3.21.2015

129. ¡A volar Cometa!



Era de madrugada, todos sentados yendo a diferentes lugares, todos iban acompañados, algunos por su propia voluntad y otros obligados. El cielo comenzaba a desmoronarse y él, mientras tanto, en su centro, miraba a los demás, miraba como se desplazaban, desde un lugar que no sentía suyo, desde un lugar en donde no sentía que fuera parte. Miraba a todos los lados, buscando a dónde pertenecer, sin embargo, no encontró respuesta. Fue en ese momento, cuando decidió renunciar de su centro, a ese cómodo lugar en el cual todo giraba a su alrededor, decidió dejar de mirar para comenzar a involucrase, dejó de permitir que se desplazaran para comenzar a formar parte del grupo, se dio cuenta que el cielo no se desmoronaba como pensaba, ni que su centro era la única alternativa como eje de su destino, sino que él había creado un mundo donde todo giraba al rededor suyo, donde él era el protagonista y nunca el actor secundario o al menos eso quería creer. Nunca aprendió a girar entorno a otros centros, quizás el miedo al rechazo o el miedo al colapso a lo que él denominaba "normal" se superponía y prefería envidiar mundos fusionados o hacer creer que había encontrado la respuesta matemática a lo incoherente que muchas veces suelen ser estas fusiones. Desde su apartado mundo prefirió tomar la posición de satélite, protegiendo otros planetas, a pesar que esto significara su propio desgasto. Por lo general los satélites, suelen ser solitarias, incomprendidas o a veces un poco inciertas. No hay satélites para los satélites, así que el esfuerzo es doble, pero a él eso no le importaba, no era un peso que se sentía y el universo es tan basto que todo puede suceder o descubrirse. Tenía fe, pero no creía en ella, era absurdo, pero sucedía. 

El destino de los satélites es ir alejándose de sus planetas a quienes protegen para después perderse por el espacio hasta encontrar un lugar en donde sentirse cómodos y quizás encontrar otros satélites que igual que ellos, incomprendidos y complicados tanto así que deben desaparecer de vez en cuando y reaparecer relucientes un sábado por la noche, brillando para ser admirados, puedan desarrollar una órbita con sus congéneres. Es un camino largo, no es un camino fácil, en el trayecto los satélites sufren fuertes colisiones con cometas y asteroides. Muchos no lo superan, muchos se quedan en el camino y terminan convirtiéndose en asteroides también, vagando por el espacio hasta colisionar con algún planeta que los reciba o a quien destruir. Mientras que los cometas se encargan solamente de destruir satélites y siguen su camino, algunos se dividen en dos, por lo que se podría decir que aquel satélite se convierte en un cometa también, buscando a qué mundo destruir, sin embargo la particularidad de estos entes es que a pesar de su naturaleza destructiva siempre brillan, todos siempre quieren ser ellos. Es una decisión complicada para los satélites salirse de su destino, sin embargo él tomó un camino distinto, él siendo satélite siempre quiso ser una estrella, desde su apartado lugar en el universo, las admiraba en secreto, tan bellas y seguras, tan predispuestas y admiradas por todos, pero tan solitarias a la vez. 

Cuando el resto de los mundos le decían "nunca serás una estrella" sabía que era cierto, pero a la vez sabía que él había nacido de una así que tenían los mismos componentes, las imitaba, era ridículo, pero funcionaba. Los demás comenzaron a confundirse, crearon un concepto erróneo de él, nunca había sido una estrella, solo era un satélite, pero ya era demasiado tarde, él ante los demás era un estrella, así que comenzó a mentalizarse como una. Tan brillante y admirado, algunas veces envidiado y otras amado, comenzó a formar una personalidad de estrella cuando sabía que su naturaleza era otra, no le importaba, la aceptación de los mundos podía más, sin embargo nadie le quita al Cesar lo que es del Cesar y las cosas caen por la gravedad. Se generaron conflictos en su cabeza, mientras esto sucedía un cometa se avecinaba, finalmente terminó colisionando con el satélite en mención y todo se desmoronó, se levantó el telón y pudieron observarlo tal y como era, un simple satélite, sus esfuerzos por ser una estrella había caído en saco roto. Lo lamentable de esta colisión fue que habían colisionado a un satélite con mente de estrella. No había otra opción para él que transformarse en cometa también, no había satélite y no había partes de la colisión porque esta había sido muy violenta. Desde ese entonces nuestro amigo vaga por el universo colisionado con otros planetas, algunos los ha destruido, pero no encuentra a un planeta fuerte con quien colisionar y que lo llegue a soportar en sobremanera para finalmente alojarse o quedarse en ese planeta para siempre.

La última vez que conversé con mi amigo sobre su historia, me decía que era lindo viajar por el universo, me decía que había conocido a muchos cometas amigos y satélites, inclusive que con algunas estrellas se habían hecho mejores amigos. Se sentía feliz, después de todo. Su historia era interesante de contar y quizás un poco triste. Lo comprendí. A pesar de destruir planetas a su paso, quizás todos en este basto universo estamos un poco solos, uno nunca sabe con qué cometa, asteroide, satélite, planeta o estrella te iras a topar. Me sentí aliviado.

- Hey Cometa, no vuelves muy alto, que vas a provocar histeria sexual en muchos... - decía mientras me despedía.
- No te preocupes, que eso ya lo vengo provocando desde hace mucho, ya están acostumbrados.
- ¿Cometa?
- ¿Pablo?
- ¿Las cometas se enamoran?
- Por supuesto, como todos en esta vida...
- ¿Tu te has enamorado?
- No o quizás si, pero eso no importa al final, lo que importa es lo que has vivido. Es la huella que dejaste en alguno de los mundos, el recuerdo nadie te lo quita, solo el tiempo con algo de suerte.
- ¿No tienes miedo de quedarte solo en el universo?
- Llevo miles de años sin colisionar, quizás ya sea el momento de hacerlo, pero ¿sabes? eso no importa, sino el camino, aquel camino que me ha permitido conocer a planetas con cometas o dos planetas juntos, o planetas con estrellas... en el universo todo se puede dar, no pierdo las esperanzas, las posibilidades son infinitas... ¿Pablo y tu, te has enamorado? 
- No lo sé, quizás muchas veces o quizás nunca ¿por qué?
- Tienes las marcas de un cometa sobre tu órbita.
- Nunca colisionó...
- Entiendo, no digas más, es que dos cometas no pueden estar juntas ¿tu has sido estrella?
- No soy tu querido amigo cometa, pero en una época fui planeta, con muchos satélites protegiéndome, luego decidí ser satélite y ahora no sé que soy... ¿cometa? 

Esa noche regresé a mi casa luego de conversar con él, la había pasado muy bien, prendí un cigarrillo, después de mucho tiempo de no hacerlo y al terminarlo, fui a descansar. Había sido una larga noche, en el universo junto a mi amigo el cometa.



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