11.26.2016

133. Disparos al Pecho





Cuando era niño mi madre siempre me decía "Pablo, la felicidad no llega sola a la puerta; hay que salir a buscarla y pelear por ella". Nunca supe realmente qué significaba esa frase hasta cuando terminé mi carrera y comencé a trabajar en lo que creí había sido educado y aunque nunca estuve completamente conforme con la vida "tradicional y segura", supuse que como todos seguían ese camino, lo que hacía era lo correcto, al fin y al cabo, mi padre, un hombre formado con la rectitud de antaño, sentía cierto orgullo por el hecho que sus hijos iban por el buen rumbo. Entonces me quedé perplejo pensando al respecto ¿si voy por el "buen camino" por qué nunca he sentido que hago lo correcto?

Hoy en la mañana desperté luego de un sueño aterrador, soñé que había recibido seis balazos en el pecho, sangraban mucho, pero no sentía dolor alguno, podía manejar el dolor y es más cuando en el sueño la ambulancia llegó para llevarme al hospital yo mismo subí. En el mismo sueño estaban muchos de mis amigos y todos formábamos parte de una banda que hacía de las suyas en la ciudad, sin embargo en una batida, yo caí herido y con el instinto humano de huir del peligro, todos escaparon y me dejaron echado en nuestra guarida, que estaba siendo atacada por los policías, los mismos que al verme herido no me llevaron, al poco tiempo llegó mi familia y un puñado de desconocidos que cuidaron de mi hasta la llegada de la ambulancia. 

Este sueño me dejó muy inquieto y comencé a buscar respuestas sobre todo porque en mi cabeza aún estaba la pregunta inicial. Encontré un análisis bastante completo de este sueño, significa fragilidad, vulnerabilidad, un sentimiento de desprotección a un nivel familiar y emocional. Entonces lo entendí.

Hace algunos meses atrás mientras salía de mi cómodo trabajo, aquél que hacía sentir orgulloso a mi padre, caminaba por las estrechas calles de San Isidro por el paso obligado de los grandes parques, lleno de novios besándose sin ningún pudor, era como abrir los mares de parejas y pasar cuál Abraham en el centro, quizás no es el mayor momento de desprotección, pero al menos si de soledad y es que esa es una tara que sentí haber vencido hace mucho, pero que hoy volvía a renacer y aunque no me da miedo de estarlo, si me daba miedo perpetuarlo. El punto es que por diversos motivos de mi vida ese día, había decidió ya no trabajar más en esa empresa, no renovar y enrumbarme hacia lo que yo en ese momento llamé mi exilio, quería irme muy lejos del país, dejar a mi familia, amigos, historias, amores, comodidad, estabilidad y protección para dejar de vivir de "buenos caminos" o caminos ya trazados por muchos y comenzar a mi vivir el mío mismo.

Siempre he creído que la juventud te da la valentía de tomar decisiones inesperadas, arriesgadas, en donde no siempre puedes salir victorioso, pero siempre te deja lecciones de vida que compartir. Opté por esta opción por el mismo hecho que quise viajar por el mundo un año atrás, a pesar de los consejos de mi padre sobreprotector que hablaba de lo muy negativo del mundo de hoy y de las infinitas bondades del calor de mi hogar. Un profesor me dijo un día "Pablo, nunca apuestes por algo que ya tienes, mejor apuesta por algo por algo nuevo, eso enriquece". La verdad es que yo ya sé como es seguir acá, en Lima, con restricciones, con lo previsible, con la poca de tranquilidad que aún queda, sin embargo yo sé y muchos saben que aunque le rece a todos lo santos y encuentre al amor de mi vida en el Perú, aún muchos se esconden y las taras en esta sociedad no permiten ser plenos y eso no me gusta porque durante todo este tiempo busqué libertad en todo sentido, pero nunca la hallé hasta cuando viajé fuera.

Yo sé que ante los ojos de muchos estoy yendo por un mal camino, el irme, el dejar amigos, un trabajo estable, una vida cómoda a comparación de muchos otros en este país y no tener fecha de regreso es un decisión que me puede costar bastante tiempo valioso a nivel profesional y económico, pero estoy tratando de construir mi propia vida en base a mis decisiones y en base a cómo yo quiero ser realmente como persona y no ha sido fácil. Si bien no es el camino correcto, al menos es mi camino y es el mismo que quiero seguir construyendo ¿inseguridad? quizás, pero con la convicción de que mi camino sea la puerta para que muchos otros puedan seguir también el suyo y no solo sigan por un camino ya trazado por otros.

Ahora lo entendí, el sueño era solo un presagio de lo que quizás viviré más adelante inseguidad, desprotección, soledad, confusión, es solo un poco de las cosas negativas que colocó mi padre en mi cabeza, lo cierto es que lo que hizo solamente fue ablandar el suelo para no dejarme sorprender más adelante con esos sentimientos, que en alguna medida también he vivido acá, sin embargo lo que aún me entusiasma y llena mi cabeza de curiosidad es saber qué cosas me depararán ¿lo positivo? por ahí escuché algunas cosas buenas, pero la gente nunca te las cuenta a profundidad, solo las menciona porque no quieren causar la impresión de ser fanfarrones. 

Sin más alisté mis maletas, solucioné mis pendientes y enrumbé a lo inesperado. La verdad es que no solo salí mi zona de confort, como me mencionó un amigo, sino también decidí irme del país, no le dije a nadie, quise que sea solamente mi momento, quizás un poco egoísta de no compartirlo, pero el sueño lo dice todo, he aquí lo que siento al emigrar, he aquí que cuál disparos en el pecho que sangran, pero no duelen, convierten este momento en un hito en la vida de cualquiera, no es fácil, pero sé que cuando sea mayor, quizás un poco viejo y volteé la mirada hacia atrás recordaré a este como uno de los momentos más locos e inesperados de todos. Tantas historias, personas y lugares que dejaré, pero tantas otras que comenzaré a conocer, ese es el camino que tracé para mi y que comenzaré a compartir porque la felicidad no llega alegre a tocar la puerta, hay que salir a buscarla y pelear por ella.







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