11.26.2016

134. Ángel en Miami


Mientras estaba en el avión en una de las tantas propagandas que colocan en los asientos en la parte de atrás, encontré una revista, en ella habían muchos artículos sobre comidas, lugares, viajes al rededor del mundo y ofertas de siempre sobre ropa de diseñadores que uno sueña con tener en algún momento de su vida. Mientras veía en la revista, en uno de los apartados, muy pequeño, encontré un artículo minúsculo que hablaba sobre los ángeles y la ayuda que muchas veces ellos nos daban cuál destellos de sorpresa que caen en un atardecen. El artículo me impresionó mucho y a pesar de ser pequeño en contenido, el mensaje que dejó en mi subconsciente caló y no dejé de pensarlo hasta unos días después, mientras estaba echado en mi cama dentro del Hostel que renté por la semana que me quedé en Miami.

El artículo trataba sobre que en la vida algunas personas gracias a su pasado, a sus experiencia de vida, a sus decisiones malas o buenas o en fin a ellos mismos con todo lo que esa frase encierra están destinadas a ser ángeles, que con la fuerza de su palabra bendicen ciertos momentos difíciles o fáciles que otras personas pasan en la vida. Estas personas pueden convertirse fácilmente en un soporte emocional necesario para afrontar momentos difíciles con su palabra, con sus acciones o simplemente estando en ese momento. Algunos se transforman en héroes, otros simplemente en mudos testigos del éxito de otras personas, entendiéndose como éxito el afrontar y pasar de página determinadas experiencia de vida. Algunos los necesita, otros simplemente se convierten en sus propios ángeles, motivando su subconsciente y encendiendo las fuerzas de lo más oculto de su ser.
Lo cierto es que no recuerdo su nombre y es que nunca he sido bueno para recordarlos, lo cierto es que desde que lo vi por primera vez sabía que en su mirada ocultaba secretos y sentimientos que necesita mostrar, fue cuando me saludó y comenzamos a conversar, sin importar edad, nacionalidad o apariencia, simplemente conversar y no paramos hasta varias horas después. La verdad es que en ese momento no me sentía muy bien tenía ciertos miedos, ciertas inseguridades, a lo largo de la conversación los mitos se iban rompiendo y quizás era el impulso que necesitaba en ese momento se estaba dando naturalmente. Mostraba tanta confianza en si mismo y parecía que sabía que le creí, igual lo que necesitaba saber, ya lo sabía, quizás no era igual a los demás o quizás él comenzó a hablar primero, lo cierto es que me abrí y rápidamente nos hicimos amigos de la nada. Estoy casi convencido que creo que los dos necesitábamos de ambos y es que mi falsa seguridad y su falsa fortaleza hacían un buen conjunto, igual él solo tenía cuatro semanas en el país. Aquella fortaleza que él mostraba simplemente otros no la tenían y sin ella no hay falsa seguridad.

Los días pasaron y la amistad se fortaleció, un día antes de su partida, salí a correr por la playa, esa tarde cayó una lluvia de verano en toda la playa, nunca antes había visto un tormenta tan intensa con gotas de agua tan gruesas como la de una canica, lo cierto es que estuve en cautiverio por unos minutos dentro de unas escaleras hasta que la lluvia parara, ya que era imposible seguir con mi recorrido con tanta agua corriendo por mi cabeza como una regadera. Cuando la lluvia terminó, por fin pude llegar a la playa, hubo mucha gente que a pesar de la lluvia siguió en ella y fueron los primeros en ver el enorme arco iris que apareció en el cielo, entonces lo entendí muchas veces nosotros vemos solo la fachada desagradable o negativa de las cosas, pensando quizás en un resultado inmediato y no lo positivo que nos puede dar el camino, que a pesar de no ser lo que nos imaginábamos puede en efecto traernos un resultado distinto, pero increíblemente superior al inicialmente pensado y pues si, era cierto, ese día decidí no correr por donde siempre lo había estado haciendo, sino escogí una ruta totalmente distinta, los resultados al terminar esa ruta, fueron increíbles, no esperé que los paisajes y que ese lado de Miami fuera tan hermoso, la postal en mi memoria es indescriptible y quizás sea una de las pocas cosas que sin duda no podré tener las palabras para poder contarles a más detalle.

Cuando terminé la ruta, llegué al hotel y mi amigo estaba ahí. Me había echado en una cama que no me correspondía para controlar mis gastos, esa noche era la última y la necesidad en sus ojos de querer comunicarse se notaban a kilómetros de distancia. Lo saludé y no paramos de hablar hasta varias horas después, lloró, se emocionó, se enojó, se controló, desnudó su mente e hizo que desnudara la mía. Colocó en vitrina lo que necesitaba en este momento, una persona que pudiera hacerme sentir escuchado, a la que podría decirle "tengo miedo del futuro, de mis decisiones y quizás de mi mismo", necesitaba una persona que sin importar mis prejuicios y excentricidades pueda captar mi atención y sentirme seguro, no fue amor, fue una bendición. Habló claro, habló honesto y aunque sé que no es la mejor persona del mundo, compartió conmigo el mismo sentimiento de incertidumbre ante lo desconocido y aventurero. El mensaje que dejó en mi a pesar de no querer comprender, fue crucial para definir su actuación en este momento de mi vida. Él era mi ángel, él era la persona que había estado necesitando durante este tiempo a kilómetros de distancia de mi país y aunque no sé si pueda confiar tanto en mi como el resto e inclusive él confía en mi, hoy creo tener un poco más de seguridad de seguir adelante, aquella que antes no tenía.

Mientras veía su avión partir y recordaba el abrazo de despedida que le dí, leía un revista, una que trataba sobre ángeles y pensé en él, en que algún día lo pudiera volver a ver y poder saber que sus sueños se hicieron realidad y que sus miedos quedaron en el pasado, mientras yo le decía que mejoré y que al fin pude enamorarme una vez en la vida.


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