto los ubiqué estratégicamente de tal manera que no se dieran cuenta de la presencia de MAIN, luego de eso volví a la cama con él, ya eran las nueve de la mañana para esto y sus ojos ya estaban abiertos.

- Hey ¿hace cuánto que estás despierto?
- Hace algunos minutos nada más.
- Creo que ya no tienes fiebre  - le toqué la frente, pero él me sacó la mano.
- Estoy bien, me levantaré para llamar a un taxi.

Esta actitud no me sorprendió. Conocía mucho a MAIN y habían pasado muchas cosas como para saber lo imperceptible que podía ser para él, pero al menos sabía que el corazón de él estaba de nuevo en el ruedo. Quizás lo vuelva a abrir en otros dos o tres años o quizás nunca más lo abra, no lo sé, pero ya estoy muy viejo para las incertidumbres y estoy sumamente consiente que esto no es suficiente para mi. 

- ¿Quieres algo para desayunar? - pregunté.
- Sí, por favor un juego está bien.

Hace algunos años me hubiera puesto a llorar o le hubiera tirado el jugo en la cara, pero han pasado muchos años y cosas en mi vida que han hecho que la madurez y las responsabilidades se equilibren. La vida es muy corta.

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